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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 29 de agosto de 2014

 Blog de Eduardo Gil Bera

Un secreto bonito y verdadero de los vascos

 

El historiador Elio Ampridio, que escribió a principios del siglo IV las biografías de varios emperadores, dice en un pasaje de su Vida de Alejandro Severo (27, 3) que: “También fue expertísimo en aruspicina, y gran orneóscopo, tanto que superó a los augures vascones de Hispania y a los panonios”. Notemos que la aruspicina es la predicción mediante el examen de las vísceras de las víctimas. La orneoscopia, por su parte, no es el arte de fisgar el horno, sino la predicción del futuro a partir de la observación de los pájaros, y el orneóscopo es quien la practica. La encarecida comparación con los vascones de Hispania se refiere a esa última manera de predecir. No se conoce otro testimonio donde se mencione esa particular habilidad y tampoco los investigadores del vascuence han encontrado ningún indicio de haber sido lengua de augures pajareros.

Pero no hay más que fijarse en el latín sortiri (sortear, obtener por suerte) de donde procede el vasco zori, que significa suerte. Pájaro, por su parte, se dice en vasco txori, que es diminutivo de zori (igual que txerri es diminutivo de zerri, cerdo). De manera que en vasco al pájaro se le llama  “suertecilla”, que no me digas que no es bonito y además concuerda como un vuelo de tordos con la reputación de orneóscopos u ornitomantes que, según Ampridio, se atribuyó en la antigüedad a los vascones de Hispania.

Otro indicio, más antiguo y problemático, de que la preocupación por la suerte y el destino viene de lejos, es el nombre Silex, que aparece repetidamente en inscripciones de la Aquitania romana. Se refiere a una identidad femenina, sea humana o divina. El derivado vasco de la Silex aquitana es sirats —un ejemplo similar de paso del aquitano al vasco con la transformación del grupo cs en ts sería ocson (lobo en aquitano) del que deriva otso (lobo en vasco)—. Sirats, que está documentado en el dialecto suletino situado más cerca de donde se hallaron las inscripciones aquitanas de Silex, significa suerte, destino, y da la impresión de haberse solapado y finalmente retrocedido ante el pujante sinónimo zori.

Cumple recordar que la lengua aquitana desapareció tras la conquista romana en el siglo I a. C., y que todo lo que sabemos de ella procede de las inscripciones funerarias y votivas de época romana, donde se leen algunos nombres de personas, y de fuentes literarias y epigráficas, donde se documentan algunos nombres de lugar.

En Silex llama la atención su final aparentemente calcado de Opíleks, la diosa griega de las culebras y del destino —que la x final de Silex es una consonante doble equivalente al final de Opíleks se puede ver en sus formas declinadas Silexconis (genitivo) o Silexsi (dativo)—. ¿Es posible que se hubiera dado en la antigüedad prerromana un contacto greco-aquitano? Representaría una novedad notable, porque la historia ha dicho hasta ahora que la expansión griega durante los siglos VIII-VII a. C. no rebasó el Mediterráneo en su extremo occidental.

Precisamente a este último extremo le toca revisión. Porque Olisipo, el nombre original griego del poblado que estuvo situado en la colina y la pendiente del Castelo de São Jorge y que fue antecesor de Lisboa, es opiléxico de toda evidencia (o sea, es una variante anagramática de Opíleks, que era tabú y no se podía decir ni escribir) igual que Posilipo en Nápoles, otro jalón mediterráneo de la expansión opiléxica.

Así que ahora nos preguntamos si, además de fundar una colonia en la desembocadura del Tajo, los griegos llegaron, por ejemplo, a la del Garona.

Si, en efecto, Silex fuera un préstamo griego en aquitano derivado de Opíleks, ¿dónde estarían las típicas manipulaciones para sortear el tabú de nombrar rectamente a la diosa, como alteraciones del orden de las letras o desviaciones fonéticas? Aquí, la manipulación consistiría en ser un híbrido de dos lenguas, de modo que se nombra, pero no rectamente. Y dada la aparente importación íntegra del final -ilex, quedaría por explicar la inicial s-.

Así como en Opíleks se aprecia en opi- el radical dórico que significa culebra, en Silex ese mismo cometido lo desempeñaría la inicial s- de suge culebra, en vasco.

Ahora, ¿cómo sabemos que la s- inicial del híbrido Silex no puede ser latina y corresponder, por ejemplo, a serpens? Primero, porque serpens (reptante) ya es un eufemismo utilizado para no decir anguis (culebra), de modo que el latín ya carga a su modo con el tabú y no necesita importar híbridos. Segundo y más evidente, la coincidencia con el latín silex (sílex) haría inviable el préstamo. Tercero y terminante, Silex aparece como un barbarismo incrustado solo en algunos textos latinos procedentes de inscripciones halladas en la Aquitania romana y en ningún sitio más.

La mayor objeción sería que no sabemos cómo se decía culebra en aquitano y solo podemos suponer que el término no sería muy distinto de suge, palabra donde no detectamos indicios de ser préstamo latino, celta, ni lusitano, que son, aparte del aquitano, los principales orígenes de las palabras vascas.

La arqueología tiene noticia de relaciones de los aquitanos del valle medio del Garona con el mundo griego occidental en la fase 625-475 a. C. Pero no es posible decir si se trata de utillaje procedente del foco masaliota o de una llegada griega a la costa atlántica.

La hipótesis de que Silex sea un híbrido aquitano-griego tiene un grado razonable de probabilidad, pero su consolidación depende de más hallazgos filológicos y arqueológicos.

 

 

 

 

[Publicado el 28/2/2012 a las 08:18]

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Comentarios (5)

  • Está muy bien, aparte de ser, como dice el autor, "un secreto bonito y verdadero de los vascos".

    Es difícil contestar rápido a Gil porque escribe muy bien y uno quiere ponerse aproximadamente a su altura (ejem), y además lo hace sutilmente, por lo que hay que leerle con calma y serenidad para captar todo el mensaje.

    Ojalá que encuentren los arqueólogos rápido pruebas de presencia griega o de la colonia massaliota en Burdeos e incluso en "la costa vasca".

    No sé qué les encontrarían a los pájaros, es casi inevitable pensar en algo "paranormal", pero, por si acaso, ya he empezado a fijarme en el vuelo de los pájaros, a ver qué me cuentan.

    Ibon

    Comentado por: Ibon el 10/6/2012 a las 16:54

  • Los chinos,que como todos saben lo suyo supera en antigüedad a cualquier tradición,tienen al gorrión de Java (Padda oryzivora Linnaeus,1758 )como su pajarillo de la suerte

    Comentado por: Xalsum el 08/3/2012 a las 19:50

  • No puede ser una coincidencia.

    Comentado por: CAL el 02/3/2012 a las 23:37

  • Como estoy tarado me parece haber visto además de la palabra historica y no historica(etimológica,poetica?) otra que es la palabra imagen que es sin duda putana.

    Comentado por: a. el 02/3/2012 a las 22:39

  • Gracias a Eduardo y a bmh por estas sabias y raras aproximaciones a la etimología. Es verdad que cuando descubrimos -en el diccionario de Corominas, o por ahí- el origen y transformaciones de palabras como "trabajo" o "zorro", nos deslumbra de repente un fogonazo del alma de los tipos (y el alma de las tipas) que las crearon, sobaron, mascaron, pervirtieron, etc.

    Por eso unas docenas de almas en pena recorremos la Red, como un Silver Surfer, buscando alguna güeb -seria- de etimología del español, que pueda al menos compararse con www.etymonline.com, que, a su manera amateur/erudita, trata de la lengua de Kate Moss -o sea, de su idioma.

    No me resisto a recomendar que busquéis la más friqui de las etimologías corominianas, tan pasmosa e inextricable que algún amigo la considera una broma del maestro: la de "sicofante".

    Comentado por: CAL el 29/2/2012 a las 23:51

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Foto autor

Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

 

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.
 

 

 




 

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