El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

La apuesta

Lo que ayer intentaba decir se puede expresar en un silogismo; silogismo tan elemental que su fuerza o debilidad depende tan sólo de si se asume o no la premisa de base. Esto no debería ser muy difícil, dado por un lado la evidencia de tal premisa, y por otro lado el que haya sido asumida, desde Aristóteles a Steven Pinker, por la mayoría de los que han reflexionado decididamente sobre la cuestión:
 
1) La esencia o naturaleza del hombre reside en el lenguaje (el cual responde a leyes que le son propias y que no siempre concuerdan con las que rigen el orden de la naturaleza inmediata y de la vida). Mas 2) el lenguaje, frenado de ordinario en su despliegue por esa misma naturaleza de la que procede, se emancipa plenamente en la obra literaria. Por consiguiente 3) llegar a vivir en conformidad a las leyes que marcan a narradores y poetas, vivir literariamente, en el sentido más riguroso del término, ha de ser la máxima subjetiva que anime nuestras acciones: no ya lo que "somos capaces de hacer", sino lo que es imperativo hacer. He de enfatizar una vez más que se trata de una apuesta. Apuesta de hecho nada arriesgada, pues de no hacerla todo está ya de antemano perdido.

[Publicado el 11/12/2008 a las 11:30]

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Comentarios (8)

  • De dos premisas falsas sobre el hombre y sobre el lenguaje se deriva una conclusión necesariamente falsa sobre el deber y la acción: en este caso, claro, dos negaciones no resultan en una afirmación.
    Veamos; dice Vd. que "La esencia o naturaleza del hombre reside en el lenguaje (el cual responde a leyes que le son propias y que no siempre concuerdan con las que rigen el orden de la naturaleza inmediata y de la vida)". Bueno, el lenguaje es un elemento importante en la naturaleza humana, pero no se puede reducir a él esta naturaleza. Como no se podría decir, por ejemplo, que "la naturaleza humana reside en la mirada". O "en las manos"— por importantes que sean a la hora de hacernos lo que somos. Como alguien dice por ahí, Harpo Marx no sería humano si la naturaleza humana residiera en el lenguaje. Pongamos en "la interacción comunicativa", por ampliar la cuestión— y sigo subrayando lo que no son sino elementos, pues la naturaleza humana es un conjunto borroso de atributos y capacidades, evaluados comunicativamente. Por ejemplo, también es humano alguien que esté en coma profundo, etc., entre otras cosas porque "lo fue", porque puede volver a serlo, y porque lo es y tiene forma humana y es hijo de humanos. El lenguaje no lo es todo, excepto quizá para los filósofos del lenguaje.
    También discutiría yo eso del orden propio del lenguaje ajeno a lo humano... los razonamientos de Pinker más bien demuestra que el orden del lenguaje va ligado a las necesidades del conocimiento y la acción humana, por extrañas formas que acabe adoptando la gramática.
    La premisa número dos también es falsa: "2) el lenguaje, frenado de ordinario en su despliegue por esa misma naturaleza de la que procede, se emancipa plenamente en la obra literaria." El lenguaje en la obra literaria sigue atado y conectado a la realidad humana, social, psicológica, literaria, etc. de la que procede – siquiera sea por reacción y negatividad, creando utopías y fantasías frente a lo que sentimos como real. ¿Independencia? Cierta autonomía, todo lo más; una función muy necesaria por otra parte para la realidad humana. La literatura es intercambio comunicativo, con uno mismo o con los demás, y está bastante más atada a esa interacción, y auto-interacción, de lo que podría parecer. No funciona sola, para nada.
    Por consiguiente, "3) llegar a vivir en conformidad a las leyes que marcan a narradores y poetas, vivir literariamente, en el sentido más riguroso del término, ha de ser la máxima subjetiva que anime nuestras acciones: no ya lo que "somos capaces de hacer", sino lo que es imperativo hacer. He de enfatizar una vez más que se trata de una apuesta. Apuesta de hecho nada arriesgada, pues de no hacerla todo está ya de antemano perdido"
    ... 3, digo, carece de apoyatura lógica y de sentido discernible para mí. Los poetas, decía Shelley, son los legisladores no reconocidos del mundo... y bien, quizá no se les reconozca todo lo que ellos quisieran porque hay muchos legisladores más, con título tan legítimo como el de ellos. Así que no dejemos que la literatura dicte sus términos a la vida, no más que la vida a la literatura. ¿Que interactúan? Evidentemente. Pero sin supeditarse una a otra por imperativos como los que aquí se presuponen.
    http://www.garcialanda.net

    Comentado por: JoseAngel el 14/12/2008 a las 12:35

  • No puede aceptarse como universal lo de que la esencia del hombre está en el lenguaje,puede ser la de ciertos filósofos,generalmente sin praxis,pero no la del hombre,pues en ese caso Harpo Marx no sería hombre.
    Tal vez mejor hablar de tipos de hombres,que el hombre como ser abstracto sujeto a definición,no ha nacido aún.

    Comentado por: maleas el 11/12/2008 a las 22:29

  • Espero que desarrolle un poco más esta idea.

    Comentado por: yeah! el 11/12/2008 a las 21:16

  • Lo que más siento es que estoy de acuerdo con el autor y la fastidié (no se disculpe, ya me disculpo yo de nuevo).

    Comentado por: disculpa el 11/12/2008 a las 16:26

  • Si este no fuera el blog de Gomez Pin, me reiría (dispulpe)

    Comentado por: para dispulpa el 11/12/2008 a las 16:10

  • Pero, qué difícil es cumplirlo en nuestra vida. Qué difícil el ser claros, rotundos, decir lo que se siente en cada momento, expresar los pensamientos sin esconder los conceptos que comprometen. De acuerdo en todo lo que dice el autor del blog.

    Comentado por: Acebo el 11/12/2008 a las 14:13

  • Perdón por la elección desafortunada de mi nick anterior que puede llevar a confusión. Su artículo no es una diatriba en ningún caso y mi comentario tampoco pretende serlo. Elección errónea y desafortunada, saludos.

    Comentado por: dispulpa el 11/12/2008 a las 12:38

  • Una apuesta vital y vitalista.

    Comentado por: diatriba el 11/12/2008 a las 12:31

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía

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