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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 21 de noviembre de 2019

 Blog de Sergio Ramírez

Rico McPato y su peluquín

El centro de atracciones Luna Park se abrió en Coney Island en 1895, y en sus teatros se presentaban toda clase de espectáculos en vivo, raíz de las posteriores superproducciones de Hollywood cuando llegó la era del cine. El más celebrado era "La cacería humana".

Trescientos jinetes, hombres y mujeres, aparecían al galope por la pradera persiguiendo entre disparos de armas de fuego y gritos de muerte a un roto mexicano, de guaraches y sombrero, que huía desesperado por delante de la cabalgata, dando traspiés. Por fin le daban caza lazándolo, lo arrastraban hasta una pila de leña, lo amarraban a un poste, y lo hacían arder en la hoguera. El tiquete de entrada costaba 25 centavos de dólar, los niños media paga.

El roto de este espectáculo era sin duda un inmigrante pobre que había cruzado la frontera, entonces no tan severamente vigilada por drones y radares aerostáticos. Y la idea que entonces se tenía de los mexicanos en Estados Unidos, como para que uno de ellos fuera el personaje central de una representación teatral semejante, con centenares de extras al galope para darle alcance y quemarlo vivo, aún queda prendida como un rescoldo que sólo basta avivar en la mente de algunos.

En San Ysidro, un condado lindante con México, los miembros de una asociación de policías fronterizos enseñan a los niños a disparar con una pistola de pinball a la figura de un hombre recortada en cartón, que evoca la de un inmigrante ilegal, colocada al lado de la valla que separa los dos países. Esta es una de varias actividades recreativas organizadas por los patrulleros, que incluyen una carrera de cinco kilómetros para adultos y otra de dos kilómetros para menores, siempre a lo largo de la valla fronteriza.

La imagen del inmigrante latino como amenaza tampoco ha cambiado en la mente de Donald Trump, el multimillonario de peluquín color zanahoria que quiere ser como los clásicos íconos de la mitología del capitalismo, Cornelius Vanderbilt, Randolph Hearst, o Howard Hughes. Pero es más bien su caricatura, y en todo caso me recuerda a Phineas Taylor Barnum, el empresario que luego fundaría el famoso circo que llevó su nombre, y que tuvo en Luna Park su primera carpa donde alojaba su Museo de Seres Increíbles.

Barnum exhibía allí una sirena capturada junto con otras de su especie por la tripulación hambrienta de un barco ballenero extraviado en el mar del Norte, la única en salvarse del cuchillo del cocinero gracias a ser la más vieja de todas. Trump, que se ha proclamado aspirante a la presidencia de Estados Unidos, también captura sirenas. Es el dueño de todo un circo mundial, el de Miss Universo, donde la pasarela sustituye a las vitrinas para exhibir especímenes.

Hace chasquear el látigo de domador delante de los emigrantes, y también de las misses de su emporio de reinas de belleza, a las que no perdona que suban un gramo de peso, un delito por el que es capaz de humillarlas en público. Y tampoco perdona debilidades en su reality show "Los aprendices", que se abre con la música de "Por amor al dinero", donde tras una pelea canina a diente pelado entre aspirantes a ser empleados de sus empresas, él mismo se encarga de tratar a los perdedores como basura.

Y cuando habla de los mexicanos, indeseables por inmigrantes, a los que promete un inexpugnable muro de contención si gana la presidencia, no oculta que se refiere a todos los latinoamericanos pobres que buscan atravesar la frontera de Estados Unidos. Son los que dejan sus huesos blanqueando en el desierto de Arizona, o se quedan antes en el camino, asesinados por las bandas criminales que han inventado el negocio increíble de secuestrar pobres cobrando recompensas a sus familias, igual de pobres, a cambio de sus vidas. Para Trump todos ellos son criminales, traficantes de drogas y violadores.

Ha habido momentos en que los fabricantes de mitos contra los latinoamericanos han inventado otro tipo de imágenes, las de haraganes y revoltosos, sin visión de futuro ni disciplina, destinados para siempre al atraso, como aquella del mexicano durmiendo la siesta todo el día bajo un nopal; o la de Pepe Carioca, el brasileño que lo único que hace es bailar zamba, pareja a la del pistolero alborotador que es Panchito Pistolas.

Estos dos personajes fueron creados por Walt Disney en los años cuarenta del siglo pasado, según se dijo entonces "como gesto de buena voluntad", ya que venían a formar un trío con el pato Donald. De Donald Duck pasamos ahora a Donald Trump. O mejor, de Scrooge Mc Duck, Rico Mc Pato, que se zambullía en su piscina de monedas de oro, pasamos a Donald Trump.

Pero aunque parezca salido de los dibujos animados con su peluquín color zanahoria, no lo tomemos a broma. En las encuestas aparece como segundo detrás de Jeff Bush entre los candidatos del partido republicano a la presidencia; y entre sus potenciales votantes estarán, seguramente, quienes entrenan a los niños para disparar bolas de pintura contra las efigies de los inmigrantes.

[Publicado el 08/7/2015 a las 09:00]

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Comentarios (2)

  • El titulo es muy llamativo pero al saber de quien se trata la verdad ya no me importo tanto pero termine la lectura es un hombre con muy poca humildad para el y para los demás que gracias al trabajo del emigrante es el valor que leda los demás me molesta pues estoy en contra del racismo de cualquier modo que se precinte

    Comentado por: Guadalupe sanchez perea el 05/8/2015 a las 19:06

  • me llamo la atención solo el titulo por que ami me gustan las caricaturas de rico macpato. al principio no entendia que tenia que ver un personaje de caricatura con los emigrantes mexicanos.pero, al segur leyendo me di cuenta de que no trataba del pato que yo creía si no de un HOMBRE RACISTA DESUBICADO Y SIN SENTIMIENTOS hacia nosotros los mexicanos que no hacemos mas que tratar de conseguir sanamente el pan de cada dia

    Comentado por: irene bustos el 05/8/2015 a las 18:43

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Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011). En 2014 ha sido galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria.

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

Foto Copyright: Daniel Mordzinski 

 

 


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