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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de septiembre de 2020

 Víctor Gómez Pin

¿Qué ecología reivindicar desde la izquierda?

Si la dignidad material y la fertilidad espiritual del conjunto de los seres humanos fuera la máxima de acción, entonces la exigencia de proteger y conservar la naturaleza surgiría como evidencia.  La defensa de la naturaleza podría de hecho ser corolario del programa de cualquier organización política que mereciera el calificativo de democrática, lo cual haría superflua la existencia de un partido ecologista (al igual que la de un partido feminista o antirracista). Que así no ocurra es ante todo un síntoma de fracaso de los proyectos liberadores de toda la gran tradición política y espiritual de nuestra historia. Síntoma, en última instancia, de una suerte de desarraigo, de falta de confianza en nuestra entereza ante los problemas derivados de nuestra condición, los cuales son entonces sustituidos por falsas querellas.

La actual situación que pone en entredicho muchísimos mitos relativos a la capacidad de este sistema y a la inutilidad de andarle buscando alternativas ofrece también quizás la ocasión de replantear el ideario ecológico que lo depuraría de cierto tufillo irracionalista vinculándolo a la causa de la que nunca debió ser apartado. El proyecto legítimamente ecológico no consiste en erigir la naturaleza en deidad y fin último de nuestra acción previsora, sino  en proteger cuidar y enriquecer la naturaleza a fin de que esté en condiciones de  amamantar de manera sana al hombre, es decir, al único ser susceptible de medir las cosas, otorgarles valor y arrancarlas a su insignificancia.  Como la realización de la condición humana es imposible si su vida se reduce al binomio "trabajo esclavo-ocio embrutecedor", renunciar a la humanización del trabajo (proyectar por ejemplo esa inmundicia de las 65 horas  que sin el actual contexto de crisis y el hecho de que se empiecen a ver los dientes, se hubiera impuesto)  tendrá como consecuencia el desplazamiento del hombre como centro de referencia, y la aparición de ideologías legitimadoras de tal renuncia. Tal es el caso del pensamiento llamado ecológico, auténtico sustitutivo del humanismo, y al que se adhieren hoy con idéntica convicción desde patrones de multinacionales hasta políticos  reconvertidos (que sólo ocupan la posición que ocupan en razón de representar intereses consolidadísimos); amalgama ya ciertamente sospechosa respecto a la legitimidad de la causa. En la ideología que sustenta a unos y otros, la causa del hombre es desplazada, en beneficio primero de la animalidad, después de la vida y en última instancia de la naturaleza en general. Ello no supone en realidad freno alguno para un sistema en el cual la explotación de la naturaleza es mero corolario de la explotación del hombre. Sólo en la lucha efectiva del ser humano por su emancipación se estarían  sentando  las bases para que la intervención del hombre en la naturaleza fuese compatible con su equilibrio y su salud.

[Publicado el 13/7/2009 a las 08:17]

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Biografía

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO.

Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

Bibliografía

  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Enlaces

Información sobre el Congreso Internacional de Ontología.

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