PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 24 de octubre de 2014

 Blog de Eduardo Gil Bera

¿Quién escribió la Odisea?


Si tuviera que nombrar un verso de los poemas homéricos que permita adentrarse en el enigma de su autoría y fecha de composición, uno que funcionase como esas clavijas ocultas en el muro que, al ser pulsadas, abren el pasadizo secreto que conduce a la cámara del tesoro, sin duda escogería la acotación que hace el poeta de la Odisea (el hexámetro 203 del canto XIX) a la autobiografía fingida que Ulises, disfrazado de príncipe cretense, ha narrado a su esposa Penélope, que se derrite de llorar y no lo reconoce: 

Ἴσκε ψεύδεα πολλὰ λἐγων έτύμοισιν ὁμοῖα

Fingía, diciendo muchas cosas ficticias semejantes a las reales.

Lo primero que salta a la vista en esta advertencia del autor de la Odisea es que él solo ha puesto “fingía”, el resto del verso es de Hesíodo (Teogonía, 27). 

Lo segundo es que precisamente en el cometido de presentar cosas ficticias semejantes a las reales está la médula del quehacer del poeta y su habilidad específica. En esa semejanza, evidente o sugerida, está el territorio donde nos encontramos con el fingidor.

Ahora, si las muchas cosas ficticias relatadas por Ulises en su autobiografía narrada a Penélope no tienen semejanza con las “reales” de la Odisea, ¿por qué recalca el poeta que son semejantes, cuando el lector sabe que, según la acción del poema, no lo son? ¿Con qué cosas reales tendrán  entonces semejanza? Si no la tienen con la ficción de la Odisea, quizá sí puedan tenerla con la realidad fuera del poema, la del mundo donde vive el poeta.

Tenemos al menos un dato de esa realidad. El poeta de la Odisea es lector de Hesíodo y le rinde homenaje. 

En su autobiografía fingida, Ulises dice ser un cretense, dado a la guerra y el comercio marítimo, saqueador y colonizador de Egipto, y capaz de todo lo que hacen los piratas y los fenicios. No sólo se ha enriquecido en Egipto, sino que también asegura haber hecho buenas migas con el propio faraón. Y no sólo es natural de Creta, sino que se pretende miembro de un linaje escogido y demuestra conocer la isla, sus habitantes, costumbres y lenguas de modo exhaustivo.

Esas informaciones, “semejantes a las reales”, dan un perfil muy específico, si se sitúan cronológicamente con posterioridad a Hesíodo. No hay muchos cretenses a los que pueda suponerse fundadores de una colonia en Egipto. De hecho, solo hay una colonia griega en el Delta que se corresponda con la descripción odiseica.

Penélope sigue sin reconocer a Ulises, y llora desconsoladamente por “su esposo que está al lado” (XIX, 209). Generaciones de lectores y comentaristas han quedado impresionados por la fuerza irónica, y la finura verbal y rítmica del adjetivo “parémon” que expresa la verdad paródica del pasaje donde Penélope llora por el esposo que tiene sentado a su lado, sin que ella lo reconozca. Pero es preciso ver que, al tiempo que el poeta nos invita a implicarnos en el laboreo de identificación y reconocimiento por parte de Penélope, va haciendo la revelación de su identidad, que también tenemos al lado sin que nos demos cuenta, ya no en la ficción de la Odisea, sino en la vida real que su autor nos hace saber entre líneas. No solo Ulises, sino también el poeta es quien finge, diciendo muchas cosas ficticias semejantes a las reales. Él ha escrito su verdad en una mentira de su personaje. No compuso doce mil hexámetros para esconderse tras ellos, al contrario, la Odisea es un cuadro que se lee, y su autor se ha autorretratado en él, igual que Velázquez en Las meninas.

Por otra parte, y como era de esperar, el poeta que nos hace guiños tan patentes como el hexámetro dicho arriba no se limita a ese pasaje, sino que se recrea en su pararrelato, lo entrelaza con la peripecia uliseica y espera que  lo descifremos.

Entonces yo me digo: han pasado dos mil seiscientos años desde la aparición de los poemas homéricos sin grandes novedades y hasta ahora solo ha podido decirse que, en todos los esfuerzos de la ciencia por comprender los dos grandes poemas adjudicados a Homero, la Odisea queda siempre a la sombra de la Ilíada. Lo cual solo parece querer decir que se escribió después.

Pero, por Poseidón, vista la diversidad temática, las diferencias medulares en diseño interno y externo, lenguaje y estilo, comportamiento humano y divino, ¿cómo seguir atribuyendo al poeta de la Ilíada también la Odisea, que es varias generaciones posterior y se le parece como un huevo a una castaña?

Si la Odisea fue compuesta por un poeta que conocía a fondo la Ilíada y la obra de Hesíodo, y lo hizo un par de generaciones más tarde, este segundo poeta exige una explicación que se refiera únicamente a él. Y la investigación que conduzca a esa identificación solo puede hacerse a partir de una pregunta: ¿quién fue el poeta fingidor que escribió la Odisea?

 

 

 

 

 

[Publicado el 02/11/2011 a las 05:42]

Compartir:

Comentarios (4)

  • "Fingía, diciendo muchas cosas ficticias semejantes a las reales." Muchos siglos después, Aristóteles utilizará en su "Poética" como el principio de la verosimilitud. Virgilio usaría la verosimilitud para la honra y gloria de su emperador, adaptando los hechos históricos a su necesidad de justificar el espíritu colonizador de los romanos (y lo hizo de maravilla).
    Fernando Pessoa inmortalizará en versos "O poeta é um fingidor..." a principios del s. XX. Posteriormente, las vanguardias históricas se rebelarían contra la idea, obviamente, partiendo de ella.
    Ahora, cambiemos un poco el rumbo y hablemos de la autoría de las obras y los derechos de autor, tenemos que pensar que son conceptos más de nuestra era. A parte eso, han llegado hasta nuestros días muy pocos documentos de las impresionantes culturas antiguas (en sentido amplio: griega, latina, china, egipcia, maya, fenicia, etc.) Nuestro conocimiento es por tanto muy limitado y seguramente muchas afirmaciones o principios sobre los cuales se fundamentan teorías, tesis y discurso son inexactos. Sencillamente son frutos de nuestra ignorancia sobre los textos que existieron. Nuestro conocimiento del mundo es muy limitado y vamos cementando nuestra cultura sobre sustratos de otras culturas en todos los campos del saber, desde Arquímedes, Hipócrates pasando por Max Planck y el doctor Barnard...
    Nuestros "modelos de mundo" y nuestro conocimiento de la realidad visible (no entraremos en cuestiones cuánticas o de microbiología) entró en jaque en más de una ocasión. Aunque es memorable aquella cuando el europeo se encontró con el hombre americano...eso quedó plasmado en la documentación de la época, tanto en las cartas de Colón, como en las crónicas. La interpretación que se hizo de la realidad americana fue totalmente ficcionalizada en base al conocimiento de la cultura europea. La realidad fue reducida a la capacidad de comparación e interpretación del hombre blanco con su propia cultura. Es decir, si fingir es sinónimo de literatura...¿qué es la literatura sino una mentira bien contada ya sea esa creíble o increíble?
    Saludos

    Comentado por: Príamo el 10/11/2011 a las 12:44

  • Yo conozco a una Helena de Ataun, que últimamente se ha vuelto muy poderosa, aunque siempre lo ha sido en realidad; una gran jefa, con verdadero poderío. En la Ilíada Helena es, como el poeta de Ulises en la Odisea, una aspirante a su propia promoción que no disimula; a ella no le basta con ornar su tronío, sino que avanza lo que de ella ha de cantar el porvenir por boca de sus servidores los aedos. A Penélope la acossejan y cuidan, a Helena la obedecen.

    Comentado por: Leim el 03/11/2011 a las 18:48

  • Lo único que puedo aportar es que el autor de LA ODISEA fue un gran navegante, o estuvo en contacto con ellos. Hay descripciones de geiseres que solo quien los conozca, los puede referir.En cuanto a proceder de Creta...Tiene miga!

    Comentado por: Le Chien el 02/11/2011 a las 22:40

  • Te propongo un aspirante, por la fama que en vida le acompañó, no se si no decir también que le condenó, pues este tipo de condenas funcionan como el famoso deux ex machina; quede, pues, propuesto Onomácrito.
    Por otra parte, serían candidatos a considerar también aquellos que fueron presentados como antagonistas y calumniadores: del nombre que da Aristóteles no me acuerdo (está en su temprano escrito sobre los poetas), del que da Vitruvio sí, Zoilo. ¿No te parece que podrían estar en la onda del pesonaje que buscas?
    Por último, creo que se debiera estudiar entre la clase social de los calumniadores, en cuyo caso bien podría entrar Platón, con la misma pertinencia con la que Machado nombraba a Jantipa como verdadera autora de los diálogos platónicos. Hipias de Hélide aconsejaba a los legisladores que penasen la calumnia contanto o más ahínco que el asesinato. Y dentro de esta última clase incluiría yo a un escritor moderno que se queda tan ancho hablando de narcisistas y resentidos heroicos por entronizar a las correspondientes heroínas, verbigracia Helena, la Jantipa de gesta troyana.

    Comentado por: Mieltxo el 02/11/2011 a las 19:04

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

 

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.
 

 

 




 

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2014 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres