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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 16 de junio de 2019

 Blog de Eduardo Gil Bera

Vasconiana

 

Este apunte filológico y gramatical va en memoria de Alfonso Irigoyen, con quien discutí con mucho agrado y provecho de estas cosas, y está dedicado a los amables lectores que me preguntan por qué digo que la lengua vasca es, en esencia, latín hablado por aquitanos, pero niego que sea un romance. 

Los préstamos latinos conforman la mayoría del vocabulario vasco. Al mismo tiempo, la conjugación perifrástica, la invención del participio pasivo, la fonética, la morfología y la sintaxis de la lengua vasca se deben al latín. 

Un ejemplo de palabra vasca sin registrar en los diccionarios sería izkinu, la construcción circular de piedra seca, sin cubierta, y con apertura de entrada, utilizada para guardar las castañas con sus erizos. Deriva del latín ericinum, igual que kirikiño y triku, nombres del erizo en vasco, que ya Corominas señaló como procedentes del latín, contra el parecer de Michelena, quien prefería que fueran onomatopeyas. En cambio, una registrada sería bazka, que significa pasto, comida, y viene del latín pascam, que quiere decir lo mismo. Los nombres de las comidas (gosari, bazkari, afari…) presentan un sufijo derivado del latín escarium (comestible, concerniente a la comida). En cualquier dirección que se mire, aparece el latín.

Ahora, hay una diferencia medular entre los préstamos latinos en vasco y los presentes en las demás lenguas, incluyendo las romances. Todas las palabras latinas en vasco han sido originalmente importadas a partir del acusativo, mientras en las demás lenguas proceden del nominativo. Por ejemplo, bake (paz) no viene del nominativo pax, sino del acusativo pacem; errege (rey) no viene del nominativo rex, sino del acusativo regem, y así en todos los casos.

Y este es el momento de preguntarse por qué la lengua vasca derivó sus préstamos latinos a partir del acusativo. Pues lo hizo porque el latín, como sus parientes del linaje indoeuropeo, era una lengua donde resaltaba el acusativo,  que, a su vez, era un caso inexistente en aquitano. Es la prueba de que el aquitano  “veía” —entendía— el latín desde fuera. Porque el acusativo es muy acusado visto desde fuera, pero no desde dentro, donde es apreciado como un residuo, como el apéndice o las muelas del juicio, en trance de desaparición. La mayoría de las lenguas indoeuropeas lo han abandonado o van camino de hacerlo. En las romances y el inglés no existe prácticamente, y en alemán  y polaco apenas se nota un poco más. Cuando se hace precisa la distinción entre sujeto y objeto, se recurre a las preposiciones.

El aquitano no tenía acusativo, y ante el problema de distinguir el sujeto del objeto, ponía una marca en el sujeto, al contrario del indoeuropeo y la mayoría de las lenguas del mundo, que ponían y ponen la marca en el objeto. Esa marca en el sujeto es lo que se llama caso ergativo, y era una característica del aquitano, mantenida en el vascuence, que se distingue de las lenguas romances en que procede del latín sin acusativo hablado por los aquitanos, que mantenían la hechura fonética del caso, pero no su función.

 

 

 

 

 

 

[Publicado el 17/2/2012 a las 10:12]

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Comentarios (4)

  • Jorge lleva razón en su comentario. El latín hablado, el latín vulgar, disponía de una flexión de dos casos: el caso para el sujeto (nominativo) y un caso para todo lo demás (acusativo).
    El castellano toma el acusativo como punto de partida, de ahí nuestros plurales en -os y -as, como los acusativos de la 2ª y 1ª declinación, y no en -i o en -e como en italiano, que sí parte del nominativo.
    El francés y el resto de lenguas romances peninsulares toman el acusativo también.
    El rumano toma el nominativo, como el italiano (toscano) y parte de los dialectos itálicos.
    Otro punto a tener en cuenta es que el acusativo no es precisamente uno de los casos que se pierden fácilmente. Los casos oblicuos (Locativo, Dativo, Ablativo o Instrumental e, incluso, el Genitivo), se pierden mucho antes en las lenguas indoeuropeas, donde son sustituidos en casi todas las ocasiones por preposición+acusativo. Véase el caso del griego moderno.
    Por otra parte, el funcionamiento de las lenguas ergativas no es tan sencillo. El ergativo marca los sujetos de los verbos transitivos. El absolutivo es el caso de los sujetos intransitivos y los objetos directos en construcciones transitivas. Se ha propuesto (creo que fue Burrows) que el Indoeuropeo puede tener un origen ergativo que evoluciono a una lengua acusativa y no es una teoría nada descabellada.
    Fdo. Un filólogo clásico amante de la Lingüística en general y la Indoeuropea en particular.

    Comentado por: Pedro. el 08/3/2012 a las 23:04

  • Por mas que Ud. declare:"Los préstamos latinos conforman la mayoría del vocabulario vasco",el asunto no nos cuaja.Hace mas de 20 años se publicó en el Suplemento Literario del diario LA NACION,un pequeño ensayo que daba cuenta que en la Universidad de Moscú -en tiempo de la URSS -algunos catedráticos investigaron el idioma de los vascos y llegaron a la conclusión que se trataba de una de "las lenguas jasídicas".Por otro lado,tenemos testimonios de Florencio de Basaldúa,un vasco que fue cónsul argentino en Calcuta,hace un siglo,y este hombre que hablaba el euskera,cuando llegó a la India descubrió que el euskera y el sánscrito eran idénticos.También se sabe que en tiempos de la Conquista de América era obligatorio que en cada nave fuesen lo menos dos vascos, porque "los vascos eran los únicos que comprendían la lengua de los nativos", algo bastante lógico, si se tiene en cuenta que los nativos de América son de origen asiático y muchos de ellos proceden de la India,Tibet,Nepal,China,etc.

    Comentado por: Ceylán el 25/2/2012 a las 16:36

  • de objetos estamos rodeados hay que ser burro para ponerle marca al sujeto que no se sabe donde está.

    Comentado por: a. el 17/2/2012 a las 22:08

  • Muy interesante la entrada. Sólo una cosa: que yo recuerde, en nuestras clases de historia de la lengua de la facultad de Filología Hispánica se nos decía que también el castellano toma, en general, los étimos latinos del caso acusativo y no del nominativo. Así, en castellano tenemos "hombre", que vendría de "hominem" y no de "homo", por ejemplo. Según esta explicación también "rey" vendría de "regem" (y no de "rex"), como en euskera, sólo que la evolución fonética de cada lengua habría sido distinta. Eso es al menos lo que se nos decía. Puede que no fuera del todo así, pero, bueno.

    En cualuier caso, gracias por la reflexión.
    Un saludo.

    Comentado por: Jorge el 17/2/2012 a las 12:42

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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