PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 25 de agosto de 2019

 Blog de Sergio Ramírez

La patria del león Cecil

La imagen del león Cecil me persigue en todas las pantallas de televisión de las salas de los aeropuertos, y no hay pasajero que no le dedique una mirada de conmiseración, mientras el locutor de la CNN hace el relato de la tragedia, que induce también a movimientos desaprobatorios de la cabeza, llenos de pesar. Cecil era un amable huésped cautivo en un parque de Zimbabue, hasta que un forajido de nombre Walter Palmer, dentista de profesión, con domicilio en Minnesota, lo mató con un rifle de alto poder.

No bastándole, hizo que lo despellejaran y le cortaran la cabeza para llevarla como trofeo a Estados Unidos donde seguramente pretendía adornar con ella su consultorio. Y la felonía se hace más explícita al saberse que pagó cincuenta mil dólares en sobornos para cobrar la presa. Ya no son los tiempos de Teodoro Roosevelt, cuando cazar leones era heroico, ni los de Hemingway, cuando era un asunto no exento de romanticismo. 

La imagen de Cecil desaparece, y el locutor está hablando ya de Donald Trump que visita un campo de golf de su propiedad en Escocia. Y no nos dice nada de Zimbawe. Los pasajeros de la sala de espera, que ahora vuelven a sus teléfonos celulares, saben que es un país de África, porque se presume que los leones son parte de la fauna africana, igual que los elefantes, los rinocerontes y las jirafas.

Seguramente ignoran que Zimbabue, antigua colonia británica en el  sur de África, llamado antes Rodesia, se haya gobernado desde su independencia en 1980 por el antiguo líder guerrillero Roberto Mugabe, 35 años de mando continuo y corrupto eliminando o comprando sistemáticamente a sus opositores. Quien quiera saber de Zimbabue, sus antiguos sueños de libertad y su realidad actual de postración y miseria, haría bien en leer el libro de memorias de la premio Nobel de Literatura Doris Lessing, Risa Africana.

Mugabe pasa ya de los noventa años y a su avanzada edad suele dormirse durante las reuniones de gabinete. Pero para eso tiene siempre a su lado a su esposa Gracia Marufu, su antigua secretaria, a quien sus súbditos llaman en secreto Desgracia Marufu.  

Actualmente es la presidenta de la Liga de Mujeres de la Unión Nacional Africana, el partido de su marido, quien ordenó que le otorgaran un doctorado en sociología en la Universidad de Zimbabue, siendo él mismo quien le colocó el birrete en la ceremonia de graduación; y a su muerte será su sucesora, según la ha designado.  

¿Pero que tiene que ver todo esto con Cecil, el gentil león muerto a mansalva? Ya vamos a verlo. Y es que, si Zimbabue ha pedido oficialmente la extradición del dentista de Minnesota por el crimen, Mugabe, en cambio, puede matar a todos los leones y demás animales que quiera, y servir su carne en sus fiestas de cumpleaños.  

Hace pocos meses, cuando celebró sus 91 años de vida, dio una fiesta para 20 mil invitados, que por supuesto no cabían en un salón cualquiera, y fueron concentrados en un estadio. Se sirvió entonces una parrillada gigante, digna de los Guinnes Records, donde podía escogerse entre lomos de elefante, entrecotes de búfalo,  piernas de impala y costillas de antílopes negros, todo un zoológico sobre las brasas.

¿Y cómo se financió este célebre ágape, que costó más de un millón de dólares? Una parte tocó a los empleados públicos, invitados amablemente por los comités de base del partido a donar de sus escuálidos sueldos una cuota de dos dólares por cabeza. 

Cien niños asistieron como invitados especiales, escogidos entre quienes han tenido la dicha de nacer en la misma fecha de Mugabe. Pero la cumbre de la celebración fue la entrega que hicieron al líder eterno de una cabeza de león recién cazado, con lo cual nos acercamos cada vez más al caso del desgraciado Cecil.

Un campeón de serviles, de los que nunca faltan, Tendai Musasa, organizador de los festejos, declaró la misma noche de la memorable comilona: “hemos negociando con la Autoridad de Parques y Gestión de la Vida Salvaje de Zimbabue para poder cazar a los animales un día antes de la fiesta, y así disponer de su carne fresca y no tener que congelarla”. 

Cecil, el león bien portado, se salvó de que su cabeza fuera llevada a la mesa de Mugabe en una bandeja de plata. Otro destino fatal, aunque menos glorioso, le esperaba.

[Publicado el 05/8/2015 a las 15:48]

Compartir:

Comentarios (7)

  • hola me parece una brutalidad matar a un animal solo por que quería un adorno para su consultorio Walter Palmer y que Mugabe gaste tanto dinero para una fiesta cuando hay mucha gente viviendo en la pobreza extrema

    Comentado por: Christian Victoria Arenas el 08/8/2015 a las 18:26

  • Es muy lamentable esa actividad de cazar animales solo por tener un trofeo.De que le sirve adornar su consultorio cuando saben que en poco tiempo ya no habrá animales en su habitad natural. No tienen conciencia de que debemos cuidar las ultimas especies que cada vez son más las que están en peligro de extinción y cada vez son más fotografías de animales y menos libres en el campo abierto. Es una lastima que tengan que estar en cautiverio para tener la esperanza de que tengan una cría o dos.
    Aunque también es lamentable que este dentista sea encarcelado por un solo león y hay personas que hacen fiestas donde el menú es una grandísima variedad de carne de animales en la misma situación, sin embargo estoy de acuerdo en que tenga un castigo por tal crimen.

    Comentado por: Gloria Aguilar Lopez el 07/8/2015 a las 21:24

  • Como es posible que en pleno año 2015 se permitan este tipo de barbarie contra animales que se encuentran en peligro de extinción y sobretodo en un habitad supuestamente protegido para cuidar de estos pobres animales que sin debería ni temerla se convirtieron en el principal festín de un tirano que tiene esclavizada a su población es inconcebible

    Comentado por: manuel aureliano ovando melgarejo el 06/8/2015 a las 23:30

  • Primero que nada darle la enhorabuena por su nuevo libro, agradeciéndole su presencia en las redes que nos permiten desde España estar en contacto con Ud. y con Nicaragua por medio de sus escritos y proyectos literarios tan estimulantes. Ud. coge siempre "el toro por los cuernos" (si me permite una expresión tan taurina aunque no hablaré yo de la tauromaquia).
    La relación ancestral entre hombre y animal a través de la caza cuyo aporte proteico tras el sacrificio animal permitía la supervivencia de la tribu era -¿lo sigue siendo?- de carácter sagrado. Acabando Ud. de regresar de Santander los frescos pintados en la Cueva de Altamira demuestran hasta qué punto había una conexión religiosa, "kármica", armónica con el universo entre el animal sacrificado y su sacrificador. ¿Qué ha ocurrido en la civilización con el paso del tiempo? Pues que hemos pasado del arte rupestre de Altamira a las latas de sopa Campbell del arte pop de Andy Warhol, de vivir en contacto con la naturaleza a vivir en ciudades industriales o postindustriales totalmente desnaturalizadas y, en cambio, el hombre sigue siendo el mismo (dotado razón y técnica pero, animal, evolutivamente hablando) y, si cabe, aún más esquizoide.
    Y digo que Ud. siempre hila fino porque no deja de introducir cierta justicia (aunque solo sea literaria) ante situaciones que aparentemente invitan poco a hacerlo, como puede ser la caza del pobre león Cecil. Pero es que Don Sergio yo le leo desde España y créame si le digo que me contengo. Ya sé que no es Zimbabue ni es Mugabe, pero si no es por el safari de Juan Carlos I en Botswana le tenemos de jefe del estado a saber hasta cuándo (bien es cierto que la organizadora de los safaris -Corinna- también ayudó bastante).
    Parece que ciertos comportamientos atávicos gozan aún de prestigio social entre algunos que tienen que irse de safari para demostrarse alguna cosa. Y, aunque he de reconocer que yo de cuando en cuando como carne (no solo de gallopinto vive el hombre), políticamente soy, eso sí, indudablemente vegetariano.
    Un saludo y felicidades por su 73 cumpleaños.

    Comentado por: Sergio Romero González el 06/8/2015 a las 06:05

  • Me Pareció Un Tema Muy Interesante Sobre El León Cecil

    Comentado por: Adrián Almeida el 06/8/2015 a las 03:33

  • Buen tema, la patria del león cecilse me hizo interesante, ya que primero relata su muerte por Walter Palmer de profesión Odontologia, el cual quizo llevar una piel como trofeo a su consultorio.
    Mugabe desgraciadamente gastaba un dineral para matar a los leones que el queria, en cambio Walter solo le bastó 1 y fue suficiente.
    Lamentablemente ya se de leones, tigre, venados, etc... los humanos cometemos el error de hacer un amazacre con tal de dar satisfacción al propio ego.
    Este león de melena negra fue para Walter un trofeo para otros una muerte animal más.
    Sin duda muy interesante

    Comentado por: Marco Antonio Hipolito Mora el 05/8/2015 a las 21:25

  • esta muy bien explicado sobre el asesinato del león cecil uno de los últimos leones de melena negra ya que su asesinato es inaceptable

    Comentado por: sandra el 05/8/2015 a las 18:43

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011). En 2014 ha sido galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria.

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

Foto Copyright: Daniel Mordzinski 

 

 


Bibliografía

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2019 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres