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El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Muerte de las catedrales

Para completar el texto de ayer relativo a la misa dominical, cantada según el esplendoroso rito maronita, de Saint Julien le Pauvre en París, la cual sigue constituyendo una singular reliquia de espiritualidad que me atrevo a caracterizar de popular, en el sentido preciso de que es reflejo de una exigencia por todos compartida,  retomo de nuevo una reflexión de Marcel Proust, relativo a la muerte de las catedrales. No es quizás ocioso precisar que Marcel Proust, nada tiene de meapilas, y que su condición de judío por parte de madre (Hanna Arendt, ve incluso en él un cierto paradigma de asunción de tal condición) le hacía ser perfectamente consciente de la inmensa superchería que suponía la proclamada espiritualidad de la jerarquía eclesiástica. Y sin embargo escribió en el periódico Le Figaro este hermoso texto:

  "Supongamos por un momento que el catolicismo se ha apagado desde siglos atrás, que la  tradición de su culto se ha perdido. Únicamente monumentos (ya ininteligibles pero que provocan aún admiración) de una creencia olvidada subsisten: las catedrales silenciosas y desafectadas. Supóngase asimismo que un día los científicos, con ayuda de documentos consiguen reconstruir las ceremonias en otro tiempo celebradas; ceremonias para las cuales las catedrales habían sido erigidas, que constituían su cabal significación y su vida.

...Las esculturas y las vidrieras retoman vida, un misterioso perfume flota de nuevo en el templo, un drama sagrado se interpreta, la catedral vuelve a cantar. El gobierno subvenciona, con buen criterio esta resurrección de ceremonias católicas de un interés histórico, social, plástico, musical, cuya sola belleza parece superar lo que artista alguno ha soñado... Por desgracia... cuanto más elevado y más justo resonaría la obra cuando todo un pueblo respondía a la voz del sacerdote, se arrodillaba cuando sonaba la campanilla de consagración, no como estas representaciones retrospectivas con gélidos figurantes estilizados."

Doble muerte de las catedrales, cabría decir, pues su renacer por la vía de la erudita reconstrucción constituye para el autor algo así como el golpe de gracia, una suerte de equivalente desvirtuado de la auténtica emoción religiosa.  

Al comentar este mismo texto hace unos meses señalaba que también el arte sufre de ese desarraigo respecto a las condiciones en las que constituiría una ineludible  exigencia tanto del artista como de su receptor, también el arte sufre de la abstracción que borra su imagen de compromiso radical convirtiéndolo en tan delicado como insustancial manjar para espíritus cultivados.

Tal sucedáneo, no obstante, tendrá la fuerza suficiente para movilizar a esos ociosos que hemos visto caracterizados como vírgenes (o mancebos) del arte y que parecen serlo asimismo del sentimiento religioso: "...Caravanas de esnobs acuden a la ciudad santa, ya sea Amiens, Chartres, Bourges, Reims, Rouen, París,... y una vez por año experimentan la emoción que en otro tiempo buscaban en Bayreuth...Desgraciadamente estas cosas se hallan tan lejos de nosotros como lo está el piadoso entusiasmo del pueblo griego en las representaciones de teatro, de las que nuestras reconstrucciones no pueden procurar idea".

 

 

[Publicado el 14/4/2009 a las 10:36]

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Comentarios (4)

  • Pero no es sólo la música... también el eco pausado de los pasos de los religiosos por entre sus muros, y está la luz sesgada y coloreada de las vidrieras en contraste a la penumbra de sus interiores...
    Recuerdo haber permanecido sentada bajo las vidrieras de la Sainte Chapelle un tiempo indeterminado con el alma completamente llena, no necesité ni música ni olores, me faltó quizás algo de silencio para que me saltasen finalmente las lágrimas, pero la luz fue suficiente para el resto.

    ¿Me haría el inmenso favor, Sr. D. Victor Gomez Pin, de facilitarme datos que me permitan encontrar ese artículo de Proust completo? Me sería enormemente útil para mi tesis doctoral.. Mil gracias en cualquier caso.

    Comentado por: Clsp el 04/3/2010 a las 15:35

  • El tema está que en el inmenso bolsón de los desafectos cabe todo: fé, arte, tradiciones que también caben en el inmenso bolsón de los fundamentalismos. Por eso lo veo con distancia, y en contraposición compruebo que los antiguos jardines de los palacios hoy son sitios de paseo público, y disfrutamos de una adquisición reciente, con respecto a la edad de ciertas artes, como son los museos.

    Los antiguos grabadores debían practicar una motricidad para el cincel y nosotros ya fuimos educados para desarrollar una motricidad para tener destreza con la pluma o el lápiz. Hoy cualquier niño(a) de una gran ciudad desarrolla velocidades supersónicas con el teclado que pone en juego otros músculos de la mano (lo experimenté cuando tuve que escribir cuatro horas seguidas con la mano, cuando terminé no la podía mover del dolor). La escritura sigue viva pero cambia la técnica con la que nos manejamos y acercamos a ella y hoy ya no se introduce la pluma, es más, damos poca importancia a la caligrafía porque sabemos que cuesta mucho adquirirla y que se pierde en nada, (el horror es que no se corrija lo suficiente la ortografía).

    El sentir griego, ¡sólo los griegos de aquellos tiempos!, lo demás es aproximación, como la percepción del segundo milenio nos pertenece a nosotros. Podemos intentar traspasarla, dejar testimonio, pero pasado el tiempo serán otros, en otros entornos que lo comprenderán como quieran, puedan y se animen.

    Allí está el festival de teatro de Mérida, por poner un ejemplo, la gente de la ciudad se vuelca con el festival, lo vive, llena el teatro cada noche, la ciudad se viste de comparsa y recibe visitas de todas partes. Teatro y ciudad lo viven en la actualidad, a su manera.

    En cuanto a la lejanía con respecto a la edad de oro de las culturas clásicas, no todo es banal, porque aunque no nos demos cuenta a simple vista ¿cuánto significados intocables de Platón sobreviven en nuestra cultura? ¡Ni banal, ni inocente!
    ¿Cuánto Aristóteles, cuánto Kant, Hegel, Einstein, Pascal,..... bendecidos? Y ¿cuánto Epicureo, Nieztche, Freud,....... escondidos?

    Comentado por: Contrapunto el 14/4/2009 a las 23:43

  • silenciosas

    ah

    ¿y el coliseo, for example?
    ¿y los soberbios teatros griegos (& romanos?
    y las mezquitas
    y en el futuro : las plazas de toros

    et

    te
    ra

    n a d a se perderá

    que queden como museos
    mejooooor...

    Comentado por: jbv el 14/4/2009 a las 23:24

  • Cuando las catedrales sean polvo,aún quedará la musica.

    Comentado por: maleas el 14/4/2009 a las 20:10

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Foto autor

Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

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