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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 13 de noviembre de 2019

 Blog de Eduardo Gil Bera

Lo que parecen los pobres

 

El hombre sin dinero es semejante al hombre invisible. Nada ni nadie se dirige a él: prensa, televisión, publicidad, compradores, vendedores… Ningún tema de los que se tratan en los medios de hipnosis masiva tiene que ver con él: la bolsa, los coches, la oferta cultural, el estado de bienestar, el fraude fiscal, las vacaciones, el futuro… Nada es para él: carreteras, casas, ministerios, universidades… A donde quiera que mire, todo es lo mismo, gasolineras, comercios, restaurantes, estaciones… todo forma parte del gigantesco, ubicuo, inviolable, inexpugnable sobrentendido de que los demás cobran. Y es igual que él hable o esté callado: no se le ve, ni se le oye.

Cuentan que un sabio famoso que se paseaba por una calle llena de tiendas tuvo la audacia de decir: ¡cuántas cosas no necesito! Pero nadie parece haber reparado que se basa en el sobreentendido de que quien lo dice podría adquirir esas cosas. Si un indigente hablara así, no se le reconocería ningún mérito. Así pues, incluso para acceder a la virtud estoica es preciso tener dinero. 

Lo que sucede en esa calle de las tiendas y su paseante virtuoso se hace más patente si reparamos en la perspectiva del vendedor de cosas. Este, mirando a la muchedumbre transeúnte, podría decir: ¡cuántos hombres no necesito! En esa calle, la verdadera cara de la gente no empieza a verse cuando uno no necesita cosas, sino cuando los vendedores de cosas no lo necesitan a uno. Es decir, cuando uno, por indigente, se vuelve hombre invisible.

Cuando preguntaron a un colega del virtuoso paseante de la rúa comercial quién era sabio, respondió que el sabio se distinguía de los demás en que seguiría haciendo lo mismo aunque no hubiera leyes. Mientras los demás hombres serían distraídos por la apertura de una nueva vía más expeditiva para vengarse, robar, temer y desear, el sabio dice que él mantendría la pose. Pero una selección más drástica y reveladora, una buena piedra de toque, sería aplicar al presunto sabio la prueba de la invisibilidad. De modo que el sabio sería aquél que siguiera opinando igual y continuara oficiando su pose sapiencial, aunque dejase de cobrar. Considérese cualquier sabio en su perorar, en su actitud docta, en la tele, en la prensa, en la cátedra y supóngase que dejara de cobrar en dinero y especie. Sin sueldo y sin techo, el sabio comenzaría velozmente a deteriorarse y a adquirir invisibilidad. Al poco de iniciar el experimento, al sabio no lo conocerían ni sus más allegados y, pronto, nadie lo podría ver. 

Por otra parte, cuando los ricos, de dinero e ingenio, miran a los pobres, ven visiones: “He ahí que Louvois ha muerto, ese gran ministro, ese hombre tan considerable que tenía tan alto puesto, y cuyo yo, como dice Nicole, era tan extenso que era el centro de tantas cosas […] hay que reconocer que tenemos un yo demasiado extenso, en comparación con quien no se sujeta a nada, que es como un pájaro, que no posee más un espacio necesario, y cuyo espíritu debe ser tan libre como su cuerpo.” Madame de Sévigné veía a los pobres como envidiables seres felices a causa su yo reducido.

Otro sabio que observaba con envidia a los pobres fue Séneca. Desde luego, era una envidia desconfiada. Uno de sus pasajes más divertidos es cuando decide viajar como pobre y a la incomodidad rebuscada se le añade el inconveniente vergonzoso de que lo vayan a identificar. En su Consolación a Helvia, hace una de sus reflexiones sobre los pobres donde anticipa con gracia el moi étendu de Sévigné: Aspice quanto maior pars sit pauperum, quos nihilo notabis tristiores sollicitioresque diuitibus: immo nescio an eo laetiores sint quo animus illorum in pauciora distringitur (“Fíjate cuánto mayor es el número de pobres a quienes en nada notarás más tristes y preocupados que a los ricos. Incluso no sé si son más felices a causa de que su espíritu se sujeta a pocas cosas”).

Mi amigo Pablo Acarreta decía que los pobres parecen locos. Y no decía parecemos, por no presumir.

 

 

[Publicado el 31/10/2011 a las 07:47]

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Comentarios (1)

  • Tengo el honor y la gracia de conocer varios pobres auténticos,llenos de talento y erudición.Uno de ellos,un gran Maestro de la Pintura,vivía a orillas del mar, en la cercanía de un Puerto.Cuando sus vituallas escaseaban iba a visitar algun conocido, por si alguien necesitaba reparar la vivienda,construír una pared,embaldosar una vereda,solucionar unas goteras.Ya con la retribución obtenida compraba sus víveres y a seguir creando.Cuando le conocí tenía una pila de obras en lienzo,de un metro por 0,80, de alrededor dos metros de alto.Era un ser dichoso cuyo espíritu era una caja de resonancia y por sobre todo, sabía escuchar.Cuando podíamos, íbamos junto a él para nutrirnos de su Sabiduría.

    Comentado por: Mirror el 02/11/2011 a las 02:02

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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