El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de mayo de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

La manga de la sotana (un recuerdo irlandés)

El padre Arnall entró y la lección de latín dio comienzo (...) pidió a Jack Lawton que declinara la palabra  mare y Jack Lawton se paró en el ablativo singular, no consiguiendo llegar hasta el plural.

-Deberías avergonzarte de ti mismo, dijo el padre Arnall severamente. Tú, el primero de la clase.

Después preguntó a un segundo alumno y a un tercero. Ninguno fue capaz de responder. El padre Arnall parecía calmarse a medida que un alumno tras otro intentaba responder sin conseguirlo. Finalmente preguntó a Fleming y éste respondió que esta palabra carecía de plural. El padre Arnall de repente cerró el libro y le gritó:

-De rodillas ahí en medio de la clase. Eres el muchacho más vago que he visto jamás. El resto de la clase a  copiar de nuevo los deberes. (...)

Un silencio se cernió sobre el aula y Stephen, mirando disimuladamente el rostro del padre Arnall, percibió que había enrojecido de  rabia (...)

La puerta se abrió despaciosamente y se cerró de nuevo. Un corto susurro recorrió la clase: era el Director de Estudios. Hubo un instante de silencio grave al que siguió el sonoro golpear de una regla en el último pupitre. El corazón de Sthephen palpitó aterrado.

-¿Todos estos chicos quieren una buena zurra, Padre Arnall? gritó el Director de Estudios. ¿Hay en esta clase algún perezoso, algún gandul,  que quiere ser zurrado?

Llegó al centro de la clase y vió a Fleming arrodillado.

-¡Vaya! gritó. ¿Quién es este chico?

- Fleming, Padre.    

-Vaya, ¡Fleming¡ Un gandul sin duda. Lo veo en su mirada ¿Por qué está de rodillas, Padre Arnall?

- Escribió una mala versión de Latín, respondió el padre Arnall, y no dio una en las preguntas de gramática.

- ¡Sin duda fue así! Gritó el Director de Estudios. ¡Un gandul de nacimiento! Se nota en su mirada.

Golpeó con su regla el pupitre gritando:

-¡De pie¡ ¡De pie  muchacho!

Fleming se levantó despacio

-¡Arriba! Gritó el Director de Estudios.

Fleming alzó su mano. La regla cayó sobre ella con un fuerte ¡zas!: uno, dos, tres cuatro, cinco, seis.

-¡La otra mano!

De nuevo la regla produjo seis fuertes, rápidos,  ¡zas! (...)

 

¡A vuestros deberes, el resto de la clase¡ gritó el Director de Estudios. Aquí no queremos vagos  ni  gandules, no queremos perezosos intrigantes. ¡A vuestros deberes¡ Os aseguro que volveré a estar aquí cada día. Sí, el padre Dollan volverá a estar aquí mañana.

Golpeó a uno de los alumnos en el costado con la regla diciendo:

- ¡Tú! ¿Cuándo volverá a estar aquí el padre Dolan?

 -Mañana,  Padre, dijo la voz de Tom Furlong

- Mañana y pasado mañana y al día siguiente, dijo el Director de Estudios. Metéroslo en la cabeza. Cada día tendréis aquí al padre Dolan. Seguid escribiendo. ¡Eh! tú, muchacho, ¿cómo te llamas?

El corazón de Stephen se sobresaltó de golpe.

-Dedalus, Padre

- ¿Por qué no estás escribiendo como los demás?

- Yo.... mis...

No podía hablar por el miedo

- ¿Por qué no está escribiendo, Padre Arnall?

-Se rompieron sus gafas, dijo el padre Arnall y le autoricé a no hacer los deberes.

- ¿Se rompieron? ¿Qué estoy oyendo?¿Cuál era pues tu apellido? dijo el Director de Estudios.

- Dedalus, Padre.

- Fuera de aquí Dedalus, pequeño tramposo. Veo el granuja en tu cara.¿Dónde rompiste las gafas?

Stephen se fue aterrado y apresuradamente al medio de la clase.

-¿Dónde rompiste las gafas? Repitió el Director de Estudios.

- En el camino del cementerio, Padre

- ¡Vaya! en el camino,  gritó el Director de Estudios. Conozco el truco

Stephen alzó sus ojos  extrañado y vio un instante los  cabellos grisáceos y blancos de su cabeza ya no joven  (...) vio sus ojos sin color contemplándole a través de sus gafas. ¿Por qué había dicho que  conocía el  truco?

- ¡Vago, pequeño gandul! Gritó el Director de Estudios. ¡Romperse las gafas! ¡Un viejo truco de escolares!¡Abre tu mano inmediatamente¡

Stephen cerró sus ojos y  mantuvo en el aire su temblorosa mano con la palma hacia arriba. Sintió como el Director de Estudios se la sujetaba  un instante a la altura de  los dedos tensándola, y después sintió el deslizarse de la manga de la sotana mientras la regla era alzada para golpear (...)

La otra mano! Dijo el Director de Estudios

Stephen retiró su lisiada y dolorida mano derecha y alzó la mano izquierda. La manga de la sotana se deslizó de nuevo mientras la regla era alzada (...)

-¡De rodillas!, gritó el Director de Estudios

Stephen se apresuró a arrodillarse apretando sus golpeadas manos  contra los costados."

 

James Joyce, A Portrait of the Artist as a Young Man (1914).  Experiencia vivida por el protagonista en  el colegio de los Jesuitas de Clongowes.  

[Publicado el 05/4/2010 a las 11:27]

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Comentarios (7)

  • Vaya, como modelo de arbitrariedad no está mal;este chaval, cuando consiguiera comprender algo, debió entender perfectamente los peligros del poder. No sé si sería eso lo que se pretendí enseñar

    Comentado por: duda el 13/4/2010 a las 19:04

  • Jajajaj!
    Donde puse "para ser hipócrita" había puesto: "para no ser hipócrita". Al borrar una palabra repetida borré también el "NO" y quedó una tonería descalabrada. Sorry.

    Comentado por: Lu el 12/4/2010 a las 13:43

  • Quiero decir que soy una persona agnóstica sin remedio(me temo) y, además, asqueada y harta de la perniciosa influencia de la religión católica sobre nuestro inconsciente.
    Pero debo decir también para ser hipócrita que, sin poner en duda el supuesto relato autobiográfico de J. Joyce (si es que el relato autobiográfico existiera o existiese) siento un profundo respeto por la orden de los jesuítas, en muchas ocasiones en la vanguardia social y en el buen sentido.
    Entiendo el contenido de este relato como anecdótico y podía ubicarse en su época en infinitos centros de enseñanza.
    Por otra parte, yo he recriminado a mis padres el hecho de que me consintieran vaguear de cría en los estudios. Sinceramente, con el corazón en la mano, hubiera preferido para mí una enseñanza tan férrea como esa o más. Ahora sabría muchas más cosas y no podría venir ningún panoli a taparme la boca con lenguajes altos de universidad.
    Espero haberme explicado.
    (Ángel, besos, querido, he estado muy liada.)

    Comentado por: Lu el 12/4/2010 a las 13:41

  • Terrorifico relato Sr.Pin.Afortunadamente yo no estudié en los jesuitas.Pero si es verdad que eran duros todos aquellos sistemas educativos.Demasiado.Muchos recuerdos no son agradables.
    Pero dicho esto,estoy completamente de acuerdo con S.J en el sentido de que los actuales modelos son aún peor.Deficitarios en todos los sentidos y desesperanzadores.

    SALUDOS.

    Comentado por: ANGEL el 09/4/2010 a las 19:27

  • Por favor, alguien de Boomeran(g) podría informarnos a los lectores del Sr. Figueras que es lo que ha pasado con su blog?? a esta altura ya uno se siente amigo del escritor, y es tan triste no saber de repente y sin explicación que es lo que ha sido de ellos...se lo agradecería infinitamente.

    Comentado por: jane el 08/4/2010 a las 19:41

  • El menosprecio del individuo y la brutalidad con acentos sádicos, que, en muchos casos, configuraban los métodos pedagógicos de épocas anteriores, no hacen buena la falta de concepción y de consecuencia de los modelos educativos actuales.

    Comentado por: S. J. el 08/4/2010 a las 19:01

  • La verdad es que se echa en falta la buena educación de antaño. Ciertamente, rememorarla supone un vivo placer teñido de nostalgia. Gracias al profesor Demetrio por hacernos recordar esos felices tiempos.

    Comentado por: AGG el 05/4/2010 a las 16:28

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía


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Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

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