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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 30 de mayo de 2020

 Blog de Eduardo Gil Bera

Esto es un Bosco

Aunque lo había contemplado bastantes veces, el otro día pude hacerlo a gusto, porque llevé una lupa, y quedé maravillado. Como fui al museo para grabar un documental sobre un asunto que ahora no hace al caso, disponíamos de ese artefacto maravilloso que puede ser una cámara de televisión manejada por un profesional, que hizo un rastreo narrativo del cuadro, y ahora tengo gran curiosidad por ver el resultado.

De momento, solo dispongo de esta foto oficial, ciertamente bastante turbia, pero que sirve para hacerse una idea aproximada. Este cuadro del Bosco, que se encuentra en el Museo de Tudela, no es conocido por los aficionados, y tampoco aparece en los estudios y repertorios esenciales de especialistas como Cinotti, Delevoy o Tolnay.

Desde el punto de vista pictórico, este óleo sobre tabla ofrece pocas dudas, y presenta una pureza y sobriedad auténticamente bosquianas en contraste con la sobreactuación de los productos de imitadores. El tema del Juicio final visible en el círculo superior derecho de la Mesa de los pecados capitales, y el del infierno representado en los trípticos del Juicio final de Viena, del Jardín de las delicias  y del Carro de heno, se muestran resumidos en su atmósfera inconfundible. También se aprecia la particular simbología bosquiana: el embudo, que representa el sexo masculino; la escala, que es el acto sexual; el pavo, la vanidad; la mariposa, la inconstancia; la cornamusa, el pecado contra natura; el pie cortado, la fijación del mercurio; la ciudad en llamas, el apocalipsis…

Hasta el tamaño del cuadro testifica a favor de la autoría bosquiana. Entre los óleos sobre tabla del Bosco comprados por Felipe II en la subasta de los bienes de don Fernando, el hijo natural del duque de Alba, figura en los inventarios un Juicio Final que medía poco más de una vara en cuadro. Ese cuadro se envió al Escorial en 1593, y es uno de los perdidos, robados o destruídos en los diversos incendios ocurridos entre 1608 y 1734, o durante la ocupación francesa en 1809-10. Hay también un Juicio Final, procedente de la colección Pacully, y atribuido al Bosco —pero en realidad basado en un  grabado de Allaert de Hamael hecho a partir de un dibujo del Bosco—, que hoy se encuentra en una colección privada americana, y tiene unas medidas de 83,5 x 93,5 cm. Es preciso recordar que el Bosco regentaba un taller, trabajaba por encargo, y el tema del Juicio Final era un producto estrella de la casa, como se comprueba en el recibo del anticipo de treinta y ocho libras pagadas por Felipe el Hermoso para la ejecución de un gran cuadro de nueve pies de alto por once de ancho “où doit estre le Jugement de Dieu, assavoir paradis et enfer, que Monseigneur lui avair ordonné fair pour son très-noble plaisir”. Este último cuadro no se ha podido identificar pese a las numerosas tentativas, y hasta cabe la posibilidad de que fuera un cartón para hacer un tapiz. En todo caso, la semejanza de las medidas del pequeño Juicio Final que se perdió en el Escorial, las del americano, y las del custodiado en el Museo de Tudela dan fe de la existencia de un formato bosquiano de esas características, es decir, un cuadro pequeño para la cámara privada de un gran señor.

Con todo, la argumentación incontestable para establecer la autoría del Bosco en el caso de este cuadro no puede ser solo de índole pictórica, porque sería interminable y siempre nos conduciría a la conclusión de que se trata de un cuadro bosquiano a más no poder, pero sin pasar de ahí. Sería precisa una argumentación histórica, que determinase quién pudo adquirir este cuadro y cómo es que se encuentra en Tudela. El perfil de adquirente o poseedor de un Bosco al principio del siglo XVI lo dan muy pocos personajes.

La invención del personaje del Bosco, como autor de peculiaridad absoluta y de quien era el colmo de la distinción poseer un cuadro, se debe en gran medida a Diego de Guevara, comprador de cuadros del genio de Brabante entre 1504 y 1515, y confidente y asesor del rey Felipe el Hermoso. El hijo de Diego, Felipe de Guevara, escribió el primer tratado conocido sobre la pintura del Bosco, y la mayor parte de los cuadros que heredó de su padre pasaron luego a ser posesión de Felipe II.

Pedro Villalón, por su parte, fue confidente, asesor y protonotario del papa Julio II de 1503 a 1513. Entre las prebendas y cargos que recibió del pontífice romano, estaba el deanato de la catedral de Tudela, del que tomó posesión por poderes en 1508. Tras la muerte de Julio II en 1513, Villalón dejó Roma y se estableció en Tudela, en un palacio anexo a la Seo y comunicado con el claustro catedralicio. Villalón hizo remodelar el palacio, renovó su distribución y ajuar, y vivió en él hasta 1533. El cuadro del Bosco estuvo siempre en las habitaciones privadas del palacio que hoy es sede del Museo de Tudela.

El mismo Villalón fue mecenas de la Colegiata de Nuestra Señora de los Reyes en Calcena, provincia de Zaragoza, donde nació hacia 1473 y poseía mansión palaciega. En la iglesia de Calcena hay un vistoso cáliz gótico que el papa Julio II regaló a Villalón y este, a su vez, donó a la parroquia de su pueblo. También donó Villalón un valiosísimo cuadro italiano, una madonna de Rafael de la que solo quedan descripciones imprecisas, que estuvo en la iglesia de Calcena hasta que la robaron en la década de 1930, en circunstancias nunca esclarecidas. También ese cuadro rafaeliano fue un regalo a Villalón del papa Julio II —aquí conviene recordar a los despistados que se trata del papa que se hizo retratar en numerosas ocasiones por Rafael, y encargó a Miguel Ángel la decoración de su sepulcro y la pintura del Juicio Final en la bóveda de la Capilla Sixtina.

En Tudela existía la leyenda de que los herederos del marqués de San Adrián poseían un cuadro de Tiziano con el retrato del deán Villalón. El cuadro se llevó a Madrid en el siglo XIX donde los expertos ratificaron la creencia sin ninguna base documental ni estilística. Hoy se sabe que es una obra del flamenco Rolan Moys y que el personaje retratado a medio cuerpo es Pedro Magallón, ancestro del marqués de San Adrián, retratado a su vez por Goya en un cuadro que está en el Museo de Navarra. 

Entre las obras ejecutadas en Tudela bajo el mandato del deán Villalón, está la sillería del coro de la catedral, obra monumental dirigida por Esteban de Obray entre 1517 y 1520. El estilo es gótico flamígero, pero hay notables detalles renacentistas que sin duda hizo introducir el propio Villalón. En los brazales de la silla hay sendos medallones con los retratos del propio Villalón y de Julio II, el pontífice al que debía todo:

Julio II en el brazal de la silla de Villalón 

Esos brazales están rematados con un centauro y una sirena, símbolo de la elocuencia. Abajo, en la llamada misericordia de la silla, que es una pieza a modo de ménsula bajo el asiento abatible que permitía al usuario apoyarse disimuladamente en aquellas partes de los oficios en que debía estar de pie, resalta un mascarón con dos cuervos que le sacan los ojos, y alude al célebre refrán de la ingratitud. Villalón, que se sabía deudor del papa Julio II, se aleccionaba a sí mismo. 

 grillo

Y hay un detalle personal y absolutamente bosquiano en la tracería de la silla decanal. Se trata de un “grillo”. Así se llama, desde que Felipe de Guevara rescató en su tratado pictórico la denominación empleada por Plinio (35, 114),  a los pequeños monstruos en forma de hombre-pájaro, hombre-insecto, con varios rostros, patas salientes del cuello, narices en la espalda, y otras incontables variantes que aparecen en los cuadros del Bosco. En este caso, es una liebre —otro símbolo bosquiano que significa el temor a la muerte— que se transforma en caracol —símbolo de la resurrección— y tiene un rostro humano en cuya frente apuntan orejas leporinas. No se podría asegurar si el hombre viene de ser caracol y se está transformando en liebre, o bien está pasando de liebre a hombre que se convierte en caracol. La interpretación de este grillo es la famosa divisa Festina lente (apresúrate despacio) que Villalón debía tener como propia y quiso representar en su silla.

Se puede dar como establecido que este Juicio final del Bosco, regalo del papa Julio II a Villalón, tiene el año 1513 como terminus ante quem, y 1503, inicio del pontificado de Giuliano della Rovere, como terminus post quem.

Si se compara este Juicio final con cualquier otro del Bosco, hay una notable diferencia en la composición: una diferencia que se podría resumir en el término contención. Se percibe un gran comedimiento y mesura en la distribución y ejecución de los motivos infernales, un decoro que se meditó especialmente para este cuadro y que incluye la humilde ausencia de la firma del autor, pintor insigne y miembro devoto de la cofradía de la Virgen  de la catedral de Bois-leDuc. Y, para eso, se impone una explicación evidente: el Bosco lo pintó para la cámara privada del papa Julio II.

La prueba está en la espada, arriba, junto al Cristo. Es la única vez que el Bosco la pone ahí en un cuadro. Los Cristos jueces del Bosco suelen tener al lado un ramillete de nardos, pero este tiene además la espada en alto. Y justo la espada era archiconocida como el motivo preferido de Julio II. Su santidad solía argumentar que Cristo le dijo a Pedro que guardase la espada, luego de cortar la oreja a uno, de modo que él, como papa y heredero de Pedro en la tierra, estaba legitimado para hacer pontifical uso de la guerra y la violencia. Recuérdese su recomendación a Miguel Ángel cuando este lo retrataba con un libro en las manos: Mettevi una spada, che io non so lettere.

De modo que hay que leer esa espada en lo alto como una dedicatoria y un halago del Bosco a Julio II, el cual, representado en ese símbolo, preside el cuadro. Y nótese que la espada está incluso por encima del Cristo. 

 

 

 

 

 

[Publicado el 02/5/2011 a las 11:11]

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Comentarios (4)

  • como se ve que sabes poco del tema!
    ESTE CUADRO NO ES DEL BOSCO, HIERONYMUS BOSCH - VAN ACKEN (ó como se escriba)
    NO ES EL ESTILO DEL BOSCO, ES UN IMITADOR, AL BOSCO SE LE ATRIBUYEN CUADROS QUE EL NUNCA PINTÓ, OTROS QUE SI PINTÓ Y SE DESTRUYERON Ó LOS QUEMARON, CUADROS DE SEGUIDORES Y CUADROS QUE SI PINTÓ Y NO SE LE ATRIBUYERON, NO ES ESTE CASO, POR DESGRACIA SE CONOCE LA MINORÍA DE SU OBRA, AUNQUE ALCANZA PARA DARSE CUENTA QUE ES, FUÉ Y SERÁ EL MEJOR PINTOR DE LA HISTORIA, NO LE ACREEDITE CUADROS DE TAN BAJA CALIDAD, SEÑOR MÍO...
    Y NO LO DIGO YO, QUE SOY SIMPLEMENTE UN AFICIONADO, LO DICEN SUS INVESTIGADORES...

    Comentado por: GASTON el 30/8/2011 a las 18:57

  • Tal vez lo sea... pero no, no parece un Bosco... ni por el acabado de los detalles, especialmente en las figuras (el Bosco no era nada "sobrio"), ni por el rompimiento de gloria de la parte superior, ni por, en general, la rudeza de la composición. Y eso, independientemente del soporte.
    Si lo es, estupendo, pero...

    Comentado por: pablito el 03/5/2011 a las 14:31

  • Difícil imaginar a Julio II generoso.El fué de aquellas gentes que no dan puntada sin nudo.

    Comentado por: Chabela el 02/5/2011 a las 22:42

  • Maehtro, "en la bóveda" es "y la bóveda".

    Comentado por: Un despistado el 02/5/2011 a las 13:10

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Foto autor

Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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