PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 13 de diciembre de 2017

 Blog de Sergio Ramírez

Viaje desde una silla

            La literatura no deja der nunca un viaje que se inicia en la primera página de un libro, y se llega a puerto al cerrar ese libro. Y hay grandes libros que cuenta la historia  de un viaje. Los nueve libros de la historia, de Herodoto, para empezar. En tiempos de este historiador, cronista, periodista, y por fuerza novelista,  no era posible distinguir entre historia y narración. Ni siquiera era posible separar de la fábula el relato de verdades.


            Frente al vacío y la oscuridad que representan lo desconocido, el amor a la verdad objetiva ha sido siempre un deber, y la imaginación una tentación: la rigurosidad en la selección de los datos, de un lado, y la libertad de suponer, del otro. Es lo que diferencia al novelista del periodista, aunque sean los mismos dedos los que tecleen para crear una crónica que cuenta verdades, o una novela que cuenta mentiras.


            Heródoto probó que se necesitaba curiosidad para el oficio. Esa curiosidad no podía ser saciada sin echarse a navegar, y a andar. Lo extraño comienza más allá de las fronteras. Es la avidez por saber acerca de lo desconocido lo que da sentido al viaje. Y lo que nos pone en camino.


            Homero relata no un viaje propio sino ajeno,  el de Ulises de regreso a Ítaca, su anhelada patria, al terminar la guerra de Troya. Virgilio cuenta el viaje de Eneas, derrotado en esa misma guerra, hacia su nueva patria, que será Roma. Cervantes nos cuenta el viaje de don Quijote por los campos de la Mancha; en realidad no uno, sino dos viajes, uno por cada parte del libro. Un viaje de ida y regreso, ambas veces.


            Y es lo que hará Joseph Conrad más tarde, un escritor que antes fue marinero en barcos mercantes, tentado siempre por lo desconocido, tentación que lo lleva hasta las profundidades del alma humana, como en su novela El corazón de las tinieblas, que cuenta la historia de un viaje por un río africano, Marlow e busca de Kurz, un río que viene a ser como el Hades, maldad y oscuridad.


            O el capitán Abab en busca de Moby Dick, la ballena blanca, en la novela de Herman Melville, que es también demoniaco, por obsesivo, tanto que sólo puede terminar en  catástrofe, en derrota y en muerte. Siempre travesías malditas hacia lo desconocido.


            Los viajes así contados están siempre llenos de interrupciones. En los accidentes, en los obstáculos para llegar, está la historia. La consabida frase final de los cuentos "y vivieron felices para siempre" indica el cierre de un relato lleno de peripecias que hemos seguido con desazón, y a la vez la apertura de otro que ya a nadie interesa, y que ocurre fuera de las páginas del libro donde lo que hemos buscado, y encontrado, son los obstáculos.  Si Ulises y Penélope vivieron juntos una ancianidad feliz, es algo que nadie contará, porque nadie quiere oír una historia sin sobresaltos.


            Pero el viaje de don Quijote se diferencia del de Ulises y del de Eneas, en que ellos quieren llegar cuanto antes a su destino; Ulises ansía ver su patria después de años de ausencia, encontrar a su mujer, a su hijo, cansado de la guerra, y no quiere aventuras, sino regresar a la vida doméstica. Son las aventuras las que se le interponen en contra de su voluntad, y lo atrasan durante diez años, lo mismo que duró la guerra de Troya.


            Al contrario, don Quijote sale a buscar las aventuras, quiere hallarlas, son la razón de ser de su viaje, y cuando no las encuentra, las crea en su cabeza. Ulises tarda en llegar a su destino porque los acontecimientos indeseados no lo dejan. Don Quijote cabalga en busca de acontecimientos deseados. Si las aventuras no le salieran al paso, su viaje sería un fracaso.


            Según García Márquez en literatura no hay nada más convincente que la propia convicción, la certeza de creerse la propia mentira y contarla con toda naturalidad. Convertir lo extraordinario en ordinario, darle certeza a lo falso. Es la manera de contar de Herodoto, y la de Homero, y la de Cervantes. Contar con naturalidad, contar con naturaleza.


            Nadie más mentiroso que Ulises, verdadero maestro en ardides. Nunca sabremos si todo lo que cuenta por su propia boca es una invención suya, o una invención de Homero. Siempre le está ocurriendo lo insólito, y de allí sus constantes atrasos en llegar a su destino.  Pero si inventó él mismo a las sirenas con su melodioso canto mortal, nunca dejará de creer que es cierto. Es la condición esencial del mentiroso.


            Lo que a nosotros nos parecen dislates y exageraciones, para don Quijote son la normalidad de la vida que le toca vivir. Si no creyera, dejaría de existir, y su mundo extraordinario desaparecería. Es lo que al final termina ocurriendo. La cordura lo mata. Es decir, la mediocre realidad a la que regresa ya curado de fantasías lo mata.          


            Porque, ¿qué es La Mancha sino un árido territorio rural donde nada asombroso pueda esperarse que acontezca? Es el mundo real de Sancho, donde las mozas rústicas huelen a ajo y dan de comer a los cerdos, las mismas que para don Quijote son princesas que si lucen así, sucias y en harapos, es porque se hallan bajo encantamiento. De lo contrario, el viaje no valdría la pena. Sería un viaje sin sorpresas. Salir de un mundo que de maravilloso pasa a ser prosaico es una decepción y una derrota.


            Toda lectura es un viaje, un viaje desde una silla que nos lleva a lo desconocido, por arenas ardientes de desiertos ignorados, por mares procelosos, por río que son como del infierno, y aún por los aires sin entramos en las páginas de Las mil y una noches. Pero siempre regresaremos de ese viaje mejor de lo que éramos cuando lo emprendimos.


 


[Publicado el 01/11/2017 a las 11:30]

Compartir:

Comentarios (1)

  • Recibe mi felicitación, En Viaje desde una silla noto no has mencionado el viaje de las Triada de La Falda, bueno en realidad no es una falta porque todavía no está terminada, ni publicada, por si acaso decidieras ampliar la nota puedes acceder a ella que a la fecha está en el capítulo 25 pero tómala desde el principio en https://blogdeamigos.blogspot.com.ar/

    Comentado por: Leon Libertad Boyajian el 17/11/2017 a las 13:19

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011). En 2014 ha sido galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria.

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

 


Bibliografía

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2017 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres