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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 1 de junio de 2020

 Blog de Eduardo Gil Bera

Brevedad de la vida

Hoy traigo estrella invitada. Mi versión de las primeras líneas de Sobre la brevedad de la vida, de Séneca:

 

I. La mayor parte de los mortales, Paulino, se queja de la ruindad de la naturaleza, porque nacemos para un tiempo escaso, y ese lapso se nos pasa tan rápido y veloz que, quitando a muy pocos, a los demás les abandona la vida durante la propia preparación de la vida. De esa desgracia común no sólo se lamenta la masa y el vulgo ignorante; también su sentimiento ha suscitado las quejas de los hombres ilustres. De ahí aquella exclamación del máximo de los médicos: “la vida es breve y el arte larga”. Y de ahí la querella, indecorosa para un hombre sabio, que entabló Aristóteles contra la naturaleza: “porque es tan concesiva en la edad de los animales, que les asigna hasta cinco o diez generaciones, y al hombre, nacido para tantas y tan grandes cosas, le señala un término mucho más corto.” 

No tenemos poco tiempo, sino que perdemos mucho. La vida es lo bastante larga y amplia para  la consecución de la mayor parte de las cosas, si uno la invierte bien y por entero. Pero si se va entre lujo y negligencia, y no se emplea en nada provechoso, cuando nos oprime la necesidad última, sentimos que se va lo que no entendimos que pasaba. O sea, no recibimos una vida breve, sino que la hacemos breve; y no nos falta, sino que la prodigamos. Así como riquezas abundantes y regias, si caen en mal dueño, al momento se disipan, y una fortuna módica, si la lleva un buen gestor, crece al usarla, así nuestro tiempo de vida rinde mucho a quien lo administra bien.

 

II. ¿Por qué nos quejamos de la naturaleza? Ella se ha portado con generosidad. La vida, si sabes usarla, es larga. Pero a uno lo domina la insaciable avaricia, a otro, el afán de ocuparse en quehaceres superfluos; uno se impregna de vino, otro se adormece en la inacción; uno se fatiga con la ambición siempre pendiente de los juicios ajenos, otro, metido de cabeza en la pasión de comerciar, recorre todas las tierras y mares a la redonda con la esperanza del lucro; a algunos los atormenta la pasión de la milicia, siempre pendientes de los peligros ajenos o ansiosos por los suyos; hay a quienes consume, en servidumbre voluntaria, el culto ingrato a los superiores; a muchos les absorbe el sentimiento de la fortuna ajena, o la queja por la propia; a la mayoría, que no persigue nada determinado, la ligereza vaga, inconstante e insatisfecha de sí misma la precipita a nuevos planes; a algunos nada les gusta como meta, pero abrazan el destino del embotado indolente, de modo que no dudo de la verdad de la aseveración, dicha a modo de oráculo, del máximo de los poetas: “es exigua la parte de vida que vivimos.” En verdad, todo el espacio restante no es vida, sino tiempo.

Les urgen y acosan los vicios por todas partes, y no les dejan levantarse, ni elevar los ojos para el discernimiento de la verdad, sino que los aplastan inmersos y hundidos en la pasión. Nunca pueden volver en sí. Cuando, por ventura, les sobreviene cierta quietud, ellos, como el mar profundo donde perdura el oleaje después del viento, se agitan sin descansar jamás de sus pasiones. ¿Piensas que hablo de esos cuyas desgracias son patentes? Fíjate en aquellos cuya felicidad se acumula: les agobian sus bienes. ¡A cuántos les pesan las riquezas! ¡A cuántos les cuesta sangre su elocuencia y la instigación cotidiana por ostentar su ingenio! ¡Cuántos palidecen en sus incesantes pasiones! ¡A cuántos  no les queda libertad, rodeados por la multitud de su clientela! En fin, recorre todos éstos, del más bajo al más elevado: éste apela, aquél comparece, ése prueba, aquél defiende, el de más allá juzga, y nadie está por sí, cada cual se consume por otro. Pregúntate por esos cuyos nombres se aprenden de memoria, verás que se disitinguen por estas señales: todos son servidores de alguno, ninguno lo es de sí mismo.

 

 

 

[Publicado el 11/12/2010 a las 18:26]

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Comentarios (1)

  • ¿Estará preparando el señor Gil una tradución completa de los Diálogos del cordobés?

    Comentado por: pablito el 11/12/2010 a las 19:51

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Biografía

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012)

Bibliografía

1993 A este lado - ensayo - Editorial Pamiela, Pamplona.

1994 El carro de heno - ensayo - Premio Miguel de Unamuno. Editorial Pamiela, Pamplona.

Introducción, notas y apéndices a la edición facsímil de Diccionario de los nombres 

eúskaros de las plantas de José María de Lacoizqueta. Pamplona.

1996 Sobre la marcha - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

Prólogo para Obra Vasca de Julio Caro Baroja - Editorial LUR San Sebastián.

1997 Os quiero a todos - novela - Editorial Pre-Textos, Valencia.

1999 Paisaje con fisuras - Sobre literaturas antiguas, tratos y contratos humanos - ensayo  

Editorial Pre-Textos, Valencia.

2000 Todo pasa - novela - Editorial Siglo XXI, Madrid 

2001 Baroja o el miedo - biografía - Ediciones Península, Barcelona.

2002 Torralba - novela histórica - Premio Nacional de Novela Históricia Alfonso X el Sabio 

Ediciones Martínez Roca, Barcelona. 

Los días de enmedio - ensayo - Ediciones Destino, Barcelona 

El pensamiento estoico - ensayo - Edhasa, Barcelona.    

2003 Historia de las malas ideas - ensayo - Premio Euskadi de Literatura 2004,

Ediciones Destino, Barcelona 

2007 Sentencia de las armas - ensayo - Finalista I Premio Internacional de Ensayo. Círculo de Bellas Artes/ A. Machado Libros, Madrid.

2012 Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero - ensayo - Pretextos.

2012 Cuando el mundo era mío - novela - Alianza Editorial.

2015 Esta canalla de literatura. Quince ensayos biográficos sobre Joseph Roth - Acantilado
 

 
 
 
 
 
 
 
 

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