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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 3 de agosto de 2020

 Blog de Eduardo Gil Bera

Remontarse hasta la culpa

 

Preguntas por el pecado original y el poema de Job, y casi preferiría que me mandases hacer un soneto, que al menos tiene pies y cabeza.

Has leído el trabajo de Kramer, el gran especialista en textos sumerios, sobre los primeros testimonios de la historia escrita, y en uno de sus capítulos habla del precedente más remoto del libro de Job que, en efecto, es de origen sumerio. Ese relato se difundió en el ambiente israelita en la época del exilio y, tal como se lee hoy, presenta varios estratos y redacciones  hechas a lo largo de varios siglos que han incluido diversos géneros, como el de la disputa de los sabios o el de los salmos de lamentación, y hasta aparece el ojo orwelliano, que en la historia bíblica de Job es una adaptación del “ojo del rey” que era el título del funcionario persa que visitaba las provincias en viaje de inspección. Después del exilio, la omnisciencia divina alcanzó gran importancia en la teología judía, y ahí Satán es  un hijo de Dios que se decida a labores de fiscal, él es quien instruye los procesos de Dios contra la humanidad. La peculiaridad de la elaboración hebrea es el debate y recriminación que el hombre plantea al dios en torno a la responsabilidad individual.

Kramer cita entre los precedentes de la peripecia de Job unos versos sapienciales que sostienen: “Dicen los sabios valientes estas palabras virtuosas y sin ambages: Jamás niño sin pecado salió de mujer […] jamás existió joven inocente desde los más remotos tiempos”.

Se trata, sin duda, de la idea del pecado original. Y te preguntas quién cometió ese pecado y cuándo, y quién era ese recién nacido que antes de nacer ya pecaba.

Pero, en esa antiquísima mentalidad culpatoria, no se trata de lo que el naciente pueda hacer o haya hecho, sino de lo que es y no puede dejar de ser. Es culpable porque nace culpablemente y trae consigo la perpetuación de la culpa. El hombre sabe de sí, y ése es su malestar. Es el único animal que no se reproduce accidentalmente, sino que sabe lo que hace.

Las antiguas civilizaciones mesopotámicas practicaban el rito de la hierogamia, donde se escenificaba el matrimonio entre el rey y la diosa de la fertilidad, esa ceremonia mágica aseguraba la buena marcha de la naturaleza y la fertilidad de campos, ganados y personas. Los expertos señalan que hacia el II milenio a. C., el rito de la hierogamia había entrado en crisis, se representaba de manera simbólica, y en poemas como el de Gilgamés se ve que el propio rey tiene la audacia de ostentar públicamente su descreimiento. Pero yo pienso que la desconfianza es muy anterior y, si la hierogamia se practicó en los más remotos tiempos de manera real, no indicaba ingenuidad, sino todo lo contrario: malestar y desconfianza angustiada. Desde que el hombre supo el modo en que se fabrican los hombres, temió que el hecho de saberlo trajera como consecuencia que dejara de funcionar. Es una especie de principio de incertidumbre de Heisenberg, pero aplicado a la conciencia de sí mismo. De modo que, con la hierogamia, se fingía una ingenuidad y candidez que ya no se tenía, y sería muy problemático saber si alguna vez se tuvo.

En el Génesis se narra de manera implícita el momento lamentable e irreversible en que Adán y Eva practican el sexo a sabiendas y lo instituyen como culpa hereditaria. Es una idea que se puede rastrear en la literatura y que retrata bien a cada autor que la roza. Freud habla de ese malestar en la cultura, Chamfort reflexiona sobre los animales que tienen la dignidad de no reproducirse en cautividad, Cioran describe a los bebés con una repulsión casi cómica, y Swift propone guisarlos, Borges escribe “La secta del Fénix” donde el secreto “llega tremendamente a todos los fieles”, “El informe de Brodie”, donde ficciona seres que lo desconocen, y “Emma Zunz” donde la protagonista “pensó (no pudo no pensar) que su padre le había hecho a su madre la cosa horrible”.

De ahí que, entre las grandes invenciones de la humanidad sapiencial, la primera fuera la familia, como presidio donde ha de perderse la ingenuidad, la confianza en el ser humano y en nosotros mismos, en aras del malestar general.

 

 

 

[Publicado el 04/6/2011 a las 07:14]

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Comentarios (7)

  • No podía faltar el equívoco. A poco que se roce el tema, ahí está la feminista de turno supurando ego narcisista a tope. Referidos al mito, la palabra marca a ambos sexos: no hay varón anrterior a la mujer (Adan nombra a ambos sexos), de modo que tampoco hay palabra dominante (la única diferencia es gramatical, decía, es decir, morfológica, entre término no marcado y marcado). Nótese que la Serpiente se dirige a la mujer, de modo que la maldición la arbitra ella (las feministas que en su tiempo conocí hablaban mucho mucho para decir las mismas chorradas de siempre y eludir el asunto, como grandísimas frígidas reprimdas represoras que eran). Fuera de toda poesía, lo que significa la vinculación mayúscula entre la Tierra y la Vida es la que haya entre el Trabano y la Reproducción, que es el tema de fondo que serpentea en la legua engreida de Eva por diempre jamás.

    Comentado por: Mielanjel el 10/6/2011 a las 14:57

  • El sentimiento de pecado, absolutamente imprescindible en el hombre, es el que fomenta la idea de esfuerzo, de superación, de una economía con sentido, de una cultura orientada, puesto que el hombre no es un animal y lo tiene más difícil.

    El pecado original es un cuento viejo, pero no trillado. Quien no lo entienda estará vendido; vendido especialmente a una modernidad que cree en los cuentos salvaran el momento. No hay momento. Eso lo enseña el pecado. Ser hombre es una cosa muy grave.

    Comentado por: pablito el 07/6/2011 a las 15:18

  • Hombres, hombres!Debiera daros verguenza haber manipulado leyes y tradiciones para tener ante LA MUJER todas las ventajas y privilegios.Celosos porque para acceder a la Vida debéis ser paridos por UNA MUJER.La MADRE.Pobre, Adán,para lo que le ha servido el "don de la palabra!Al menos reconoced que desde el Génesis,la misoginia ha puesto sus zarpas en el "dominio espiritual" de nuestra especie.

    Comentado por: Chabela el 06/6/2011 a las 23:50

  • En la asunción hebrea del mito se introduce esa proyección de la sexualidad, asumida como culpa, pero lo peculiar del texto está en la manera en que trata de ocultarla: tanto el acto sexual como la culpa quedan implicados, pero lo que resulta significativo es que quedan sustituidos por la palabra. La división sexual sigue al momento en el que a Adán se le otorga el don de la palabra, de modo que la relación a la que se vicula en el fondo es la lingüística. Consecuentemente, ahí es donde se explicita la imposición de nombres, que es el don que define humanamente a la pareja (hombre y mujer, ish e ishat), vinculados por una relación estrictamente gramatical, que lo que hace es eludir toda diferencia sexual, biológicamente entendida, sustituyéndola por una socialmente aceptada.
    La maldición posterior y, por lo tanto, la culpabilidad que acarrea, queda referida al endiosamiento que la promesa de la serpiente les augura (una serpiente que habla, no se olvide). Acto seguido son bautizados como Adán y Eva, que los vincula como la Tierra a la Vida, ambas expuestas a la maldición.

    Comentado por: Mielanjel el 06/6/2011 a las 14:29

  • Fer:La Humanidad tiene un destino de Amor aún sin cumplir.Cuando los seres aprendan a conocerse a SI MISMOS,descubran su justo lugar dentro del Universo y con cada respiración incorporen el mismo Cosmos a su identidad humana, estaremos en condiciones de llegar a las mismas fuentes del Amor.Ojalá tu también lo encuentres !

    Comentado por: Beatriz Basenji el 06/6/2011 a las 12:46

  • Llamar amor a lo que tú y yo hacemos
    es cometer una sensiblería…
    Lo que mejor explica, sin agotarla nunca,
    la bárbara pureza del deseo recíproco
    es una cacería de animales
    y el hartazgo feliz en que se sacían...

    Comentado por: Fer el 06/6/2011 a las 11:23

  • El pecado original es un cuento demasiado viejo y trillado.Solo es entendible a nivel de esas tribus que someten a la Mujer,que la compran, la canjean por otros animales según su propio criterio,como aún actualmente se practica.En el verdadero Amor que existe entre un hombre y una mujer, no hay pecado.Hay una glorificación de la Vida, de la existencia.Los niños que nazcan mediante esos padres, seguramente son portadores de espíritus también capaces de amar a todos los seres y a cuanto les rodea.El Génesis hay que verlo como lo que es: una colección de narraciones de tradición oral que se pierde en la noche de los tiempos,quizás, que les cuadró a los fines de quienes se determinaron hacer creer a la Humanidad en un dios terrible y cruel,con el que pretenden dominar a las gentes de este Planeta.Aún hoy.

    Comentado por: Beatriz Basenji el 05/6/2011 a las 21:45

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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