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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 10 de abril de 2020

 Blog de Eduardo Gil Bera

El reducto suizo

 

Durante siglos estuvieron entre los mercenarios más reputados de Europa, los suizos asolaban y saqueaban por encargo en donde fuera menester, hasta que en 1521 pactaron con Francia la exclusividad de sus servicios guerreros. En 1815, el Congreso de Viena, reconoció a Suiza como nación independiente y neutral, lo que no impidió que siguieran sirviendo como mercenarios a diversos gobiernos hasta 1860. 

En las dos guerras mundiales, el ejército suizo se atrincheró en su sistema de reductos y fortalezas montañeras conocido como Réduit. Como Suiza no fue invadida, se originó el mito de que tal cosa no sucedió porque sus soldados tenían esa efectiva forma de retirarse que convertía a todo el país en un reducto inexpugnable, como una gran madriguera de marmotas fuera del alcance de las águilas. Empezaron a proliferar los refugios subterráneos y, cuando se supo la noticia de que la Unión Soviética había experimentado con éxito su bomba atómica, los suizos fueron los más preocupados del mundo por la eventualidad de una guerra nuclear. En 1950 el parlamento suizo decidió promover la construcción masiva de refugios subterráneos y, una década más tarde, alentado por la crisis cubana de 1963, introdujo por ley la obligatoriedad de la construcción de refugios subterráneos en todas las viviendas habidas y por haber.

La construcción de refugios, búnkeres, reductos y catacumbas blindadas cuenta con la aprobación entusiasta de la población y, por lo visto, presta a los suizos un sentimiento de seguridad y protección frente a un mundo exterior cada vez más peligroso. Suiza es percibida por sus habitantes como un gran reducto blindado y la imagen de la marmota protegida bajo tierra se utiliza en las películas de propaganda oficial a favor de la bunkerización masiva.

El amor al búnker pareció ceder en intensidad tras el derrumbe de los bloques y, en un acto de distraída flojera, el parlamento abolió el pasado junio la obligatoriedad de construir refugios blindados en todas las nuevas construcciones. Por suerte, la catástrofe de Fukusima, reavivó la vieja obsesión y los parlamentarios suizos revisaron la imprudentísima abolición. Porque, como cualquiera sabe, en un refugio suizo corriente la radiación alcanza valores 500 veces menor que en el exterior, y con mínimas inversiones de 4000 francos para engrosar los muros otro metro más y mejorar algún detalle, los resultados pueden ser espectaculares.

Ahora mismo no hay en Suiza más que trescientos mil búnkeres y refugios subterráneos que tienen sitio para ocho millones y medio de personas, de modo que toca a más de una plaza por habitante. Sólo hay un millón de plazas de margen, pero menos es nada. Más vale prevenir. En una casa suiza, el refugio subterráneo con puertas blindadas, muros de medio metro de anchura, literas de hierro, víveres a manta y mangueras de ventilación en las esquinas es tan consabido como la sala de estar, el garaje o el baño. Los lindos reductos no tienen para los suizos tristes connotaciones guerreras, sino que conllevan confortantes sentimientos de seguridad, lo mismo que tener el armamento en casa para celebrar constantes ejercicios de tiro al blanco, que son acontecimientos festivos.

Desde 1963, todo aquel que no desea tener un refugio antiaéreo, antinuclear y antitodo lo posible, está obligado a pagar un impuesto especial a la comunidad que, a su vez, construye refugios de modo que a cada habitante le corresponda como mínimo una plaza suplementaria bajo tierra. Urbanistas, arquitectos y otros artistas han meditado profundamente a fin de desarrollar nuevos conceptos para la utilización de los trescientos mil búnkeres, y así se han habilitado interesantes hoteles sin estrellas, archivos y otras amenidades que, según la ley suiza, deben poder vaciarse en menos de 24 horas, vamos, en cuanto nos ataquen.

Así se comprende mejor la veneración helvética por la caja fuerte, oos agujeros en el queso, y también curiosos diseños, como el del museo de la Fundación Beyeler, en Riehen, junto a Basilea. El venerado Renzo Piano levantó primero dos colinas para luego situar el museo entre ellas, de modo que el larguísimo muro de porfirio rojo insinúa ser parte de un gigantesco nido de ametralladoras que parece hundirse entrañablemente en la tierra y produce una agradable sensación de sosiego a los suizos que tienen una enorme necesidad de seguridad porque el mundo exterior es muy malo.

Muchos grandes refugios subterráneos comunales quedan obsoletos y se son comprados por los bancos, que los reconvierten en cajas fuertes con un atractivo irresistible para clientes timoratos. ¿Hay algo más agradable que ir a dejar unos papeles o un par de cuadros allá en San Gotardo y viajar para ello media hora bajo tierra atravesando media docena de puertas de acero hasta llegar al lugar secreto y marmotesco a kilómetros de la maldad del cielo abierto?

Tal vez hagan un monumento —subterráneo y blindado, por supuesto— a Fukusima, que les ha devuelto su viejo sentimiento de alerta, tontamente relajado desde que cayó el muro berlinés, por cierto, vaya muro birrioso. Una nueva ola de miedo que hará inventar a los suizos nuevos refugios, más hondos y mejor cerrados. Un día de la marmota destinado a durar siglos.

 

 

 

[Publicado el 15/7/2011 a las 06:29]

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Comentarios (2)

  • ¡Qué excelente retrato de la sociedad Suiza! Hace unos meses se propuso un referéndum para que los milicianos no se llevaran las armas a sus casas y las dejaran reposar tranquilamente en el cuartel... Naturalmente la mayoría de la población se opuso.
    La catástrofe de Fukushima, por otro lado, despertó un revuelo espectacular con motivo de la renovación de una central nuclear en el cantón de Berna. Nuestra ministra de medio ambiente suspendió la construcción de tres plantas para que los expertos se centraran en valorar la seguridad de las que ya están en pie. Es probable que en un mes salga un estudio científico con el índice exacto de las posibilidades que existen de que se produzca un maremoto en Suiza a partir del agua de sus lagos...

    Comentado por: Elena Diez del Corral Areta el 03/8/2011 a las 13:26

  • Se dice que el gobierno de USA posee bunkers para proteger especialmente a las figuras prominentes de su país.Que Suiza extienda a la totalidad de los suizos tal protección,habla bien de su sistema.Es coherente con su propia situación ante el Mundo.Toma recaudos a su estilo.

    Comentado por: Beatriz Basenji el 15/7/2011 a las 13:58

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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