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El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Sergio Ramírez

Un solo puño

No pocos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que declararon la inconstitucionalidad de la Constitución actuaron de todas maneras ilegalmente, ilegalidad sobre ilegalidad, pues el período para el que fueron electos por la Asamblea Nacional había expirado. Ortega subsanó la dificultad emitiendo un decreto que prolonga de manera indefinida la permanencia de los miembros de todos los organismos colegiados, despojando así a la Asamblea Nacional de la potestad exclusiva que le da en ese asunto el artículo 138 de la Constitución.

            Bajo la concentración de poder en el puño de un caudillo que pretende reelegirse sin término, una elección tras otra, la alternancia política lograda a partir del año 1990 se ve seriamente menoscabada, y lo que tenemos de frente es la instauración a largo plazo de un modelo antidemocrático tradicional, por mucho que se envuelva en una retórica populista de izquierda que denuesta al imperialismo y la burguesía. El nuevo caudillo parte del supuesto de que la Constitución y las leyes deben acomodarse a los fines últimos que su proyecto de poder persigue, y si no es posible conseguir este acomodo, no importa pasarles por encima. Es su proyecto de socialismo del siglo veintiuno.

            La convivencia del estado de derecho con un proyecto personal,  familiar, y partidario, no es posible, y como la separación de poderes es consustancial al estado de derecho, esta separación tampoco es posible. Es lo que el caudillismo ha representado siempre en Nicaragua, porque las instituciones se convierten en mamparas empobrecidas que funcionan gracias a la lealtad incondicional al caudillo. Es una mezcla de fidelidad personal e ideológica, y también de clientelismo, y parasitismo, porque magistrados, diputados, y demás funcionarios, no pueden verse fuera del presupuesto del estado ni de los beneficios, canonjías  y negocios personales que sus cargos deparan.

[Publicado el 01/4/2011 a las 09:00]

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Comentarios (1)

  • Desde los años setenta he observado con atención el desarrollo de los acontecimientos políticos y sociales en Nicaragua. Era una joven que cumplía veinte años, cuando la revolución sandinista triunfaba y al igual que una gran mayoría de mi generación, sentía que cada espacio arrebatado a las dictaduras, era un espacio ganado para la libertad. Era un mundo dividido por la guerra fría y en apariencia, por lo menos para mi, sin tantos matices. Siempre me apasionó la idea de limpiar toda América de tanta dictadura de derecha y la caída de Anastasio Somoza fué la confirmación de que aquello se podía lograr.
    Han pasado treinta y tres años y ahora los esfuerzos,la lucha, debe estar dirigida al fortalecimiento de democracias aún demasiado débiles, como la de Nicaragua. Es tremenda tarea, porque la pobreza y la falta de oportunidades le facilitan el discurso demagógico a los que tienen alma de dictador, ya sin importar su tendencia porque para ellos "imperialismo" y "pueblo" solo son palabras para escudar sus intereses. De hecho estos ataques contra la democracia y las instituciones que la sustentan se dan, claro, con mucha evidencia en Nicaragua, pero también se escuchan voces de alerta en otras naciones de gran trayectoria democrática en donde las injerencias, más sutiles eso sí, entre los poderes de la república han quedado al descubierto.
    De tal manera, que yo pienso que el tiempo no ha pasado en vano y que algo,o mucho, hemos aprendido ya que el presente nos toma defendiendo ya no ideologias, sino un sistema:el democrático; que junto con la ciencia y el conocimiento son la más clara seguridad para lograr un mejor futuro para todos.

    Comentado por: Marta Lía Quirós el 02/4/2011 a las 04:57

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Biografía

Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar,  Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), Tambor olvidado, ensayos (2007), El cielo llora por mí (2009) y La fugitiva (2011).

Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com y su página oficial en Facebook: www.facebook.com/escritorsergioramirez.

 


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