El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 16 de mayo de 2008
VIII. EL PAPEL PARA SIEMPRE
Pero frente a esta perspectiva, lo más inquietante no es la materia de que estarán hecha los periódicos, ni la forma en que las noticias llegarán a nosotros, sino cómo estará definido en términos éticos y de sustancia el universo de la información, desde luego que cualquiera que sea el mundo en que vivamos, siempre dependeremos de la necesidad de saber lo que ocurre. Nadie ha previsto por el momento un mundo de seres solitarios, que no tengan que comunicarse entre sí. Y no deberíamos preverlo sin la libertad de elegir las maneras de informarnos.
Recordemos, por fin, que una edición dominical del New York Times consume en papel el equivalente a doscientas hectáreas de bosques, pese al nacimiento de la industria del papel reciclado libre de ácidos. De modo que quizás la desaparición de los medios de comunicación impresos ayudaría en algo a restablecer el equilibrio de la biosfera, en riesgo tan grave. Es un decir, sin embargo. Quisiera siempre un mundo a salvo de los riesgos ecológicos, pero con periódicos tal como los conozco, y con libros. Los adorables libros con su leve peso entre las manos, que siempre empiezo por oler, cuando nuevos, tan sensual su aroma a papel recién cortado y tinta fresca, tan buen y perfecto regalo de los sentidos…
Pidamos entonces a los dioses que nos libren de la terrible fantasmagoría del Fahrenheit 451, el grado de temperatura a que arde el papel, el peor de los holocaustos imaginado en su novela de 1953, de ese nombre, por Ray Bradbury.
[Publicado el 20/4/2007 a las 10:30]
Espartaco:
Pero imagínate para un futuro más lejano (pero que lo veremos, espero), un proyector capaz de mostrar imágenes de alta definición sobre cualquier superficie, incluso el aire.
Con todas las prestaciones necesarias: tamaño de la imagen y de las letras, contraste, tipo de fondo, subtítulos o no, volumen, etc.
Como se trataría, en realidad, de un celular, se podría hacer tele- y videoconferencias, ver películas y partidos, leer libros y periódicos (digitales), acceder a traductores e intérpretes en línea, sistema de navegación, uso didáctico o tener simplemente acceso a toda una gran enciclopedia digital puesta automáticamente al día.
Como no solo sería proyector, sino también cámara retransmisora, se podría colocar sobre el pupitre para permitir a alumnos ausentes seguir en vivo una clase magistral.
A mí lo que me interesaría sería su utilidad como herramienta de ayuda para los países pobres. Si se requiere cierta información o aclarar alguna cosa, bastaría con buscarla en la red y proyectarla para el número de personas que se desee, donde se quiera. También en la playa, a orillas del mar.
Saludos y disculpa la intromisión, pero la idea no me deja dormir.
Comentado por: Cuaderno Contable el 21/4/2007 a las 19:54
No estamos presenciando el fin del libro, que es un invento viejo, pero que ha sobrevivido porque es una herramienta bastante útil, e insuperable hasta la fecha: lo podemos leer, morder, subrayar, doblar; someterlo a toda clase de procesos fetichistas y amatorios. El nuevo reader de sony elimina todas las desventajas de los monitores: luz brillante, parpadeo; y su pantalla imita la textura del papel con una tecnología novedosa de partículas de tinta que se reacomodan al pasar las páginas. En sus disco duro caben miles de libros. Es una opción más a considerar junto a nuestros libros: que siempre estarán ahí, lo pienso, porque tengo fe en la humanidad. Por ejemplo, siempre he fantaseado en un viaje largo por Asia Central. Supongamos, el reader de sony me permitiría llevar en mi mochila miles de libros sobre el tema para consultar. El reader pesaría lo mismo que una edición de los viajes de marco polo en mi mochila: 250 gramos; en comparación de media tonelada, quizás más, que es lo que pesan mil libros. Sólo una opción más. Incluso es emocionante pensarlo así.
Comentado por: Espartaco el 20/4/2007 a las 19:39
¡Precisamente estoy leyendo Farenheit!! Y la verdad no me gustó mucho, no es lo que yo esperaba :-(
No lo es porque ya no es un libro de ciencia-ficción; en los albores del siglo XXI, sabemos es una historia imposible. Y lo es porque, como él indica, "lo que importa no son los libros, sino lo que ellos contienen". Los libros podrán no existir físicamente, pero su contenido puede difundirse de múltiples otras formas (como este blog, por ejemplo).
Comentado por: Fátima el 20/4/2007 a las 17:21
Me quedé pensando en aquello del material del periódico y de los libros del futuro, de sus entradas anteriores.
Justo hoy, usted ha vuelto a tratar el tema. Y no me puedo imaginar para nada portando un rollo de cuarzo flexible, por ejemplo, sobre el cual me fuera posible también ver películas o realizar videoconferencias.
Lo que sí me imagino es una imagen desde el celular o móvil (o reloj), factible de ser proyectada sobre cualquier superficie, incluso en el aire.
Entonces podríamos jugar con las variables y obtener el sepia o blanco exacto que nos gusta en el papel.
Por lo menos, no todo se habría perdido.
Comentado por: Cuaderno Contable el 20/4/2007 a las 10:49
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
16/5/2008 18:03
Es muy cierto esa intimidad es...
Publicado por: Ray
16/5/2008 08:51
Publicado por: Rafael
15/5/2008 22:02
Creo que no se trata de alabar...
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15/5/2008 15:52
Por honestidad intelectual no...
Publicado por: Nàmor Adenip
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15/5/2008 00:36
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14/5/2008 20:55
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