La doble verdad
Recordaré que en 1599 Belarmino había dirigido el proceso inquisicional contra Giordano Bruno, condenado a ocho años de prisión y finalmente a morir en la hoguera por sus teorías sobre la infinitud del universo y sobre la multiplicidad de sistemas solares (conjetura tan alarmante quizás entonces como hoy puede serlo la de los múltiples mundos).
La carta de Belarmino relativa a los trabajos de Galileo, escrita en 1615, está dirigida a Antonio Foscarini, carmelita, amigo y colaborador del filósofo, y en principio no hace sino elogiar la sensatez de Galileo al no superar los límites de la ortodoxia, a diferencia de Copérnico que, a juicio del cardenal, sí había dado tal salto:
"Estimo que su merced y el señor Galileo actúan prudentemente limitándose a hablar ex-suppositione (por hipótesis) y no absolutamente, como siempre he creído que ha hablado Copérnico. Pues decir que en el supuesto que la Tierra se mueve y el sol se halla estable, se salvan las apariencias mejor que con poner las excéntricas y los epiciclos, es un perfecto decir, no hay en ello peligro alguno, y tal cosa es suficiente para el matemático. Mas pretender afirmar que realmente el Sol se halla en el centro del mundo y gira tan sólo en sí mismo sin trasladarse de Oriente a Occidente, y también que la Tierra se encuentra en el tercer ciclo y con extrema velocidad gira en torno al Sol, ello conlleva peligro no sólo de irritar al conjunto de los filósofos y teólogos escolásticos, sino incluso de perjudicar a la Santa Fe, tildando de falsas las Santas Escrituras (...) Como vuestra merced sabe, el Concilio prohíbe interpretar las Escrituras en contra del consenso de los Santos Padres. Y si su merced quisiera leer, no digo ya los Santos Padres, sino los modernos comentarios sobre el Génesis, sobre los Salmos, el Eclesiastés o Josué, encontrará que todos coinciden en interpretar ad litteram que el sol está en el Cielo y gira en torno a la Tierra con suma velocidad, y que la Tierra, alejadísima del Cielo, se halla inmóvil en el centro del mundo. Considere Usted con su prudencia si la Iglesia podría soportar que se de a las Escrituras contrario sentido al de los Santos Padres y a todos los intérpretes griegos y latinos. No cabe responder que esta no es materia de fe, porque si no lo es en razón dell tema tratado (ex parte obiecti) sí lo es en razón de quien lo trata ( ex parte dicendis). Y tan herético sería el que afirmara que Abraham no tuvo un hijo y Jacob doce, como el que dijese que Cristo no nació de Virgen, puesto que una y otra cosa las dice el Espíritu Santo por boca de profetas y apóstoles"
Roberto Belarmino viene a sostener que la construcción sobre la base de mera hipótesis matemática pesa en la balanza frente al discurso geocéntrico de los peripatéticos, pero es ciertamente repudiable cuando la tesis geocéntrica se sustenta en lo absoluto, es decir, en la palabra fundadora, en el Génesis y el libro de Josué. La cuestión teológica se halla estrechamente vinculada a las controversias ontológicas y determinando conjuntamente las posiciones que cabe tolerar en el marco regido por la razón experimental. La transmisión evocada por Roberto Belarmino es hasta tal extremo fruto de sujetos identificados a la verdad sustentad en el verbo que, considerando quien habla (ex parte dicendis), el texto por entero es sagrado, hecho ante el cual poco peso tiene la casuística respecto a lo que se dice (ex parte obiecti).
A lo irrelativizable de la palabra originaria y a la imposibilidad de someterla a criterios de verificación extrínsecos es a lo que apunta Roberto Belarmino en su escrito. Volere affirmare realmente equivale a remitirse a a lo que indica el texto revelado, mientras que por el contrario, parlare ex suppositione es propio de aquel que aspira tan sólo a asentar con coherencia racional ciertos hechos. No hay peligro alguno en efectuar una construcción sobre la hipótesis heliocéntrica, ni en integrar en ella la pluralidad de fenómenos que percibimos. El peligro reside en pretender que tal edificio es real, o sea, la cosa, res, misma erigida sobre el verbo. (Recordaré que Roberto Belarmino fue en 1931 nombrado Doctor de la Iglesia y que un año antes el Papa Pio XI le había beatificado).
[Publicado el 15/1/2010 a las 09:00]
No voy a dejar pasar este día sin al menos dar las gracias a todos, empezando por el Sr. Pin, por dejar aquí estas cosas que invitan a pensar.
Ossa: ¿Usted es el ossa de siempre? Me ha sorprendido su aspecto manso esta vez, y compartir con usted algunas impresiones/ideas, pero no comparto que el Sr.Cardenal buscase una base racional a sus palabras porque no me parece racional el establecimiento de principios, inamovibles e indemostrables, basados en la interpretación de las palabras de un Espíritu al que nadie conoce ni ha visto más que en el propio interior, dando por cierto que las interpretaciones no sean partidistas. Lo que sí observo en su planteamiento es que, prudentemente, evita emitir su propia opinión cediendo su lugar a las Santas Escrituras y a los eruditos. Así debía ser. De esa forma le devolvería su carta a los Santos Padres diciéndoles que una cosa es decir que un Espíritu santo, conocedor infalible de todo lo conocido y lo por conocer, habla por boca de los profetas y apóstoles y otra pretender que eso sea real e indiscutible. Pero comprendo la preocupación del Cardenal porque tenía razón y discutir lo indiscutible ponía en peligro las Santas Escrituras y la Iglesia.
Puede que todavía la duda sea la mayor certeza
Es un placer leerles.
Comentado por: duda el 19/1/2010 a las 23:55
LAS TÁCTICAS DE MI AMIGO PANCHO ORTUÑO
1. Aparece en el Nickjournal advirtiendo de la existencia del texto, que como siempre ha sido colgado poco antes de que su post de aviso. Ni siquiera las alarmas de Google avisan tan rápido.
2. Se pone trágico. Amenaza y protesta. Deja caer que le han quitado la contraseña, que ese mail lo reserva para los amigos y que habrá que proceder por descarte.
3. Insinúa los primeros nombres del autor de la infamia. {{Esto, junto a hacer siempre la víctima, es lo que más le gusta a mi amigo Pancho Ortuño, lanzar nombres, amenazar veladamente}}
4. Pide que borren el texto, sabiendo que en los blogs donde lo ha colgado nadie le va a hacer caso, a la vez que como si lo puntualizara aprovecha para repetir lo mismo que se dice en el texto.
5. Cuelga el texto en el Nickjournal, so pretexto de que los finos paladares literarios de los nickjournalarcadianos descubran al autor.
6. Todo el Nickjournal, participantes y lectores ocasionales, pasa a saber cómo se llaman los hijos de Andrés Trapiello, a qué se dedican, quiénes son sus novias y hasta su altura.
7. Pide a los dueños de los blogs en que se encuentra el texto que no lo borren, porque lo necesita como prueba.
Mientras Garrigues trabaja, todos vemos cubiertos de mierda a los hijos de Trapiello.
Comentado por: Petroglifo dimorfo el 19/1/2010 a las 21:13
Estoy encantada con los comentarios de Angel y de Ossa. No soy capaz de decir nada que no hayan dicho ya ellos.
Comentado por: Lu el 16/1/2010 a las 13:52
La doble verdad como apuntalamiento de la existencia de hipótesis,intuiciones o suposiciones y la racionalidad de los argumentos cientificos.En ambos casos hay que considerar el tiempo de las formulaciones y el contexto,si bien todo es posible y nada asegura certezas.
Todo puede ser realidad..se me hace dificil pensar,sin embargo en un universo finito.Pudiera no ser una exageración el paralelismo con las teorias heliocentricas en su tiempo con la posibilidad de los mundos paralelos y la teoria de cuerdas en el actual.Supongo que los criterios de verificación irán llegando y con ellos la irrelativización gradual.
Pero como dice OSSA,¿cuanto tiempo,cuantos siglos habrán de pasar para suponer hipótesis triunfantes?.O para no suponerlas,quién sabe.
Mientras tanto,solo nos queda la invocación o el lamento que hacia el replicante de "Blade runner":Los tiempos que se diluyeron como las lágrimas en la lluvia...
Disfrutemos en lo posible del fin de semana.Saludos.
Comentado por: ANGEL el 16/1/2010 a las 08:39
Lo que más me interesa de la carta del cardenal Belarmino es su empeño en la búsqueda de argumentos racionales para defender la posición de la Iglesia en la controversia. Y es que la racionalidad del momento se basaba, además de en el aristotelismo escolástico, en la interpretación de la supuesta palabra de Dios en las Escrituras. Es decir, el paradigma por el que se debía guiar cualquier proposición para cumplir el criterio de racionalidad era el de su adecuación a dichas Escrituras. Y no solo en el asunto, más o menos marginal, de Galileo, sino en todos los temas doctrinales. Así, por ejemplo, en el tema de la brujería, que en aquellos años estaba produciendo un verdadero holocausto en toda Europa, las personalidades más importantes, tanto en el ámbito católico como en el protestante (nada menos que Bodino, por ejemplo, o Lutero y Calvino), defendían desde su racionalidad la existencia de brujas y demonios, y su condena a la hoguera (de las brujas, a los demonios no solían encontrarlos), y todo porque en el evangelio se lee algo así como 'no dejarás que los seres maléficos sobrevivan'. Quienes defendían esta postura eran los racionalistas de entonces; quienes se oponían, los Weyer, Paracelso, Bruno, etc, eran considerados como lunáticos, como neoplatónicos descarriados, como raros si no herejes.
Pues bien, el criterio de racionalidad cambió, con el tiempo, y los lunáticos de entonces fueron los racionales después, y los ortodoxos quemabrujas se transformaron en fanáticos irracionales. Cambio total. Tenemos, entonces, derecho a preguntarnos si los criterios de racionalidad actuales son válidos o no. Quienes tienen siempre en la boca la palabra 'razón', ¿piensan alguna vez que pueden estar equivocados? Porque la tiranía de la razón empieza a ser asfixiante, olvidando que existen otros tipos de conocimiento. Y quizá deberíamos reconocer, como nos enseñan los pragmatistas americanos, que la razón, como la verdad, es siempre contextual y relacional.
En cuanto a la IMM, ¿a quien hacer caso? Si Weinberg o Gell-Mann (premios Nobel) la defienden, y Penrose, entre otros, la ataca como fantasía infantil , ¿qué podemos hacer nosotros, legos en tan abstrusos asuntos, sino esperar unos pocos siglos a que unas u otras hipótesis salgan triunfantes?.
Comentado por: ossa el 15/1/2010 a las 19:21
Seguidora asidua y receptora agradecida de este blog, tengo en mucho poder leer en un periódico sobre ideas y teorías importantes enriquecidas por un debate del mismo nivel. Sigan ustedes,por favor.
Comentado por: Céleste el 15/1/2010 a las 11:11
No creo que venga al caso, no aporta una sola idea referenciar una situación a la que parece aspirarse vehementemente a compartir. Un listado de los mártires de la causa es lo que podemos esperar en un homilía: más que en ningún momento parece quedar patente que fe y según que ramificaciones de la ciencia se dan la mano.
En realidad, a mí me interesa más el que la viUda de turno tenga sentido que el que lo tenga la vida, pero aún así no dejo de hacerme mis preguntas.
Si la teoría de los múltiples mundos no aporta nada a mi particular cosmovisión es porque cuando pienso en un universo infinito, ya la propia naturaleza de esa infinitud lo hace múltiple y unidireccional al tiempo, poliédrico y contrario a sí mismo en todos sus leyes: En un tiempo interminable será inevitable que haya un momento en que el espacio se manifieste de una manera contraria a sí mismo, como un espacio sin final se encontrará el lugar al que el tiempo no afecte. Así, los múltiples mundos -como la teoría de cuerdas, todas ellas, en definitiva- ya deberían darse en un universo de posibilidades inagotables, y es por eso que no me escuece la teoría en sí, sino su defensa acérrima como novedad, aparte de su tendencia balsámica y su cuestionable origen metodológico.
Personalmente -¡cago en lá!, ya hemos llegado aquí- el verdadero dilema comienza con la idea de un universo finito. En un corral cerrado, lo que hay es lo que hay: las incógnitas son menos, pero el peso de su falta de certeza se multiplica hasta... lo infinito.
Comentado por: Romeo Romo Rema el 15/1/2010 a las 10:42
Nació en Barcelona y se trasladó muy joven a París, donde estudió filosofía, alcanzando el título de Doctor de Estado en la Sorbona con una tesis sobre el orden aristotélico. Tras años de docencia en Francia obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con un trabajo de investigación sobre aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona. Víctor Gómez Pin ha trabajado en el proyecto de establecer el estado de la cuestión respecto a las interrogaciones fundamentales de la filosofía griega contemplándolas a la luz de la reflexión contemporánea. Ello le llevó en 1993 a fundar el International Ontology Congress/ Congreso Internacional de Ontología, en cuyo comité científico figuran relevantes personalidades de la ciencia y la creación contemporáneas (entre ellas varios premios Nóbel). La Unesco ha otorgado su patrocinio a la mayoría de las reuniones celebradas en tal marco. Víctor Gómez Pin es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega y miembro de múltiples sociedades filosófico-científicas. Autor de una treintena de libros ha obtenido entre otros los premios Anagrama de Ensayo y Espasa de Ensayo. En septiembre de 2009 el Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti le otorgó el "Premio Internazionale per Venezia".
20/3/2010 10:07
COMENTARIO CENSURADO por IVAN...
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18/3/2010 20:05
Publicado por: Pisto Nudo
15/3/2010 20:28
Se divierte que no es poco... ...
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14/3/2010 14:19
Me estoy divirtiendo. No es poco...
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12/3/2010 23:09
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12/3/2010 11:11
de que lo puramente imaginario...
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