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El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Primorskiy Krai, 'País del borde del mar'

"Y este terruño  ruso, que es ahora mi morada, acogerá nuestra muerte pero no lo rendiremos"|.Estas palabras de Sierguei Lazo  (1894-1020), héroe de la guerra civil que diezmó a Rusia en los años posteriores a la Revolución,  pueden leerse bajo el monumento a él erigido en una de las colinas que circundan la Zolotoy Rog, principal bahía de Vladivostok, sede de la estación marítima de la que zarpan los barcos a las islas circundantes de Russkiy o Popota y, en paralelo a la costa, al puerto limítrofe de Slavianka, base de la región que, en Khasan, tiene fronteras contiguas con China y la republica de Corea del Norte ( y dónde en 1938 el Ejército Rojo libro una decisiva batalla contra el militarismo japonés).

A veces en  el entorno de Vladivostok- el golfo Amursky, la bahía Uliss, la bahía Domid- el mar del Japón es extremadamente plácido,  y entonces en Zolotoy Rog las aguas  son tan estables como las de la laguna veneciana  en días serenos.  En los muelles de esta principal bahía anclan numerosos cargos así como, en permanencia, barcos de la armada rusa de un color profundamente oscuro.  Tras  estos barcos de guerra, junto a la Karavelnaya, avenida paralela al muelle,  se encuentra el Memorial  en honor de  los hijos de la región,  Primorskiy Krai,  País del borde  del mar,  caídos entre 1941 y 1945.

Se oye a veces en Vladivostok que la región nunca llegó a recuperarse del desequilibrio entre el número de hombres y mujeres provocado por las sucesivas  hecatombes,  guerra ruso- japonesa, primera guerra mundial, revolución, guerra civil rusa, segunda guerra mundial... En cualquier caso la tesis parece tremendamente apoyada por la interminable lista de hombres caídos en el último conflicto, lista que cubre por entero las  enormes  lápidas (con aproximadamente 1000 nombres cada una) que forman -verticalmente o en ángulo hacia el mar- secuencia a los pies de la capilla del apóstol Andrey Pervozvanny.

A  cincuenta metros de allí,  junto a una vía muerte de la cercana estación- término del ferrocarril transiberiano, hay una sobria evocación de lo comandantes que en 1905 fueron pioneros en la inmersión submarina en el océano pacífico y que fallecieron junto a la tripulación en la guerra ruso-japonesa, la cual es asimismo evocada en toda su generalidad en un monumento que se alza a media altura ya en la colina circundante.   

 

Quizás en ciudad alguna se hace presente como en Vladivostok  la memoria de los hombres, civiles o militares, caídos en el mar. En  la ciudad hay un "Cementerio Marino" tan conmovedor como los versos del mismo título de Valery y tan cargado de evocaciones tremendas como las de "Los grandes cementerios bajo la luna" de Georges Bernanos.

[Publicado el 04/9/2009 a las 10:30]

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Comentarios (2)

  • Tregua



    Me sumergí en la noche
    entre siluetas de árboles
    sobre la hierba oscura
    para tender la vista
    hacia las ofrecidas luminarias.
    La verdad se abría paso en silencio
    ocupando de fotones mi forma
    elevando mi bulto solitario
    a su humana conciencia
    superando
    la esquizoide disputa
    que dio lugar a la batalla.

    Comentado por: Dácil el 06/9/2009 a las 18:38

  • Mi héroe, Vargas Llosa, se me acaba de caer de la palma en que lo sostenía y me ha dejado huérfana ¡Alabando Millennium! Me leí sólo uno de los tochos y sé que lo terminé sólo por ser quien es, si lo hubiera pillado en la biblioteca y sin perigrí, como vi el otro día en un cartel, no lo habría terminado, un vistazo por encima hacia el final para satisfacer la curiosidad de en qué para la historia y devuelto rápidamente al estante sin pena ni gloria. Normalmente suelo pecar con la masa, el código da Vinci sí me parece que se podría ajustar a esa crítica de Vargas Llosa pero ésta se me ha escurrido entre los dedos cuál indiferencia. ¿Y qué tiene esto que ver con el cementerio marino? Nada, salvo que me he quedado boqueando como pez fuera del agua. Bueno, a sumergirse de nuevo. Y ya que estamos marinos por doquier les dejo unos animalitos para que ustedes también se sorprendan:

    http://translate.google.es/translate?hl=es&sl=en&u=http://feedspeak.blogspot.com/2009/02/macropinna-macrostoma.html&ei=RMWjSpONKoTbjQeU_PHDDg&sa=X&oi=translate&resnum=1&ct=result&prev=/search%3Fq%3Dmacropinna%2Bmacrostoma%26hl%3Des%26sa%3D

    http://img.genciencia.com/giant_jellyfish.jpg.jpeg

    Y volando cual pajarillos (ver el video):
    http://www.mikysblog.com/la-manta-raya

    Comentado por: Bisiesta el 06/9/2009 a las 17:22

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía

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