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El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Huir de la insignificancia

En relación a la suerte de apuesta por el espíritu de la que vengo tratando, me viene a la mente algo del tipo de "pari" pascaliano. Apuesta en este caso por la idea de Dios, pero que, en el caso de Pascal, como más tarde en el de Peguy, se halla en las antípodas de un timorato refugio en la sinrazón. Pues no se trata de salvar la propia individualidad, sino por el contrario de fundirla en lo que constituye su esencia, siendo casi lo de menos que a tal esencia se de el nombre de Dios. Como en alguna ocasión tuve ocasión de decir, no es en absoluto necesario comulgar con dogma irracional alguno para hacer propia la tesis de que efectivamente "en el principio está el verbo". Basta simplemente por entender por principio aquello que da sentido y que permite la única aprehensión del mundo que nos sea dado a los humanos. Se trata simplemente de asumir que si la palabra es lo que da significación, sin la palabra todo es insignificante.

[Publicado el 16/12/2008 a las 10:05]

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Comentarios (9)

  • El deseo y la necesidad de comunicación son el origen de la palabra, cierto. Y la palabra (lenguaje escrito, hablado, por signos, manifestaciones artísticas) es la que daría significación, "muestra" ese deseo y necesidad.

    Comentado por: otro el 18/12/2008 a las 12:43

  • Tanto los prejuicios como los dogmas cierran el camino del conocimiento, que por suerte está vivo, cuestión los abre.

    Si para Lacan es lo "imaginario", podemos extenderlo a todo aquello que es nuestro de manera latente o potencial (lo que no somos) para conocernos y para hacer aprehensible esa interioridad que es más compleja, y por tanto manejable, a mi me gusta pensar que "mejorable", pero siempre se puede ir a peor.

    Aunque limitado y para mí grandes creaciones colectivas de la humanidad, los lenguajes (que hay múltiples), por suerte están vivos.

    Comentado por: Mercedes el 17/12/2008 a las 09:04

  • Puedo hacer mía la tesis de que "al principio era el verbo", pero el "verbo" era la segunda persona de la Trinidad, al principio y después el hijo-hombre. La insatisfacción del lenguaje y, por tanto su deseo inherente de satisfacción por vía de la comunicación, sea escrita o hablada, deviene de este lugar de "segundidad" en el sentido de Peirce, o de "lo imaginario" en el sentido de Lacan? Un lugar siempre distinto al real.

    Comentado por: Concepción Julia el 17/12/2008 a las 08:52

  • ¿Por qué la palabra? ¿Por qué no el deseo, la necesidad de comunicación que es el origen de la palabra?

    Comentado por: cuestión el 16/12/2008 a las 23:19

  • "en el principio está el verbo"

    creamos la palabra: con el otro. (por eso hay tantos idiomas)

    aprendemos la palabra:con el otro

    y con la palabra empezamos a aprender a ser humanos: con el otro

    Esencia, individualidad. No son categorías divinas. Son humanas.

    Comentado por: Francisco el 16/12/2008 a las 20:12

  • Lo de dogma pagano puede leerse como prejuicio, donde un día se dijo síntoma mental entendí desarrollo mental o intelectual o del pensamiento. Lo que suene menos pedante pero posible.

    Comentado por: Mercedes el 16/12/2008 a las 19:56

  • "En el principio estaba la Palabra y la palabra era Dios.
    Ella estaba en el principio con Dios.
    Todo se hizo por ella.
    Y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
    En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres...
    (Evangelio de San Juan, cap.1 vers.1-5)

    Comentado por: Acebo el 16/12/2008 a las 19:22

  • Si volvemos a la de capacidad de realización de hace unos días, no se trata de salvar inocentemente la identidad, es que no hay manera de realizarse individual ni colectivamente sin desarrollo de la potencialidad de las personas y eso conforma también la identidad.


    ¡Qué manera de huir de las pantuflas como si fueran la misma insignificancia!, ¡pero si todo el día estamos deseando llegar a casa para calzarlas!, o ¿es que en casa no buscamos cobijo?, ¿una palabra que no sea la del jefe(a) presionado, la del tiempo del proyecto que se desfasa, la de justificar las horas, los recursos, la de evitar la mala leche que día sí otro también se derrama?, decididamente no estoy convencida de que el diálogo íntimo y en pantuflas sea insignificante, ¿y en la cocina?


    No sé porqué pero me parece que detrás de la piedra también hay algún que otro dogma "pagano" encerrado.

    Comentado por: Mercedes el 16/12/2008 a las 17:03

  • Con la palabra sorteamos la insignificancia de nuestra existencia.

    Comentado por: otro el 16/12/2008 a las 11:05

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía

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