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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 15 de octubre de 2019

 Blog de Sergio Ramírez

Quienes se aventuran más allá

El avión hace un giro abrupto para descender hacia la pista, y el ala parece rozar uno de los cerros desnudos que aprisionan la ciudad. Después el giro termina en picada, como lo haría un aparato de combate, y ya en tierra el piloto frena a fondo, porque la pista es demasiado corta. Estamos en Tegucigalpa, adonde llegué por primera vez hace más de cincuenta años.

Hoy cuesta reconocer aquella ciudad provinciana entre autopistas y pasos a desnivel, gigantescos centros comerciales y edificios de veinte pisos, una modernidad dudosa, como la del resto de las capitales centroamericanas. Y debajo de esa modernidad se tejen las tupidas redes de la violencia que llenan planas enteras de los periódicos cada mañana.

Ese es el tema que ocupa mis conversaciones estos dos días intensos en Tegucigalpa. Sobre todo el asesinato de periodistas. En la última década, 55 han muerto víctimas de ataques en la calle, en sus casas o en sus centros de trabajo, o cuando no, sus cadáveres aparecen en lugares desolados.

Los autores materiales son siempre asesinos a sueldo que a veces resultan identificados, pero, en toda esa larga lista, sólo en tres casos han sido condenados por los tribunales; y peor, quienes les pagan permanecen siempre en el anonimato, y en la impunidad.

Las víctimas provienen en muchos casos de medios de provincia, o de comunidades alejadas y aisladas, periodistas de pequeñas estaciones de radio y televisión por cable, algunas de carácter comunitario. La lista de los últimos asesinatos este año nos puede ilustrar mejor:

Carlos Fernández dirigía el programa La verdad desnuda por Caribe TV, Canal 27 de Roatán, en islas de la Bahía. Fue tiroteado al entrar a su casa una noche de lluvia de febrero de este año. El sicario le disparó tres balazos, uno en la cabeza y dos en el tórax. Las investigaciones siguen estancadas.

Franklin Dubón daba las noticias en radio Sulaco, departamento de Yoro. Salió a una fiesta en mayo a la comunidad de Aguas Blancas y al día siguiente fue encontrado en una quebrada, asesinado a cuchilladas. Era ciego, y componía canciones. Según la policía pudo tratarse de un robo, pero había sido amenazado repetidas veces según su madre.

En junio, Juan Carlos Cruz Andara, periodista del canal Teleport de Puerto Cortés, fue asesinado a cuchillo en su propia casa. Meses antes había denunciado a la policía que recibía amenazas de muerte. Además era activista del movimiento de la diversidad sexual LGBTI.

Ese mismo mes, Jacobo Montoya Ramírez, periodista de radio y televisión de Copán Ruinas, fue muerto dentro de su propia casa por pistoleros que le dispararon primero desde la puerta y entraron luego en su persecución, rematándolo en presencia de su madre.

El 3 de julio, Joel Aquiles Torres, propietario del Canal 67 en Taulabé, Comayagua, en el centro del país, fue atacado a tiros desde una motocicleta cuando iba al volante de su vehículo, el que recibió 30 impactos; según los reportes de prensa, “se conoce poco sobre los avances de la investigación policíaca”.

¿Por qué los periodistas? ¿Y por qué la impunidad?

La red subterránea que alienta los asesinatos en Honduras, y que coloca al país en los primeros lugares de la violencia en el mundo, está alimentada por el crimen organizado, los carteles que controlan el tráfico de drogas, las pandillas de los Maras, de entre cuyas

filas salen no pocos de los sicarios. Y la debilidad institucional. El poder de penetración que el delito tiene en la policía, y en el sistema judicial, es uno de los factores que conduce a la impunidad, y para llegar hasta los culpables hay que atravesar obstáculos que se muestran insalvables, entre la interminable burocracia, las complicidades políticas, y la inercia.

El Congreso Nacional aprobó en abril una ley de protección de los periodistas, y su eficacia aún está por verse. ¿Puede una ley protegerlos cuando la violencia se ha vuelto orgánica, y la impunidad es parte del sistema?, es la pregunta que se hacen mis amigos, varios periodistas ellos mismos.

“O agarrás plata, o agarrás plomo”, es una de las frases más comunes para definir esta disyuntiva. Y los periodistas lo saben bien. Algunos, pensando en sus propias vidas, se moderan y calculan bien cuáles son los límites que no deben traspasar para no agarrar plomo. Otros, se aventuran más allá, en busca de cumplir con su deber de informar, y pagan las consecuencias de su compromiso con la verdad.

[Publicado el 26/8/2015 a las 04:00]

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Comentarios (3)

  • QUIENES SE AVENTURAN MAS ALLÁ.

    Charlos Fernandez dirigía el programa la verdad desnuda por caribe TV, canal 27 de Roatan, en las isla de la Bahía. Fue tiroteado al entrar a su casa una noche de lluvia de febrero de este año. El sicario le disparó tres balazos, uno en la cabeza y dos en el tórax. Las investigaciones siguen estancadas..saludos cordiales

    Comentado por: Filogonio Fúnez el 30/10/2015 a las 01:20

  • Hoy cuesta reconocer aquella ciudad provinciana entre autopistas y pasos a desnivel, gigantescos centros comerciales y edificios de veinte pisos, una modernidad dudosa, como la del resto de las capitales centroamericanas. Y debajo de esa modernidad se tejen las tupidas redes de la violencia que llenan planas enteras de los periódicos cada mañana.

    y Las víctimas provienen en muchos casos de medios de provincia, o de comunidades alejadas y aisladas, periodistas de pequeñas estaciones de radio y televisión por cable, algunas de carácter comunitario. El Congreso Nacional aprobó en abril una ley de protección de los periodistas, y su eficacia aún está por verse.

    Comentado por: Francisco Javier Perez Velazquez el 28/10/2015 a las 23:22

  • MATAR AL MENSAJERO
    (Información de Wikipedia)
    En “Matar al mensajero” (película del 2014) se relata la historia del periodista Gary Webb que dio a conocer en 1996 (hará casi 20 años) cómo la CIA apoyó a la Contra nicaragüense permitiendo la entrada a EEUU de cocaína para financiar la contrarrevolución:


    "Durante la mayor parte de una década (1980-1990), una red de narcotráfico en la Bahía de San Francisco vendió toneladas de cocaína a las pandillas callejeras de Los Ángeles y canalizó millones de dólares en ganancias de la droga a un ejército guerrillero latinoamericano dirigido por la CIA". “Esta red de narcotráfico "abrió el primer oleoducto entre cárteles de la cocaína de Colombia y los barrios negros de Los Ángeles", y como resultado, "La cocaína que inundó las calles ayudó a desatar una explosión en la América urbana."


    “El periodista se centró en tres hombres: Ricky Ross, Oscar Danilo Blandón y Norwin Meneses. Blandón y Meneses eran nicaragüenses que ejercían el contrabando de droga en los EE.UU. y suministraban a Ross que ya era un traficante de droga importante en Los Ángeles”.


    “Debido a que Blandon cooperó con la DEA, pasó sólo 28 meses de prisión, y se convirtió en un informante recibiendo la residencia permanente. Ross fue puesto en libertad poco después de cooperar en una investigación de corrupción policial, aunque detenido unos meses más tarde (en una operación encubierta organizada con la ayuda de Blandón). El artículo de Gari Webb sugirió que fue en represalia a Ross por haber destapado un caso de corrupción policial”.


    “Tanto la CIA como el Departamento de Justicia estadounidense (como la propia policía) y la Cámara comenzaron a hacer investigaciones. También Webb y su periódico (el Mercury News de Los Angeles) fueron objeto del foco de la atención pública”.


    “Posteriormente (menos de dos meses), distintos senadores como también el Washington Post, el New York Times o el diario Los Angeles Times atacaron las acusaciones hechas por Webb y su periódico. El Mercury News hizo una serie de rectificaciones y Webb dimitió”.

    Después de su renuncia al Mercury News, Webb escribió un libro donde respondió a las críticas. Fue publicado en 1998 como “Dark Alliance: La CIA, los contras, y la explosión de crack de cocaína”.


    En octubre de 2014, se estrenó una película basada en el libro y la vida de Webb llamada ”Matar al mensajero”.


    Gary Webb fue encontrado muerto en su casa el 10 de diciembre de 2004 con dos heridas de bala en la cabeza. Después que un periódico local informara la oficina del forense del condado de Sacramento emitió un comunicado afirmando que Webb se había suicidado. Cuando los periodistas le preguntaron sobre la posibilidad de dos disparos en un suicidio el forense respondió: "Es inusual en un caso de suicidio tener dos disparos, pero ya ha pasado en el pasado, y es de hecho lo que ha pasado”.


    La hegemonía cultural de los medios de comunicación hacen que o se hayan vendido al poder económico (publicidad) o estén al servicio del poderoso mainstream político. No sabemos si a Webb le asesinaron o no pero, no podía pagar su hipoteca, fue desprestigiado por sus compañeros de gremio (habiendo recibido el Premio Pulitzer), se separó de su familia por un trabajo absorbente (cuando no peligroso) y, lo hiciera él o no, murió trágicamente. Hay muchas maneras de matar a alguien.


    Interesante entrevista en el Confidencial de mayo de este mismo año
    https://youtu.be/mj2vrscZDMQ

    Un saludo
    Sergio Romero

    Comentado por: Sergio Romero el 26/8/2015 a las 19:43

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Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011). En 2014 ha sido galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria.

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

Foto Copyright: Daniel Mordzinski 

 

 


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