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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 9 de agosto de 2020

 Blog de Eduardo Gil Bera

Primera noticia de santa Salomé

Hace mucho tiempo, hubo en Francia una revolución. Abolieron el lunes, el martes y los demás días antiguos. Suprimieron las semanas y la numeración de los años. Cambiaron el nombre a los pueblos, los meses y los días. El gobierno ordenó empezar una nueva cuenta del tiempo, el 3 de Brumario del año 2. 

Allá por el mes de Ventoso, llegó a París la noticia que muchos aldeanos seguían contando los días al modo antiguo, para celebrar el domingo e ir a misa, que eran actividades ilegales, y sobre todo para hacer el vago, porque en la cuenta revolucionaria el descanso semanal era un día de cada diez.  

Los líderes revolucionarios decidieron entonces escoger una comarca donde hubiera una mayoría de gente sospechosa de seguir practicando las viejas supersticiones, y deportar a todos los habitantes. Les pareció mejor que fuera un lugar pegante a España, país con gusto por las costumbres de los antepasados y foco de contagio de ideas antirrevolucionarias.

La noche del 13 de Ventoso del año 2, vaciaron de habitantes los once pueblos que hay entre San Juan de Luz, el río Nive y la frontera española. Desalojaron las casas, encerraron a la gente en las iglesias, y luego se la llevaron, en carretas, a confinamientos al norte del río Adour. 

Al día siguiente toda la comarca era un despoblado. Las vacas, atadas en las cuadras, mugían de hambre. El viento y la lluvia se repartían ropas y enseres tirados ante las iglesias. No se oía una voz. No quedaba nadie. Empezaba el Terror decretado por el gobierno. 

¿No quedó alguien olvidado? Sí. En las cuevas de Sara, bajo la gran ola de piedra blanca de Peña Plata, abandonaron a una docena de viejos e impedidos, y, entre ellos, a un cura centenario. Los revolucionarios dijeron que no valía la pena gastar una carreta con semejante carga.

Salomé apareció dos días después, cuando la desesperación devoraba a los abandonados en la cueva. El primero que la vio fue el cura centenario, que se había asomado afuera, apoyado en su bastón. Y enseguida, como experto, se dio cuenta de que aquella niña era una santa. 

Tenía cuatro años, traía una cesta con tres panes y un frasco con tres dedos de vino. Debió bajar de la parte de Peña Plata, pero no se supo de dónde vino. Antes de llegar a la cueva, soltó las vacas de la casa Bordagaiztua, que mugían desesperadas.

Cuando todos hubieron comido un pellizco de pan mojado en vino, Salomé se sentó y se durmió enseguida. Todo se repitió al día siguiente. Y lo mismo una vez más. 

Y entonces el cura centenario dijo que les iba a contar, poco a poco, en tres días, un rato por la mañana y otro por la tarde, con paradas para respirar y preparar las palabras, la historia del Santo Niño de Atocha. 

Así les habló:

—Hace muchos siglos, había una ciudad cristiana en España, se llamaba Atocha. Llegaron los moros, se apoderaron del castillo y metieron allá presos a muchos cristianos. Y luego de pedir un  gran rescate, que era imposible juntar tal dinero, no dejaban a nadie llevar comida ni bebida a los presos. 

—Temiendo por sus vidas, empezaron a rezar y pedir milagro las familias, y de paso, también los presos. Gran milagro para gran apuro pidieron entonces, vamos a rezar nosotros al Santo Niño de Atocha.

Ahí siempre suspendía la sesión. Hasta que un día rezaron tanto y tanto que el cura centenario no retomó el “Hace muchos siglos, había una ciudad cristiana en España…” sino que dijo de repente:

—Y apareció un niño. Así, del tamaño de Salomé. Y traía un cesta con pan y una calabaza con agua. Les daba pan a los presos, y siempre había pan en la cesta, y agua en la calabaza, para otro preso más. ¡Milagro del Santo Niño de Atocha! Vamos a rezar nosotros al Santo Niño de Atocha.

El cura centenario contó la historia, unas veces con “¡Milagro del Santo Niño de Atocha!”, y otras, según le le parecía, volviendo al “Hace muchos siglos, había una ciudad cristiana en España…” Hasta que se cansó, y suspendió las sesiones durante tres días. Pero ya no cabía duda alguna en la cueva: aquel Santo Niño de Atocha era como Salomé. Y ellos eran como los presos. ¿Qué iba a pasar? 

Entretanto, Salomé se despertaba en la cueva, escuchaba dos o tres sesiones al cura centenario, y cuando oía un “¡Milagro del Santo Niño de Atocha!” se iba a conseguir comida y vino, porque su cesta sí que se agotaba, aunque duraba bastante. Tenía que ir a Bordagaiztua, que había un trecho, o adonde se le ocurriera, porque era alta y espabilada para su edad.

La historia del Santo Niño les gustaba a todos, y a Salomé la que más. “Hace muchos siglos, había una ciudad cristiana  en España…” qué maravilla. Lo mejor fue un día que exclamó el cura centenario: “¡Milagro del Santo Niño de Atocha!” Y vaya si sucedió un milagro. ¡Vino a la cueva la vaca pinta de Bordagaiztua! ¡Y parió! Entonces hubo hermosos días de calostro y leche para todos, aquello era la leche, qué rica leche. 

 

El mes de Fructidor, se acabó el Terror y empezó la Justicia. Los deportados supervivientes pudieron volver a sus casas saqueadas. Pero toda la tertulia de las cuevas de Sara fue deportada a la Guayana, en aplicación del decreto que ordenaba la delación de curas y aristócratas bajo pena de muerte. Se tuvieron en cuenta los respectivos eximentes de falta y sobra de edad, y se les conmutó la pena capital por otra de deportación a la isla del Diablo.

Hasta el barco fueron encadenados en una carreta, eran cuatro viejos, cinco monjas refractarias, el cura centenario y Salomé. Rezaron al Santo Niño de Atocha y llegaron casi todos a la Guayana. Pero, como en la isla del Diablo sólo había penal para hombres, alojaron en una jaula junto al muelle a una monja refractaria y Salomé. La monja era una mujer fuerte y optimista. Cuidó como una madre a Salomé y le dijo que, en cuanto muriera el cura centenario, tendrían su sitio las mujeres en presidio, y saldrían ellas de la jaula. Pero la monja se murió antes. 

[Publicado el 28/5/2011 a las 11:50]

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Comentarios (1)

  • Le recomiendo buen señor, que abandone la marihuana de inmediato. Esto que escribe usted es una solemne estupidez.

    Comentado por: Rafael el 31/5/2011 a las 19:53

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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