El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 8 de agosto de 2008
III. EL CAPITÁN MARAVILLA
Como escritor debo buena parte de mi formación a las radionovelas, las tiras cómicas y el cine. Fueron la marca de mi época, y sólo mucho más tarde entró en mi vida la ópera. El Capitán Marvel vino a ser un personaje más trascendental en mi infancia que Sandokán el tigre de la Malasia de Emilio Salgari, novela que primero oí que leí, pues la conocí antes por las dramatizaciones de la radio. Como dije, muchas de las revistas de historietas venían a Nicaragua para entonces desde Argentina, donde eran traducidas y adaptadas, y el niño marginado que se transformaba en el Capitán Marvel a la exclamación de ¡Shazam! era un vendedor de periódicos, lisiado de polio en una pierna, y que usaba por tanto muletas, con lo que desde entonces aprendí la palabra porteña canillita por voceador.
El anciano mago Shazam había infundido al capitán Marvel la fortaleza y virtudes que estaban en las letras de su propio nombre: S por la sabiduría de Salomón, H por la fuerza de Hércules, A por la resistencia de Atlas, Z por el poder de Zeus, A por el valor de Aquiles y M por la velocidad de Mercurio. Y en esto, el Capitán Marvel no se diferenciaba de ninguno de los héroes clásicos que obtienen sus facultades por gracia de un dios o de un taumaturgo, y que les son dadas para combatir el mal. Que un niño pobre e inválido pueda transformarse en un musculoso y apuesto adalid que vuela y resiste el fuego y las balas, no es poco desafío y encantamiento para la imaginación de otro niño que repasa con avidez las páginas de una revista donde los dibujos cuentan semejantes hazañas, y así se encandila para siempre con las historias de imposibles que un día también querrá contar.
[Publicado el 30/3/2007 a las 10:30]
Comentado por: guido el 01/4/2007 a las 19:01
Cuando inventaron a Superman dije a los cuatro vientos: Eso es un plagio de las aventuras del capitan Marvel pero alguien me contó que ese era el nombre que le daban en España pero que en America era Superman, aunque habian variado un poco la historia para hacerla más moderna.
Desde luego, eso no me convenció y siempre he pensado que eso fué un plagio y de los más claros.
Insisto en que mi web es malisima y no vale la pena que la lean, por favor.
:::WWW.antoniolarrosa.com
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 01/4/2007 a las 18:44
la verdad, no es que no lo conozca, pero no sé por qué no tengo registro del capitán Marvel en mi memoria comiquita. creo que no lo hice acreedor a mi atención, jijij. pero ya veo que se la merecía. hasta Dick Tracy con sus dibujos deformados, como de seres medio desfigurados, me atraía leer. ahora pienso que esas imágenes -o así se me quedaron en el subconciente, parece- las asociaba con matones, gente de dudoso proceder, personas de vida ilícita, que andaba "en malos pasos";). ciertamente, las tiras de dibujos han sido objeto de muchos estudios (si no, allí está, uno de tantos ejemplos, "Para leer al pato Donald") en los que han desmenuzado la carga ideológica que ellas tienen, y su influencia en la mentalidad de las generaciones de los años 60, 70, 80, tal vez desde más atrás, no sé... especulo un poco. sí creo que muchos de los ¿estereotipos? que se nos han asentado involuntariamente, tienen bastante que ver en las lecturas que hacemos de imágenes y textos, sobre todo de lo primero. digo, no?. eso no quita que me sigan gustando, y que sienta siempre gran admiración por la gente que es capaz de hilar esos imaginativos mundos dibujados y contados con tan pocas palabras y trazos contundentes ;)
Comentado por: lolichka el 30/3/2007 a las 23:05
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
07/8/2008 23:23
Que pena que nuestros vecinos...
Publicado por: Ray
06/8/2008 01:05
Resulta sumamente interesante....
Publicado por: José Luis Díaz
06/8/2008 00:56
Dice arriba el comenrario de...
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05/8/2008 23:31
Publicado por: lolichka
02/8/2008 23:43
Publicado por: juan carlos
02/8/2008 11:53
No se si tiene que ver con las...
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01/8/2008 18:03
Publicado por: Fernando
01/8/2008 17:48
Lo triste tambien es la academia...
Publicado por: Fernando
01/8/2008 06:50
confieso que no tengo muy claro...
Publicado por: lolichka
01/8/2008 02:00
Si...para desgracia de todos, el...
Publicado por: Mariajose
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