PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 4 de diciembre de 2020

 Blog de Eduardo Gil Bera

El inspirador de Maquiavelo

 

 

El otro día veíamos a un eurodiputado apalabrar la compraventa de su habilitación para legislar, y lo vimos porque el comprador resultó ser un lobby falso en misión educativa. De haber sido un lobby real, no nos habríamos enterado de cuánta docilidad y propósito de enmienda puede tener un hombre de partido, porque el eurodiputado Zalba consultó con la superioridad y, si legisló de encargo, fue con la venia y anuencia de su grupo. Así que todo usual y de oficio, con la única diferencia de que el manejo se expuso al público para su edificación. Los periodistas educativos que sedujeron al eurodiputado Zalba recuerdan que las manipulaciones legislativas y registrales necesitan cómplices partidarios. En esto no han cambiado las cosas desde Maquiavelo a esta parte.

Entre los papeles del viejo Meriotegui, del que te acordarás, he dado con uno que contiene un apaño a favor de un lobby que fue real hace cinco siglos. Es una copia simple del traslado fehaciente hecho por el notario Martín de Aguinaga, en Pamplona el 29 de octubre de 1514, del privilegio de gracia y merced dado por el rey Fernando el Católico, en Valladolid el 18 de agosto de 1514, donde confirma un anterior privilegio de hidalguía colectiva concedido por el rey Carlos III de Navarra, en Pamplona el 11 de junio de 1429, a los moradores del valle de Bértiz. 

A primera vista, un papelote viejo y anodino, apenas curioso para aficionados a martingalas heráldicas. Pero no deja de ser una singularidad con valor histórico, porque no se conocía la existencia de un privilegio de hidalguía colectiva en favor de los moradores del valle de Bértiz. Y, como el documento traslada el privilegio original otorgado por Carlos III, se lee la descripción del escudo de armas concedido a los nuevos hidalgos, consistente en tres fajas de bermellón y dos filas de a cuatro "lisonjas" (rombos) azules, entre faja y faja. Tampoco se tenía noticia de la existencia de un escudo de armas creado ad hoc y distinto del hoy usado en las fachadas, sellos y cuños del valle, que representa a una sirena saliendo del mar, con un espejo en la mano derecha y un  peine en la izquierda.

A mí, como aficionado a investigaciones poco prácticas, me llama la atención un detalle: la fecha de la concesión del privilegio por el rey Carlos III es el 11 de junio de 1429, cuando dicho rey falleció en Tafalla el 8 de septiembre de 1425. Se podría pensar en un error de copia del notario que hizo el traslado en 1514, pero la data aparece escrita repetidamente con total claridad tanto al margen como en el texto corrido, así como la firma “Charles Fox el Rey”. 

También el nunca visto escudo de los rombos suscita alguna perplejidad, aunque habría muchas explicaciones plausibles del motivo por el que, al cabo de los siglos, una colectividad usa el escudo que se concedió al señor del lugar (la sirena, aquí símbolo de la elocuencia, se concedió por el rey Carlos III al señor de Bértiz por sus buenos oficios como diplomático en 1421) y olvida el escudo que se creó para ella. La primera impresión es que el privilegio de hidalguía colectiva de Bértiz no debió de otorgarse en una fecha muy apartada de la concesión del símbolo de la sirena al señor del valle. Ambas distinciones deben datar de 1421-25, y fueron concedidas por Carlos III.

Leído el documento por el que el rey Fernando el Católico confirma el privilegio, se impone la certeza de que todo él obedece a la intención de dejar bien establecida una fecha: el 11 de junio de 1429. Lo que no se ve es por qué.

Martín de Aguinaga, notario público y jurado por autoridad real en todo el reino de Navarra, da fe del traslado —“conformación sacada del mesmo original bien y fielmente, de mont en mont, en fe y testimonio de verdad”— del privilegio pretendidamente concedido por Carlos III cuatro años después de muerto, y el canciller Vargas (el célebre del “¡averígüelo Vargas!”) también certifica y registra que la confirmación del rey Fernando el Católico contiene el privilegio original del rey Carlos III. La insistencia de los dos cómplices necesarios —para más indicio, el notario Aguinaga fue ennoblecido poco después— hace pensar que la manipulación de la fecha obedece a un interés directo del rey Fernando.

Entre los motivos de la confirmación, consta “la voluntad y devoción que [los habitantes del valle de Bértiz] nos han tenido en la nueva adquisición del dicho nuestro reino”.  “Nueva adquisición” es el concepto clave, porque aquí no quiere decir “reciente”, como parecería a primera vista, sino “devuelta a nuestra propiedad troncal”. Eso quiere decir que Fernando el Católico declara y hace saber que ha recuperado el reino de Navarra que le correspondía por herencia de “los señores reyes nuestros antepasados”, es decir, se presenta como legítimo heredero de Carlos III “que fue rey del dicho nuestro Reyno de Navarra”.

Y ahora es cuando se ve que la insistida fecha de 11 de junio de 1429 no es casual. Juan II, padre de Fernando el Católico, fue coronado, ungido y alzado sobre el pavés como rey consorte de Navarra, por ser esposo de la reina Blanca, hija de Carlos III, el 18 de mayo de 1429: unos veinte días antes de la pretendida concesión original del privilegio de hidalguía colectiva en favor de los habitantes de Bértiz. Fernando el Católico aparece así como confirmador de un privilegio que habría otorgado su padre el rey Juan II. Pero tiene el cuidado de dejarlo entre líneas, porque aunque la fecha no se recordara con exactitud por parte de los beneficiados, sí que se recordaría que la concesión original vino del rey Carlos III. Así, en la relación de “los reyes nuestros antepasados” que confirmaron el privilegio, se empieza por “Don Joan Rey de Navarra y Gobernador de Aragón” y se continúa con “los Reyes y Reina Don Gaston Conde de Fox y su muger Doña Leonor”, o sea, Fernando el Católico es hijo de Juan II, el primer rey que confirmó el privilegio, y hermano de Leonor, la reina que lo confirmó después. La reina Blanca queda así ninguneada, conforme a la intención motriz de todo el documento que busca legitimar y hacer saber la línea sucesoria que conduce a Fernando el Católico.

He donado el documento al Archivo Real y General de Navarra, donde lo hallarán los estudiosos. De momento, lo que me parece es que mediante un documento dirigido en apariencia a un asunto irrelevante, como es la renovación del privilegio de hidalguía de un lugar insignificante, Fernando el Católico hace saber y valer su posición de heredero y no conquistador del reino de Navarra. Por algo inspiró a Maquivelo.

[Publicado el 31/3/2011 a las 08:17]

Compartir:

Comentarios (3)

  • Muy bueno, D. Eduardo. Erudito a la par quenovelesco.

    Comentado por: Rrdgavilan el 05/4/2011 a las 12:25

  • Leyendo "El inspirador de Maquiavelo" he experimentado el mismo delicioso placer,de cuando niña entregué por primera vez a mi paladar aquél helado Melba, bañado en chocolate!

    Comentado por: Beatriz Basenji el 03/4/2011 a las 15:08

  • ¿Uncido o ungido?

    Comentado por: Mithrandir el 31/3/2011 a las 13:29

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres