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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 4 de junio de 2020

 Sergio Ramírez

Cazadores de monstruos

 

Isaac Bashevis Singer, premio Nobel de Literatura, decía que el oficio de escritor se alimenta una necesidad: la necesidad apremiante de  comunicar a otros lo que uno cree extraordinario, digno de ser contado, y que considera singular bajo la convicción de que nadie más antes ha abordado ese tema desde un punto de vista propio y personal. Es lo mismo para el periodista. Esa necesidad, que se convierte en urgencia, hace al escritor e igualmente hace al periodista.

La necesidad que guía al escritor consta de los mismos elementos de aquella que guía al periodista, siendo ambos oficios gemelos: deseo de indagar, curiosidad inagotable, capacidad de observación, habilidad para registrar los detalles; precisión creativa en el uso del idioma, disciplina, deseo de aprender, y el vicio inagotable de la lectura. No se aprende a escribir sino leyendo.

Pero el periodismo, igual que la narrativa de imaginación, lo que hace es contar historias que sean capaces de atrapar al lector. Y si esas historias tienen calidad literaria, las aguas de una y otra corriente se juntan para que la crónica se convierta en un verdadero género, y trascienda a la muerte diaria del periódico. Hoy asistimos a un florecimiento de la crónica como no se veía desde los tiempos del modernismo al despuntar el siglo veinte.

Este siglo veintiuno tiene una creciente necesidad del ejercicio de la libertad de palabra, frente a los proyectos de sociedad autoritaria que pretenden limitarla o someterla a regulaciones odiosas que oscurecen el panorama de la democracia; y el ejercicio de la libertad ciudadana comienza por el ejercicio de la libertad de información, sin  restricciones ni mamparas.

Y esta es hoy tarea de los jóvenes, hacer un periodismo creativo, de garra y de calidad. Todo un desafío en un continente donde la libertad de informar y opinar se halla en riesgo, en la medida que no se ajusta a parámetros ideológicos excluyentes, y se resiste a reducirse a una calidad oficial; una amenaza tiene que ver no sólo con lo que se escribe y se dice en los medios tradicionales, sino, sobre todo, en los nuevos, los que pertenecen al cada vez más creciente y diverso mundo digital, cuyas posibilidades se multiplican cada día.

Cuando el poder político no depende del consenso democrático, ni respeta las reglas de juego institucionales, ve una amenaza en la extensión cada vez más desafiante de los medios electrónicos. Una verdadera pesadilla palaciega. En los palacios de gobierno, aquellos donde la tolerancia no existe, el sueño dorado son las cadenas de radio y televisión, que pretenden también encadenar a las redes sociales, para que se escuche una sola voz, la de la propaganda oficial.

 Por eso los intentos de regulación a través de leyes y decretos, o medidas de fuerza, que buscan quitar de en medio la multitud de palabras libres que circulan en el espacio cibernético, allí, precisamente, donde las posibilidades de libertad se vuelven infinitas como nunca.

La ética del periodismo comienza por no callarse, por ir al fondo de las cosas, no importa los riesgos que trae consigo desnudar las verdades y perseguir lo que el poder quiere siempre que permanezca oculto. Desafiar el silencio. Levantar piedras. "Mi tarea es levantar piedras, no es mi culpa si debajo lo que encuentro son monstruos", decía José Saramago. Los periodistas son cazadores de monstruos.

Monstruos de toda catadura, pelaje y tamaño. Sangrientos tigres del mal, como cantaba Rubén Darío. Hoy en día, el poder político arbitrario que busca silenciar a los periodistas, y que niega la democracia, tiene su par en el poder subterráneo del crimen organizado que dinamita redacciones y asesina corresponsales y reporteros en Honduras, Guatemala, Colombia o México, y que desafía al estado para establecerle un poder paralelo, o busca debilitarlo, corrompiéndolo.

Quedan aún muchas piedras que levantar.

 

[Publicado el 09/9/2015 a las 07:00]

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Comentarios (3)

  • TIENE RAZON EL ESCRITOR LO QUE ESCRIBIO DE LA FALTA DE DEMOCRACIA Y LIBRE EXPRESION Y DE IMAGINAR QUE AQUI EN MEXICO NO PASA NADA PORQUE NO TENEMOS EL VALOR DE DECIR QUE PODEMOS TODOS CAMBIAR NUESTRO PAIS Y MERECEMOS ESTAR HACI, POR NUETRA FALTA DE VALORES QUE NO ENSEÑAMOS A NUESTROS HIJOS Y POR COBARDES ESPERNDO QUE OTROS SOLUCIONEN NUESTROS PROBLEMAS.

    Comentado por: YOLANDA FIERROS el 27/9/2015 a las 20:28

  • EL TIGRE Y EL CANARIO de León Sigüenza

    Sepa usted, señor mío,
    que me vanaglorío
    de que a su mismo lado
    me tengan enjaulado
    —le dijo un Tigre al pávido Canario
    que también se encontraba prisionero
    soportando ese mísero calvario
    ni más ni menos como el Tigre fiero.
    —Yo también, señor Tigre,
    y mientras no peligre,
    celebro que a su lado
    me hayan colocado—
    le contestó el Canario un poco serio.
    Y luego le pregunta—: Diga, amigo,
    ¿por qué es que nuestro pérfido enemigo
    lo tiene en tan penoso cautiverio?
    —Porque soy sanguinario;
    (le contestó al Canario
    el terrible felino).
    Y sobre usted, vecino,
    ¿cuál es la seria acusación que pesa
    que lo tiene sumido en tal quebranto?
    Y contestó el canario con tristeza:
    —A mí me tiene preso porque canto.

    “La fábula es la manera más política de aconsejar a un tirano y de reprocharle sus faltas”, escribió León Sigüenza (1895-1942), autor de un solo libro publicado póstumamente: Fábulas (1942), que lo convirtió en el mejor y más conocido fabulista salvadoreño.

    Comentado por: Sergio Romero el 11/9/2015 a las 15:29

  • ...Quedan muchas piedras por levantar pero mientras más pasa el tiempo hay menos manos valientes que quieran mirar debajo de ellas. El hombre se ha venido a menos y prefiere dejar a los demás el riesgo de vivir amenazado. Hoy en día son muchos monstruos compartiendo pocas piedras.

    Comentado por: Elmar Darío Pautt Gutiérrez. el 10/9/2015 a las 05:02

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Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011). En 2014 ha sido galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria.

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

Foto Copyright: Daniel Mordzinski 

 

 


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