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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 30 de septiembre de 2014

 Blog de Víctor Gómez Pin

El problema de la identidad personal

He abordado aquí en múltiples ocasiones problemas relacionados con la identidad personal, y lo he hecho generalmente por mediación de textos literarios. Así Proust podía una y mil veces preguntarse si los seres a los que el tiempo ha moldeado tan brutalmente en su aspecto físico no han sido asimismo radicalmente transformados en los rasgos definitorios de su personalidad. Y nosotros podemos tras él preguntarnos si cuando  despertamos tras un sueño en el que afloran los fantasmas más temibles del inconsciente seguimos siendo la misma persona que se durmió placidamente, creyéndose reconciliada, e ignorante de que encerraba en sí una ciénaga de larvas que buscan desplegarse. Aun en la hipótesis de que no hay recuerdo de sueño alguno, sino sólo el sentimiento de haber tenido un plácido reposo, no hay seguridad de que se trate tan sólo de un paréntesis, tras el cual se restablece el mundo que antes se daba y del que mi persona  constituía un ingrediente. Adentrado en este  problema de la identidad personal un físico y filósofo de la universidad de Stanford  (L. Vaidman "Many- Worlds Interpretation of Quantum Mechanics" The Stanford Encyclopaedia of Philosophy, 2002) utilizaba una  imagen que aquí retomo libremente, modificando y añadiendo aspectos.

 Antes de que se le administre una píldora que tras dormirle modificará su personalidad o bien en el sentido de venir a ser A o bien en el sentido de venir a ser B,  H es informado de que en función de ello se le trasladara a la habitación A o a la habitación B, ambas por él conocidas.   El hombre se despierta y antes de abrir los ojos se pregunta cual de las dos hipótesis se ha verificado (cosa que los que le manipulan saben ya perfectamente) estableciendo conjeturas al respecto que son en última instancia cálculo de probabilidades, no sobre algo que va a ocurrir, sino sobre algo que ya ha ocurrido. Tanto si se ha convertido en A como si se ha convertido en B tiene en H un ancestro, tiene pues  en común con el otro un pasado, pero no desde luego un presente y en modo alguno un futuro.

L. Vaidmann apunta con su imagen de la doble habitación a justificar que en un mundo plenamente realizado no está excluído que se avancen hipótesis sobre su grado de probabilidad, probabilidad sustentada en que  el sujeto está en la ignorancia de la situación, la cual se supera en el instante en el que H abre los ojos. Tenemos aquí una muestra de cómo  el problema de la identidad personal en el seno mismo de una ascética teoría científica.  Este problema y muchos otros que hacen que la filosofía es en gran parte efectivamente meta-física, reflexión tras la física, asunción y exploración de las aporías derivadas de las descripciones y previsiones que constituyen el mundo de la física.

Con motivo de la presentación de un trabajo de investigación realizado en mi universidad por una profesora de física, trabajo cuyo objeto era establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones filosóficas de esta teoría física -de gran relieve-  conocida como Multiples Mundos, y de la que el evocado Vaidmann es un representante   la comisión deliberó un largo rato, no ya sobre  cuestiones técnicas (¿cómo hacer compatible probabilismo ontológico y determinismo?; si no hay colapso, si se dan todos los resultados posibles de una medida-cada uno de ellos forjando un mundo- en un sistema que evoluciona determinísticamente,  ¿qué sentido tiene seguir manteniendo que cada resultado tiene su probabilidad y que además esta probabilidad coincide con la avanzada por la interpretación ortodoxa de la Mecánica Cuántica?, etcétera), sino también sobre asuntos tan curiosos como el de la ruleta rusa: dado que hay múltiples mundos podría sin aprensión jugar a la ruleta rusa digamos cuántica, puesto que si pierdo en uno de los mundos seré rico en ese otro mundo en el que el resultado es el premio. Obviamente surge entonces el problema de saber si el afortunado y el desdichado pueden coincidir, lo cual parece poco probable pues, en términos de la jerga, sería como aceptar que además de  una  superposición de vectores representativos del estado del sistema (el vector que tiene como resultado la muerte y el que tiene como resultado la riqueza) se daría  también  un vector único en superposición.

Lo curioso de esta y otras discusiones  en las que está en juego el problema de la identidad personal, es que parecen transcurrir en un universo puramente abstracto, entre otras razones por la dificultad de conocer la función de onda de los entes que percibimos en el mundo real, con lo cual los pontífices de esta teoría (los Everrett, Vaidman, Deutsch, Wallace, etcétera) discuten sobre conjeturas eventualmente clarificadoras y explicativas ( resulta bastante convincente la tesis de que en realidad no hay colapso y que todas los resultados se dan objetivamente y evolucionan deterministicamente) pero de las que resulta difícil afirmar que  "verdaderamente así es" (verdaderamente cada resultado de una medida supone un mundo). Viejo asunto que remite a la posición del Cardenal Belarmino en una carta de advertencia dirigida indirectamente a Galileo: una cosa es decir que con la hipótesis heliocéntrica se "salvan mejor" (es decir, se explican mejor) los fenómenos físicos -"no hay en ello peligro alguno" dice explícitamente el Cardenal y otra cosa es pretender "que realmente es así".  

[Publicado el 06/1/2010 a las 09:00]

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Foto autor

Biografía

Víctor Gómez Pin se fue muy joven de Barcelona a París donde estudió Filosofía obteniendo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde imparte las asignaturas de Filosofía y Matemáticas, Epistemología y Filosofía fundamental. Desde hace unos años trabaja en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas.
Su transcurso indisociablemente profesional y social quedó marcado por su incorporación al proyecto de la facultad de Zorroaga que, en el San Sebastián de los años ochenta, aspiraba a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una sección de Filosofía fiel a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo de toda la universidad". En la fidelidad a lo que fue el proyecto teorético fundacional de Zorroaga, Víctor Gómez Pin es coordinador del International Ontology Congress/Congreso Internacional de Ontología, cuyas ediciones desde hace veinte años se han venido realizado bajo el Patrocinio de la UNESCO. Ha obtenido entre otros los premios Anagrama y Espasa de Ensayo.
Ha sido profesor en la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. En abril de 2013 fue nombrado miembro de Jakiunde, Academia de las Ciencias, de las Artes y de las Letras del País Vasco. Junto al compositor Tomás Marco es co-director del Encuentro Música- Filosofía que se celebra anualmente en la ciudad de Ronda.

Bibliografía


Enlaces

Información sobre el X Congreso Internacional de Ontología aquí.

 

 

 

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