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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Sergio Ramírez

QUIERAS O NO QUIERAS

Seguramente les pasa también a ustedes, pero esas noches tranquilas de quedarse en casa cuando a mí me cortan la película en la tele para meter diez minutos de anuncios comerciales cada diez minutos, yo me cambio de canal, o apago y me voy a la cama. Eso, para quienes gustamos de las viejas películas, que al menos tenemos el recurso de alquilar una copia en la tienda de videos, y librarnos de los cortes. Pero las cosas parecen ponerse peor para quienes gustan de las series fabricadas en los estudios de televisión, y de las telenovelas.

Digo por qué. En las películas viejitas, cuando aún se usaba que los médicos aparecieran fumando un cigarrillo mientras daban a su paciente la noticia fatal de un cáncer en los pulmones, no se enseñaba la marca del cigarrillo. Ahora, no pocas series y telenovelas dejan guiar sus guiones, valga bien aquí la redundancia, según lo que quieren las agencias de publicidad y meten en las escenas no sólo tomas donde las marcas de los productos que se quiere promocionar son más que visibles, sino que los mismos acontecimientos narrados vienen a ser dominados por la intromisión de esos productos, desde automóviles todo terreno, a hamburguesas y cosméticos.

Hay una escena, me dicen, en una serie que se pasa en España, Aquí no hay quien viva, donde unos novios deciden celebrar su cena de bodas a bordo de un todo terreno, frente a la ventanilla de un restaurante de famosas hamburguesas. Y en la telenovela Betty la fea, que ha tenido ya más versiones filmadas que Los Miserables, el guión está prácticamente tomado por la gama entera de una marca de cosméticos.

¿Se acuerdan del anuncio de carretera de una óptica, con aquellas gafas gigantes, que aparece en todas las versiones de cine que se han hecho de El gran Gatsby? Pues hoy en día alguna marca de lentes de diseño hubiera pagado una fortuna por dejar ver su logotipo en ese viejo tablón, ya no medio borrado por las inclemencias del tiempo, sino con toda la gala de ese brillo en que es sabia la publicidad.

[Publicado el 09/2/2007 a las 10:34]

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Comentarios (2)

  • Soy un nicaraguense que por razones de estudio estoy en suiza, el dia de hoy tube la oportunidad de estar en un libreria y fue de mucho orgullo encontrar libros de Sergio Ramirez, la verdad me lleno de orgullo y satisfacion haberlos encontrado en esta parte del mundo, soy un seguidor de las obras de nuestro escritor y gracias por poner en alto nuestra bandera.

    Comentado por: Cesar Ramirez el 23/2/2007 a las 03:28

  • Es curioso, uno no busca los libros, sino que los libros le buscan a uno. Parece o parezco que tengo imanes hacia los temas que en un preciso momento me inquietan; me paso con Pío Baroja recientemente, los libros vienen a mí sin yo buscarlos, como si quisieran instruirme, en un afán pedagógico. Es como cuando uno ha tenido una relación sexual de esas llamadas sin protección y, mire donde mire, ve mujeres embarazadas. Es el caso de esta última publicación, de este blog. Me ha encontrado.

    Vivo obsesionado en un intento de balancear mi propio consumo, me atrinchero ante el bombardeo publicitario que me ataca desde vallas publicitarias, películas, anuncios televisivos, revistas y, aun así, me parece que el caparazón que me he puesto, el caso de Patton (genial George C. Scott en esa pelicula), es demasiado blando como para aguantar si quiera una leve artillería. Temo, y lo veo venir, que los escritores comiencen a recurrir a estas ignominiosas triquiñuelas, por requerimiento de ávidos editores, para atestarnos con sus mensajes incitantes a la prodigalidad, como si fueran taxis que, con fulgurantes luminosos, anuncian los teatros de Brodaway.

    Ojala pudiera discernir entre el optimo y el máximo consumo. Vivo obsesionado.

    Comentado por: Rafael Marrino el 10/2/2007 a las 05:10

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Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006),  El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/

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