El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 16 de mayo de 2008
I. SARAMAGO: MUERTOS Y HERIDOS EN LA BATALLA
Tercero y último día del encuentro de Santillana del Mar con José Saramago. La sonrisa de permanente callada ironía apenas dibujada en sus labios, Saramago resume la invisible sabiduría literaria del que comenzó a escribir ya viejo, y no se arrepiente de ello. Y lo primero que dice, o al menos es lo primero que copio porque me llama la atención, es sobre la palabra. La palabra se acerca lo más que puede a lo que quiere expresar, pero no lo consigue nunca: sombra, luz, dolor, sonrisa, lágrima, esperanza: son formulaciones del enigma, sombras de la sustancia, iridiscencias del objeto que huye. Es lo que ya decía Rubén Darío: “yo persigo una forma que no encuentra mi estilo…”; y Octavio Paz, airado contra las palabras que no se dejan someter, y como si tuviera el látigo en la mano: “¡Chillen, putas!".
Con el uso del ordenador para escribir, se terminó para el escritor el misterio y el mudo desafío de la página en blanco, dice. El ordenador es para el escritor, lo que el torno para el alfarero. El alfarero tiene la arcilla que deberá moldear en el torno, y el escritor tiene las palabras que desde el principio de su jornada pondrá en el torno de la pantalla, y que irán siendo depuradas en la medida en que el torno gira, es decir, en la medida en que el escritor trabaja con ellas. No hay más página vacía, no hay pantalla vacía.
La pantalla, dice, es el campo de batalla donde los muertos y heridos están siendo constantemente retirados.
[Publicado el 20/6/2007 a las 10:30]
Rolando Gabrielli
Las palabras suelen ser el sonido y la furia. Musicalidad de algunas,asperezas de otras, pero si son bien dichas tienen un eco propio al oído de quien las escucha.
Palabras diarias, sin nubes, ni sueños, no por repetidas, menos verdaderas.
Las palabras tienen un desafío y es con la página en blanco. Los impresos hoy, e indudablemente mañana, en el siglo digital ya iniciado, no tienen más alternativa que conmover con el conocimiento y las palabras.
La revolución sigue estando en la palabra, que es la que comunica con mayor sorpresa, capacidad y permanencia en el tiempo, profundidad inclusive en la razón.
La publicidad, que a veces es sólo imagen, está también impregnada en palabras y sólo ellas pueden traducirla, darle un significado a los mensajes, al marketing de cada día.
Se pueden iniciar con un ligero buenos días, matinal, abierto, con olor a tostadas y un barniz de mantequilla.
Las palabras tienen color como los días. El poeta enfant terrible, Arthur Rimbaud, bautizó a las vocales con un colorido singular, y sin ellas, no hay palabras.
Algunas son luminosas, como un día a pleno sol, estallan de felicidad, auguran buenos tiempos y van de boca en boca, sin que casi nadie las pronuncie, lejos de la nube que trae lluvia y el gris de la tempestad.
Yo me quedo con las que huelen a primavera, no traen un envase especial, zumban silenciosas o rompen cristales, pero son ellas mismas, nunca cambian de personalidad o parecer, francas a decir basta, ni aturden, ni se jactan de ser las más espléndidas.
Las hay negras y grises, locas viajeras, como salidas de un túnel, expulsadas por una locomotora a carbón, repletas de toxinas afiebran la propia lengua que las expulsa.Populares, novedosas, fundacionales, definitivas, que llegaron para quedarse, marcar con su significado un tiempo, una época imborrable.
La palabra Sputnik nos volvió la mirada hacia el cielo en una esquina de nuestra infancia, repleta de sueños y estrellas brillantes.
Jeans, vitaminas y cremallera, ocuparon un especial y largo tiempo en nuestras vidas y siguen siendo el pan de cada día este fin de siglo.
Palabras que no se las ha llevado el viento, sino han hecho ruido en el común de las gentes, como debe ser el lenguaje cuando está vivo y forma parte del corazón del pueblo.
Píldora es una palabra mágica que comenzó a inquietar a las madres con hijas adolescentes, pero la palabrita oblada vagaba de boca en boca para quedarse y dejarse usar con su presencia tácita y real, sobre la mesita de noche, en el botiquín, en la clásica cartera de una cita furtiva.
No me trago esa píldora o no me dores la píldora, frases alrededor de este símbolo girando con su propia aureola y significado.
El bikini nos despojó de todo rubor y fue un nuevo comienzo para los cuerpos moldeados con la mano de Miguel Angel Buonarotti, en las cálidas playas delCaribe o en la costa francesa, donde estuviera la fémina frente al mar.
La palabra Democracia—más de cal que de arena—un verdadero festín en este siglo que ha pretendido cobijarla como su varita mágica en medio de la tempestad política y la violencia larvaria, institucionalizada de la pobreza y del propio Estado.
Ella es cenicienta frente al mercado: ícono y deidad de nuestro tiempo.Se defiende como puede, a veces nos parece un gato de espalda; un sastre que no encuentra una aguja en el pajar; una espada de doble filo y unagolondrina que no se cansa de hacer verano.
Palabras, palabras que arrojan luces o inflaman el ambiente, verdaderos dardos o reconfortantes bálsamos, amigas de la transparencia, pérfidas,retóricas, perfumadas o malolientes, por algo respiran en nuestra garganta hasta brotar parcas o en cascadas.
Cortina de hierro y perestroika, tan opuestas y en un mismo lugar, brotadas para significar, dejar huella y volver el tiempo historia y memoria.
Estrés y tiempo libre, hijas de este siglo, divorciadas de la realidad y definitivamente presentes, Aterrizaje lunar, sólo una realidad hace algunas décadas.
Hoy archivada en el lenguaje cotidiano.Tarjeta de crédito se ha transformado en una palabra casi un miembro, un órgano, parte vital del diario vivir y sufrir del hombre de esta época llamada moderna.
Sin ella es como si hasta los sueños fallaran. Tiene la nociva consistencia del plástico y la duración que respalda nuestro esfuerzo, porque la magia está en equilibrar: cuanto ganas, tanto gastas.
Doping, sex, fax, van y vienen las palabras y no hay quien las contenga, ellas quieren significar, poner su granito de arena en la comunicación, participar, en una palabra, del diálogo diario.
Beat, hippie, single, ellas forman su propia generación, le dan forma y contenido a la existencia y se consagran en grandes titulares cada día.
Llegan a estremecer inclusive a la sociedad, a la que le imponen un sello, una especie de partida de nacimiento.
Internet, reina de su propia Babel, princesa única de lo instantáneo, Alicia pequeña en tus grandes maravillas, quieres estar en todas partes mi diosa, deja que Penélope teja tu hilo hacia nuevos laberintos y si en verdad vas a emprender un viaje, que sea a Itaca.
¿Quién no identifica hasta ahora a los hippies con las flores, el amor y la paz como estilo de vida de una generación y época?.
Palabras, paroles, words, lápidas sobre el enemigo, epitafios para la posteridad, sentencias de por vida, prisioneras del amor y la venganza, simples saludos, epistolares e íntimas, convertidas en decretos, reinas por los siglos de los siglos en las páginas de Heráclito, Shakespeare, Dante Alighieri, Joyce, Kafka, Hemingway, Martí, Eliot, Neruda, Villon, Cervantes,Vallejo, Rulfo, Borges y tantos otros que saben que las palabras nunca salen de vacaciones, siempre nos aguardan más allá del silencio.
Algunas están destinadas a derrotar el tiempo, si fuera preciso. Otras ya no existen y algunas ya van a nacer..Yo digo, la palabra amor, y debe sonar una campana.
Comentado por: rolando gabrielli el 20/6/2007 a las 16:59
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
16/5/2008 18:03
Es muy cierto esa intimidad es...
Publicado por: Ray
16/5/2008 08:51
Publicado por: Rafael
15/5/2008 22:02
Creo que no se trata de alabar...
Publicado por: Alejandro
15/5/2008 15:52
Por honestidad intelectual no...
Publicado por: Nàmor Adenip
15/5/2008 00:37
Publicado por: rolando gabrielli
15/5/2008 00:36
Publicado por: Fran
14/5/2008 22:34
Publicado por: Norberto Fuentes
14/5/2008 21:53
Publicado por: rolando gabrielli
14/5/2008 20:55
Publicado por: rolando gabrielli
14/5/2008 20:44
Antes de hacer la maleta: En...
Publicado por: Cubana
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres