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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 17 de diciembre de 2017

 Blog de Eduardo Gil Bera

Cuando no existían los vascos (y IV): Mestizo y advenedizo

 

 

Las tres lenguas principales que se escribieron en la España prerromana habían alcanzado, sobre los siglos III-I a. C., el estatus que la escritura proporciona en una sociedad de cultura avanzada.

En tartésico e ibérico se redactaban contratos y resoluciones jurídicas, textos religiosos, históricos y literarios. El celtibérico, que fue el último en acceder a la escritura, disponía de un reputado centro legislativo y judicial en Contrebia Belaisca, capital de los celtíberos que se nombraban Beli o Belici: “los fuertes”.

De las lenguas que no se escribieron, poco podemos saber. No está acreditado que los cántabros hablasen una lengua emparentada con el aquitano, y los pocos nombres cántabros conocidos sugieren que las dos lenguas no tenían nada que ver. La presencia de contingentes cántabros luchando junto a los aquitanos no prueba, como se ha pretendido, que hablasen la misma lengua. También hubo celtas mercenarios luchando junto a los cartagineses y nadie ha concluído, hasta ahora, que celtas y cartagineses hablasen la misma lengua o una muy parecida.

Tampoco el testimonio de Séneca (Ad Heluiam VII, 9), que sugiere la semejanza entre algunas palabras de los corsos y los cántabros, puede ser tomado al pie de la letra. El autor habla de dos lenguas que ignora y, en esa situación, es imposible pasar de alguna remembranza de sonsonete.

En el momento de la romanización, la mayor parte de los vascones, várdulos e ilergetes hablaban celtibérico, y no paleovasco, que era entre ellos la lengua de una población marginal, no urbana, y en estancamiento o regresión, situada entre el valle de Arán, el curso alto del Cinca, norte de Huesca y montañas navarras hasta el río Deba. En Vizcaya, que ostenta un nombre originario de las cercanías de Pamplona, y habla con latinismos de peculiaridad absoluta, no entró el vasco antes del siglo VI en su parte más oriental, mientras en su máxima extensión, que tuvo lugar en el siglo XI, no llegó a Orduña ni a las Encartaciones.

Porque la lengua vasca, que es el resultado de la influencia del latín en el paleovasco, alcanzó su mayor extensión territorial y demográfica en la Edad Media. El romance y el vasco presentan una evolución coetánea que además sucedió en estrecho contacto. No es raro que los primeros testimonios escritos conservados estén redactados en el romance castellano-riojano y, a la vez, contengan las primeras frases en vasco. 

En las llamadas Glosas Emilianenses, es decir, las del manuscrito nº 60 del monasterio de San Millán, se leen, entre las primeras frases en romance, las dos primeras frases conocidas en vasco. El documento se data hacia mediados del siglo X, y las palabras vascas, pese a las numerosas propuestas, todavía carecen de explicación satisfactoria.

En el folio 67 v., se encuentran el siguiente texto latino y glosas:

jncolumes [sanos et salbos] jnveniri meruimur [jzioqui dugu]

No cabe duda que jzioqui dugu es un verbo que glosa meruimur, es  decir, “hemos merecido”. Izioki es un adverbio derivado de izio, que significa “motivo” (cfr. zio en vasco; la deriva de la inicial e > i > ø es muy usual). El significado es “lo hemos merecidamente”.

En el folio 68 v., se lee:

Non nobis sufficit [non conuienet anobis] [guec ajutu ez dugu] quod christianum nomen accepimus si…

Durante años se creyó que la glosa vasca se refería a precipitemur [nos non kaigamus], que figura más arriba en el folio, lo cual hacía imposible una lectura aceptable. El término clave en vasco es ajutu, un préstamo latino (de adjutum, supino de adjuvo) con el significado de “apoyar”, “secundar”. La construcción verbal se puede comparar con la de otro préstamo latino en vasco, laket (de placet), que presenta laket dugu “nos complace”. Guec, por su parte, es la forma sincopada o, si se prefiere, la versión dialectal riojana de guhaurek. De modo que guec ajutu ez dugu significa “nosotros mismos no secundamos”. 

La aparente inversión —ajutu ez dugu en lugar de ez dugu ajutu, como se esperaría hoy— no es enfática ni errónea, sino que refleja la formulación que entonces regía en vasco: más latina que la del romance.

Desde mediados del siglo IX, se documenta una emigración y colonización de várdulos (Bardulia aparece ahora como denominación que abarca la Rioja y el norte de Burgos y Palencia, lo que diríamos cogollo de Castilla la Vieja:  in Barduliam, quae nunc Castella dicitur, referido al año 842 se lee en el Chronicon de Tuy) y de váscones en tierras castellanas: Villabáscones, en el Arlanzón, cerca de Burgos, y localidades como Gipuzuri, o Bascuri en tierras riojanas atestiguan esos movimientos de colonos que llevaron la lengua vasca hacia el sur y el oeste.

En ese contexto, cumple decir algo de Gonzalo de Berceo (119o-1260),  un poeta fingidor que fue notario y graduado en los Estudios Generales de Palencia. Los literatos de la primera mitad del siglo XX, particularmente los miembros de las generaciones del 98 y del 27, achacaron a Berceo sencillez, ingenuidad y candor, con las naturales miras de vindicar tan claras virtudes para ellos mismos. Así se formó el tópico del poeta rústico, de personalidad sencilla, y ajeno a la pompa libresca.

 Con el mismo propósito de autoalabanza que se encuentra tras el tópico de la ingenuidad rústica de Berceo, sus pretendidos vasquismos han constituido un tema recurrente, y se han elaborado listas con docenas de términos que no resisten un examen elemental. En realidad, la única palabra vasca utilizada por Berceo es Don Bildur “Don Miedo”, nombre de una personificación popular. Y si la poesía berceana se fuera a utilizar como registro fiable de la vasquidad de la Rioja Alta en su tiempo, habría que concluir que, entre la época del anónimo glosador emilianiense y mediados del siglo XIII, el vasco había desaparecido de la comarca, a excepción de Ojacastro, donde los vecinos todavía tenían derecho a declarar en esa lengua en 1235.

Ahora, un somero muestrario del vocabulario de Berceo y su cotejo con los correspondientes términos vascos puede ser ilustrativo:

alcandora "camisa" (ár. alqandura) alkandora "camisa" 

asmar “imaginar” (lat. aestimare) / asmatu “acertar”

ardura “apuro” (lat. arduus) / ardura “preocupación”

artero “hábil” (lat. ars) / artetsu “hábil”

atorra "camisa" (ár. adurra) / atorra "camisa" 

bocin “burla” (lat. boccina) / muzin “desprecio”

catino “jarro” (lat. catinus) / katilu “taza”

ciella “celda” (lat. cella) / gela “cuarto”

colpado “herido” (lat. collapsus) / kolpatu “herido”

corroto “mortificación” (lat. corrodere) / gorroto “odio”

cordoio “pesar” (lat. corrodere) / korromio “pesar”

defirmes “garantizado” (lat. firme) / berme “garantía”

enanzar “avanzar” (lat. inante) / enantzu “avance”

endrezar “dirigir” (lat. derigere) / endrezera “dirección”

foya “hoyo” (lat. fovea) / hobi “hoyo”

guizquio "chuzo" (lat. gaeso icere) / kizki "garfio" 

lazrar “penar” (lat. lacerare) / latz “áspero”

laydo “burla” (lat. loidos) / laido “ofensa”

lodor “alabanza” (lat. laudare) / laudorio “alabanza”

massiellas "mejillas" (lat. maxilla) / masailak "mejillas"

nucir “dañar” (lat. nocere) / nozitu “padecer”

puntada “instante” (lat. punctus) / puntada “instante”

quessa “queja” (lat. quassiare) / kezka “preocupación”

quirolas “juegos” (lat. gyrolla) / kirolak “juegos”

refierra “réplica” (lat. referre) / errefera “réplica”

rehez “fácil” (ár. raiz) / errez “fácil”

rehez “nadería” (ár. raiz) / yeus, deus “nadería”

rencura “rencor” (lat. rancor) / arrenkura “disgusto”

tastar “tocar” (lat. tactus) / dastatu “probar”

truferia “burla” (fr. truand) / trufa “burla”

 

 Queda patente que el vasco no ha tomado esas palabras del latín,  del árabe, ni del francés, sino del romance riojano. En español, hace mucho que son arcaísmos, mientras en vasco todas siguen vigentes.

Lo llamativo es que la mayoría de ellas figuren en el acervo del llamado navarro-labourdin littéraire (nombre que propuso Pierre Lafitte para el dialecto literario vasco escrito en Francia entre los siglos XVI y XIX), y que, en cambio, sea imposible hacer una lista de gasconismos y galicismos, contemporáneos de Berceo, en lengua vasca.

Todos los galicismos en vasco son modernos, y los gasconismos, apenas unos pocos, y casi todos tardíos. ¿Por qué será?

De entrada, no es un detalle irrelevante, si se tiene en cuenta que el vasco, como lengua conservadora, mantiene préstamos lusitánicos y celtibéricos de todas las edades, y un surtido amplísimo de todo el latín, desde el arcaico al más tardío, y lo mismo del romance castellano-riojano, del navarro-aragonés y, en fin, del español. Es decir, conserva trazas evidentes de todas las lenguas con las que ha tenido contacto.

La falta de gasconismos y galicismos antiguomedievales conforma el terminus post quem del movimiento expansivo de la lengua vasca que se estableció al norte del Pirineo, procedente de la vertiente meridional, en lugares donde no había población estable antes del siglo XI. Aunque las incursiones vasconas al norte de los Pirineos datan de 587, cuando los Wascones, de montibus prorumpentes in plana descenderunt (Gregorio de Tours, Historia Francorum VI, 12), y aunque luego practicaron famosamente el saqueo y pillaje de los transeúntes por el Pirineo occidental, hubo grandes extensiones de aquella vertiente que no se poblaron hasta bien entrada la época medieval. También los arabismos, que el vasco incorporó desde el romance, y que están presentes en la toponimia de la vertiente norte del Pirineo (por ejemplo, el nombre de Sara, población vasca con una primera documentación en el siglo XIII, procede del árabe sacra “jaral"), hablan a favor de una colonización medieval. 

Después de que Ricardo Corazón de León, duque de Aquitania, saqueó el norte del Pirineo a finales del siglo XII, acordó con su cuñado el rey Sancho el Fuerte el traspaso de la comarca, y el rey navarro fundó la Castellanía de San Juan (Sant Johan del Pie del Puerto, en romance navarro, Sanctum Johannem de Pede Portus en latín notarial), para que fuera capital militar y administrativa de Ultrapuertos. Esa comarca se pobló entonces y era conocida en Pamplona como “Tierra de Vascos”, por la lengua de sus colonos, que llegaron a fundar poblaciones como Bascoteguia (nombre real que se ponían los vascos a sí mismos, al contrario de Euskalherria, que es invención de clérigos) en Bearne, cuando los condes de Foix eran también reyes de Navarra. 

Porque otra prueba de que el vasco del norte del Pirineo es de procedencia hispánica es precisamente la palabra “basco”, cuya /b/ inicial y /o/ final sólo pudieron originarse al sur del Pirineo. 

Los vascos han empleado el celtibérico “basco” para nombrarse a sí mismos en su lengua, hasta el siglo XVI como mínimo, cuando Dechepare (1545), primer poeta en vernáculo, insiste con remarcada intención en el término popular basco frente al culterano heuscalduna

En todo caso, donde calla la literatura, clama la toponimia: Bascuri, en la Rioja y en Vizcaya (1089), y Bascoteguia, en Bearne (1350), son nombres de colonias vascas que no sólo prueban que los vascos se llamaban a sí mismos “bascos”, sino que marcan a la perfección, como mandados hacer de encargo, la extensión máxima de la expansión de la lengua vasca en la Edad Media.

 

Todo esto ha venido de una conversación sobre los dólmenes y monumentos megalíticos de por aquí. Mi amigo creía que los hicieron los vascos. Yo le decía que no, que los dólmenes se erigieron cuando aún no existían los vascos; y le explicaba que, incluso sin conocerla, él asumía la tesis de Barandiarán, cura, paleontólogo, vascoiberista y antidarwinista, para quien los vascos eran una raza pura y maravillosa que habitaba poéticamente su rincón exclusivo desde milenios incontables. Mi argumentación, en cambio, es de rango lingüístico y algo prolija y larga, así que mejor te la escribo en el blog.

Por lo demás, mi conclusión es que toda lengua es mestiza y advenediza, como el pensamiento. 

 

 

 

 

 

 

 

[Publicado el 13/1/2011 a las 09:15]

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Comentarios (3)

  • Como habrá visto mi apellido es Anaya. Existen pueblos por Castilla con ese nombre, y a mi entender es euskera básico.De donde proviene? Gracias

    Comentado por: Andrés Anaya del Pino el 02/11/2016 a las 19:14

  • Aupa Haitz, la tuya es la versión digamos tradicional del tema, que desde luego en parte es todavía mía, pero tengo una cuestión: Cómo justificas que un pueblo de Vizcaya se llame Bascuri, al igual que otro en La Rioja, ésta última consecuencia de una colonización medieval, pero que el citado poblamiento vizcaíno sea "vascoparlante" de toda la vida?

    Podría ser que caristios "vascoparlantes" de aquella época se refirieran a una aldea de la gens vascona instalada allí, pero no sé si es una idea suficientemente convincente.

    Realmente, lo de "Bascuri" es un obstáculo de momento formidable para la teoría de que Vizcaya era ya "vascoparlante" cuando los romanos llegaron allá.

    En cuanto a lo de "Sesenco", al parecer se trata de una inscripción del siglo I. D.C, por lo que tal vez fuera consecuencia de la expansión vascona a costa de los celtíberos pero a saber lo que sería.

    Besarkada bero bat guztiei ta ondo segi!

    Comentado por: Ibon el 06/6/2013 a las 20:37

  • No pretendo polemizar con una persona como tú, dueña de una erudición que me sobrepasa, pero me parecen un poco arbitrarios los límites geográficos que adjudicas al vascuence. Dices, por ejemplo, que el vasco no llego nunca a Orduña ni a las Encartaciones. El simple análisis de la toponimia demuestra que esto no es así pero, además, tenemos el caso de un personaje, orduñes del siglo XVI, que es el licenciado Andrés de Poza que hablaba vasco (y no era precisamente un muerto de hambre). Hay testimonios contrastados de vascoparlantes en poblaciones encartadas como Gordejuela y Baracaldo y, en general, la presencia del vascuence en al menos la parte oriental de las Encartaciones es bastante patente si observamos los nombres de lugar.
    Sí es cierto que poca cosa se puede decir de un idioma que no se escribía; sin embargo haces una delimitación de fronteras bastante precisa, y en gran medida dejando fuera, precisamente, los pocos testimonios escritos que hay de esta antigua lengua, como son las estelas de tipo aquitano que han aparecido en Gascuña, Rioja o la provincia de Soria (un dibujo de un bicho con cuernos apodado SESENCO).
    Es probable que la población vascoparlante fuera marginal (o quizá sea más correcto decir que estuviera marginada) respecto a otra advenediza de lengua indoeuropea y mayor prestigio cultural. Pero eso no quiere decir que no estuvieran ahí. Si nos fijamos sólo en la documentación escrita medieval el euskara no existiría en el País Vasco, y sin embargo sabemos que no era esa la situación.
    Por otra parte el hecho de que esa población fuera no urbana no le quita importancia demográfica. El 95 por ciento de la gente vivía en el campo.

    Comentado por: Haitz el 22/5/2013 a las 16:36

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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