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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 20 de abril de 2019

 Blog de Eduardo Gil Bera

Cuando no existían los vascos (III): Celtas y vascos

 

El reclamo de “preindoeuropeo” ha seducido a teóricos del arte y el pensamiento, que han despachado efusiones de rango poético y filosófico sobre el vasco. Ahora, llamar preindoeuropea a una lengua idealizada, basándose en hechos históricos inexistentes, y adquirir así una ventana con magníficas vistas al pensamiento poético y la cosmovisión imperante siete mil años atrás, es un tanto alegre, porque el vasco no sólo es posterior al latín, sino que debe su formación a la influencia del latín, o sea, tiene la misma edad que sus hermanos romances. Y de los millares de lenguas no indoeuropeas del mundo, la vasca es la más indoeuropea. 

La llegada de los celtas al sur de los Pirineos hacia la mitad del primer milenio a. C., constituye un terminus ad quem para la formación de dos lenguas  hispánicas de relieve, el celtibérico y el paleovasco.

 Eso no quiere decir que estas dos lenguas vinieran entonces al mundo armadas de su propio vocabulario, giros y flexiones. Pero sí indica que a partir de esa fecha, los celtas y los aquitanos que cruzaron los Pirineos iniciaron de modo gradual la formación del celtibérico y el paleovasco a partir de lenguas anteriores.

En el caso del paleovasco (que es una lengua anterior al contacto con el latín, y por lo tanto con una morfología, sintaxis y vocabulario muy diferentes del vasco) los ingredientes básicos eran hablantes aquitanos, con relevante impronta cultural celta, mezclados con lusitanos autóctonos.

La incidencia del celta en el aquitano y luego en la formación del paleovasco representó la influencia civilizadora indoeuropea en una lengua de covada. En otras palabras, introdujo el nuevo concepto de padre, fundamental en las familias lingüísticas, religiones y civilizaciones indoeuroepea y semítica, llamadas a dominar el mundo.

El aquitano que se estaba convirtiendo en paleovasco al sur del Pirineo se hallaba sometido a leyes que aún hoy siguen vigentes en la evolución del vasco, como por ejemplo la tendencia a que /mb/ sea /m/, que determinó el paso del aquitano sembe al vasco seme “hijo”, una tendencia que se mantiene en el habla popular de la cuenca del Bidasoa donde denbora (“tiempo”) se pronuncia “demora”, y lehenbiziko (“primero”), “lemizko”.

Entre la multitud de préstamos celtas en vasco, figuran atta “padre”, andere “señora”, haltza “aliso, sei “seis”, zazpi “siete”, oker “torcido”, ezker “izquierda”, erreka “arroyo”, la copulativa eta que deriva de uta, y egi, muy frecuente en toponimia con el significado de “cordal de un monte” o “prolongación de una cresta”, y viene del celta gyo “valladar” o “alineación”, todavía perceptible en el nombre del Moncayo. En la poesía de Marcial (Ep. 25, 5: senemque Gaium nivibus), se ve que el gyo celtibérico sonaba gaio a oídos latinos.

Pero aún más llamativa es la importancia de la toponimia celta en el territorio consierado vasco. El río Deba, que discurrre por la parte occidental de Guipúzcoa, tiene  nombre celta. El Bidasoa y el Bidousse fluyen bajo teónimos celtas. De los afluentes pirenaicos del Ebro, sólo el Cinca presenta nombre vasco (Cinga > Txinga “terreno pantanoso” cfr. Txingudi, marisma del Bidasoa) mientras Ega, Arga y Aragón, llevan nombres celtas. Deio, que es monte y región enblemática en el nacimiento de la monarquía navarra, y se extiende desde la fortaleza de Monjardín hasta el río Ega, es nombre celta, así como Ultzama, valle al norte de Navarra, y Segia (Ejea).

También Nemanturista, antigua población cerca de Eslava, al sureste de Pamplona, presenta un superlativo celtibérico relacionado con las inscripciones celtas Menmandutiae, en la Galia Narbonense, Minmantii, en la Aquitania Céltica, Mermandios, testimoniado en Lusitania, Mermandiceo, descubierta no lejos de Lisboa, y Mirmanos, junto a Tudela. Todos estos nombres derivan de un antiguo término celta que se podría reconstuir como Menmandios “divinidad de la memoria”. 

Y también los bardyetas, que ocuparon casi toda Gipúzcoa y la parte oriental de Álava, llevan un nombre celta, que pasó a ser varduli, con diminutivo latino, en época histórica. 

Se hace patente que la lengua y la cultura superiores y referenciales en el territorio vasco eran célticas, y la población paleovasca servía a una élite de régulos y guerreros celtas, hasta la llegada de los romanos.

Todo esto sugiere que la relación de los celtas con los aquitanos, sobre quienes ya ejercían presión e influencia antes de pasar los Pirineos, y, en particular, con los aquitanos que se asentaron en el sur pirenaico, fue la que corresponde a un pueblo satélite, que les acompañó o fue empujado por los propios celtas en su marcha hacia el sur, y se quedó a unas pocas jornadas de su patria.

¿Qué nombre tenía para los celtas aquel pueblo inferior? La forma más antigua, o al menos anterior a las fuentes literarias, es la que aparece escrita con grafía ibérica en monedas aparecidas con frecuencia en Navarra, y datables sobre el siglo II a. C.: Barscunes y también Bascunes. La palabra es celtibérica, aparece en nominativo plural, y resulta llamativa la vacilación entre las dos formas.

El nombre de los vascos no se ha conseguido explicar desde su lengua —sólo Humboldt aventuró un basoko “del bosque”—, ni desde el celtibérico —salvo la propuesta de Tovar, que partía del radical bhar- que aparece en el nombre de los bardyetas-várdulos—. La dificultad mayor estriba en el grupo interno /sk/, que en la jerga lingüistica se llama infijo, y no se sabe qué pinta ni puede querer decir.

La solución podría no ser complicada. Si se toma guhaurek, “nosotros mismos” en vasco actual, se puede reconstruir la forma plena guhauresek (cfr. behauresek “ellos mismos” y hauresek “estos mismos”), que en celtibérico daría (g)uarsk > barscunes y (g)uask > bascunes; en latín (g)ausk > auscus —los ausci eran un pueblo aquitano con capital en Auch, antiguamente llamada Ilimberri— y (g)uascones; así como (g)ouaskonoi en griego. El acento en la /a/ de guháurek explicaría la antigua pronunciación váscon y váscones, o sea (g)uásk, así como la pronta caída de la /g/ inicial, y la vacilación celtibérica barscunes/bascunes

Hasta los vascos adaptaron a partir del celtibérico el término “basco” para nombrarse a sí mismos en su lengua. El culterano “heuscalduna” es una invención posterior.

 


[Publicado el 10/1/2011 a las 09:15]

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Comentarios (11)

  • Sobre el vrdadero origen y etimología de la toponimia vasca (lo más antiguo en cualquier país y lengua), les recomiendo mi reciente obra Tres mil nombres vascos, que distribuye AMAZON, a pedido (v. en Google)

    Comentado por: Joaquín Caridad Arias el 19/2/2016 a las 12:52

  • Estoy de acuerdo con Mithrandir

    Comentado por: festa vasco el 20/9/2015 a las 20:09

  • Permíteme una pregunta: ¿cómo se entiende que el eusquera, siendo, como dices, una lengua posterior al latín pueda emplearse para descifrar jeroglíficos egipcios, no así el latín? Creo que no es necesario explicarte el mecanismo que nos lleva a esta paradoja, eh, lagun?

    Comentado por: X.Azkarate el 23/10/2014 a las 04:05

  • Precisamente andaba yo barruntando que Varduli, es decir Uarduli de acuerdo con la pronunciación latina original (V no es B sino U o la W inglesa si prefieres), necesariamente tiene que significar Uharte Uli, es decir "la ciudad de Uharte" (= entre-ríos, entrambasaguas o isla), conocida también desde época romana como Araceli y que hoy se llama Uharte-Arakil. Esta ciudad era precisamente la capital de los Varduli.

    Otros antropónimos son menos claros pero, siguiendo la lógica Vasco (pronunciado "Uasco", singular de Vascones) sería quizá de Uhasko, similar al topónimo moderno Ugasko, ambos con significado de "muchas aguas" (quizá porque ocupaban muchos ríos). Ausci tampoco es misterioso: es plural de Autz (Auch), una ciudad antiguamente importante, incluso capitalina, de Aquitania. Por qué los Romanos pluralizaban nombres que evidentemente se refieren a la geografía? A saber, quizá simplemente no se enteraban, o quizá tomaron prestados los nombres de los celtas, que tampoco se enteraban.

    Astur también parece interpretarse correctamente como Aitz-ur(i), o bien agua (ur) de la peña (agua quizá entonces indicaba valle) o bien ciudad (uri) de la peña.

    Artabro significa claramente arta-buru: cabeza (cima o quizá jefe, líder) de la encina. En el mismo sentido cantabro se debiera leer como kanta-buru pero no estoy seguro de como interpretar la primera parte (quizá gaina: el alto, entonces sería quizá jefe del alto).

    Si es que las cosas tienen explicaciones sencillas pero hay que saber euskera y pensar por uno mismo.

    Comentado por: Maju el 25/8/2013 a las 09:42

  • sinceramente no me aclaran nada, mi novia tiene apellido vasco y rosacea, o sea la maldicion de los celtas, estamos buscando sus origenes y todo resulta confuso , solo si hubiera alguien que me aporte alguna luz sobre mi problema, los vascos son una raza pura o hubo mezcla con pueblos celtas en la antiguedad? me inclino por la segunda opcion, si bien no tengo datos ciertos... alguien que me salve de ahogarme, por favor... con todos los datos confusivos que encuentro en google, me estoy haciendo un matete de novela.... casi te iria que tengo pesadillas... ojala alguien se apiade de mi, dandome algun dato que pueda encaminarme. mil gracias por todo.
    santiago

    Comentado por: santiago emilio martin - rosario - pcia.de santa fe - argentina el 24/7/2013 a las 00:16

  • El género gramatical en la lengua vasca es el único escollo que puede afectar seriamente a tu teoría. Conoces el régimen especial de esta característica en la gramática del vascuence, que en ningún caso coincide con el que rige en la onomástica aquitana. Creo que tomar en consideración el género gramatical comparativamente fue la clave que le sirvió a Luis Michelena a la hora de ofrecer su lectura de los restos epigráficos concernientes, pero el caso es que justamente su presencia en la lengua aquitana obliga a pensar en una procedencia distinta para el vascuence. Los cambios en la fonética y en el léxico son los que más abundantemente influyen en las variaciones diacrónicas de las lenguas, aunque mientras se mantengan a ese nivel no supongan un riesgo esencial: la lengua se sigue reconociendo como la misma; en cambio, las invariantes morfológicas y sintácticas son las que propiamente aseguran la perduración estructural de una lengua, siendo esto lo que ocurre con el vascuence, perceptible señaladamente en el caso de esa peculiaridad atinente al género gramatical, que en dicha lengua no sólo afecta a la concordancia, sino a la propia sintaxis. No obstante, no es mi propósito apoyar con esta disensión esos berrinches de los puretas que desearían llegar en su admiración y culto patriótico de la lengua vernácula hasta edades prehistóricas. Si algo me anima a hacer este comentario es, por el contrario, el hecho de haber sido implicado en ese tipo de posicionamientos muy a pesar mío, mediante engaño. Ocurrió hace varios años, cuando con motivo de la conmemoración del centenario del nacimiento de Cesare Pavese, habiendo yo preparado una edición de su poesía póstuma, fui requerido a una presentación de parte de la obra sin habérseme notificado que la dirección de la Asociación de escritores vascos, cuya presidencia estaba representada a la sazón por la persona del siempre siniestro Fito Rodríguez Bonaechea, había preparado la lectura de un comunicado apologético delante de un despliegue de medios de comunicación no muy usual, en el transcurso de cuya lectura el mentado representante hizo alusión por su cuenta y riesgo a la venerable antigüedad prehistórica de la lengua vasca, nota que ni siquiera constaba en el comunicado que estaba leyendo. En esa encerrona a dos bandas participó también José Ángel Irigarai, que tú conoces porque en tus comienzos publicaste varios libros en la editorial Pamiela. Yo le había enviado el ensayo completo con la esperanza de que fuese publicado en dicha editorial, pero se las arregló para primero aplazar considerablemente su respuesta, y segundo para ingeniárselas de modo que pudiera él mismo participar con una contribución, junto a otras más, que bien podían ser oportunas por la ocasión para la que decidió preparar la publicación, pero que me quitaron de las manos el control de mi propia obra, que posteriormente hubo de ser completada con una segunda parte por haber sido admitida sólo la primera mitad, quedando dividida en dos bloques. Nada tendría que objetar a ello si no corriesen por medio los hechos arriba relatados y, además, la manera en que descuidó e intencionadamente manipuló y perjudicó mi texto el mentado escritor (el narcisismo en persona, a mi modo de ver; desde entonces sé qué no quiere significar el famoso dictamen de Pessoa). Aprovecho esta ocasión para mi propia denuncia pública, porque la manera en la que se presentan los hechos es bien típica: ningún inconveniente suele haber en utilizar a las personas y su trabajo siempre y cuando sirvan a una causa, la cual, normalmente, suele además ser en el fondo una fachada para esconder propósitos no tan confesables como esos que de cara a la galería aparecen como el colmo del sacrificio y la lucha desinteresada.

    Comentado por: Miguel Ángel Unanua Garmendia el 16/1/2013 a las 15:48

  • Es el tipico texto de gente sin conocimientos y con tendencias a creer que España la creo Dios y existira hasta el fin de los dias. Tengo amigos como tu que afirman y reafirman que el catalan es un dialecto del castellano. Gente con estudios que no sienten verguenza de su ignorancia. Podrias leer a un linguista como Gorrotxategi. Supongo, que sigiendo tus argumentos nunca diras que el castellano surga del arabe porque este repleto de arabismos. Un castellano

    Comentado por: julio abaunza el 01/1/2013 a las 17:34

  • Bueno.. otra teoría más.Perfecto. ¿Que resulta que somos celtas? Pues de puta madre oyes. Gure hizkuntzaz arro gaude.Estamos orgullosos de nuestro idioma...ahh y personalmente también del castellano que por supuesto también considero mi idioma por muchas razones entre otras ...pq está influenciado desde su creación precisamente por el euskera(esa lengua idealizada).

    Comentado por: Juanan el 07/2/2012 a las 17:52

  • Es posible que sea una percepción errónea (si es así, mis disculpas), pero -una vez más- tengo la sensación de que molesta la antigüedad de nuestro euskera.
    Al menos expresiones y términos como, por ejemplo, "han despachado efusiones de rango poético y filosófico sobre el vasco. (...) llamar preindoeuropea a una lengua idealizada, basándose en hechos históricos inexistentes, (...) es un tanto alegre, porque el vasco no sólo es posterior al latín, (...) tiene la misma edad que sus hermanos romances. Y de los millares de lenguas no indoeuropeas del mundo, la vasca es la más indoeuropea.
    [Parece decir: "De acuerdo, lo admito el euskera no es una lengua indoeuropea, pero un poco sí."]
    Y continúa:"(...)el paleovasco (que es una lengua anterior al contacto con el latín, y por lo tanto con una morfología, sintaxis y vocabulario muy diferentes del vasco)(...)".
    Podría continuar...
    Euskararen ezaguera eta erabilera bultzatuko bagenitu, askoz gehiago maiteko genuke. (Si fomentáramos el conocimiento y el uso del vasco, lo apreciaríamos mucho más.) Sobre todo desde la perspectiva de los verdaderos intelectuales, que no tiene por qué coincidir con los eruditos.
    Un saludo.

    Comentado por: Xabi el 03/6/2011 a las 01:24

  • Cuatro entradas con un objetivo loable (aclarar una idea errónea) y con un trabajo encomiable. Dicho y reconocido esto no puede obviarse que las cuatro entradas no consiguen sino levantar un mito frente al mito, un mito pleno de inexactitudes y errores.

    No es este el lugar para detallar cada uno de los puntos en los que la argumentación es errónea o desacertada en cualquier caso baste decir que el principal problema se encuentra en ofrecer al lector como hechos lo que no son sino hipótesis en muchos casos o muy discutibles o carentes de consenso entre los especialistas.

    Así por ejemplo a propósito de bar(s)cunes, “La palabra es celtibérica, aparece en nominativo plural”, cuando lo cierto es que no existe un acuerdo acerca de la lengua a la cual atribuir tal leyenda y en cualquier caso aquellos especialistas que la consideran celtibérica no están pensando en un nominativo plural sino en un ablativo.

    Más discutible resulta aún la posibilidad de que la leyenda monetal bar(s)cunes aluda a la étnia vascona (lo que supondría un caso excepcional sin paralelos en la región, la moneda la acuñan las ciudades no las etnias) y en consecuencia que el etnónimo tenga tal origen.

    Otro ejemplo:

    “También Nemanturista, antigua población cerca de Eslava, al sureste de Pamplona, presenta un superlativo celtibérico relacionado con las inscripciones celtas Menmandutiae, en la Galia Narbonense, Minmantii, en la Aquitania Céltica, Mermandios, testimoniado en Lusitania, Mermandiceo, descubierta no lejos de Lisboa, y Mirmanos, junto a Tudela. Todos estos nombres derivan de un antiguo término celta que se podría reconstuir como Menmandios “divinidad de la memoria”.

    Lo cierto es que Nemanturista es una ciudad cuya ubicación exacta se desconoce si bien es cierto que los restos arqueológicos situados en término de Eslava es una hipótesis de localización. Lo que es de todo punto discutible es lo referente a la etimología del topónimo. Podría decirse que el único acuerdo existente actualmente entre los investigadores es que la clasificación del nombre resulta extremadamente difícil siendo probablemente uno de los más oscuros. En cualquier caso una de las hipótesis plantea la posibilidad de compararlo con el celta *namanto- “enemigo”, nada que ver con “divinidad de la memoria”.

    Podría seguir pero no es el lugar ni tampoco sería noble emprender un catálogo de todo aquello que resulta incorrecto.

    Sí quisiera que quedara constancia de una idea. En el conocimiento del pasado, en concreto del mundo antiguo el volumen de certezas es muy escaso, el historiador se mueve sobre terreno inestable, no sobre verdades incuestionables.

    Para algunos esto tal vez resulte decepcionante, más si cabe en una sociedad acostumbrada a los titulares y las sentencias (habituales entre los escritores) para otros es ahí donde reside el atractivo.

    Comentado por: Marco el 10/2/2011 a las 18:23

  • Parte de la fascinación que sus textos, señor Gil, ejercen sobre muchos de nosotros es que el tal Gil resulta invisible. No hay apenas "A mi juicio-s", ni "Me interesa sobre todo-s", ni "Siempre he pensado-s". Así, devoramos estos textos -escasos- como si fueran álgebra; y además está la nanosorna. De nuevo, zanquiu.

    Comentado por: Mithrandir el 12/1/2011 a las 16:20

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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