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El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

“Teoría del síntoma mental”

A lo largo de estas reflexiones, y tratando de los más diversos temas, he enfatizado el enorme peso que tiene en nuestras vidas el hecho de que, desde muy pronto, nuestra relación con las palabras dejó de ser instrumental. Un niño puede empezar asociando un término verbal a una cosa objetiva, interesándose sobre todo por ésta y sirviéndose de las palabras como meras señales de un código. Pero muy rápidamente este interés se dobla de un interés por el signo mismo y por su prodigiosa capacidad de enlazarse a otros signos, provocando en tal enlace inesperadas representaciones, de las que ni siquiera es suficiente decir que enriquecen el espíritu, simplemente porque sería mucho más justo decir que el espíritu es la expresión misma de tal despliegue.
 
Este origen, esta singular apertura al mundo que literalmente nos humaniza, es decir, nos separa irreversiblemente de la vivencia animal inmediata, esta marca irreversible, se encuentra en el origen de nuestra dicha y de nuestro nuestra desgracia, para las cuales las circunstancias de la economía natural y lo aleatorio de la biología constituyen muy a menudo oportunos pretextos. Cosa ésta bien sabida por psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas, confrontados al hecho de que el hombre traduce su bien como su mal en vínculos en los que se haya imbricada la palabra. 
 
/upload/fotos/blogs_entradas/enriquebaca_med.jpgTranscribo unas líneas con las que el psiquiatra español Enrique Baca presenta uno de sus libros, titulado Teoría del síntoma mental publicado por la Editorial Triacastela:
 
"La comprensión de los síntomas mentales exige una rigurosa teoría lingüística, una cuidadosa hermenéutica y una amplia concepción de las narrativas biográficas." Este último aspecto es clave. El profesor Baca enfatiza la diferencia entre los hechos de la enfermedad, aquello que es susceptible de ser cuantificado (es decir objeto de ciencia) y los síntomas de dicha enfermedad, indisociables de la vivencia por el enfermo de tales hechos, y siempre vinculados a una narración.
 
Tendré ocasión de volver sobre este libro que se inscribe en una de las filiaciones más fértiles de la vida intelectual española, la de los médicos que se han negado a tratar al cuerpo y alma de los humanos como cabría tratar el cuerpo y alma de los animales, y que por tal razón merecen cabalmente el calificativo de "humanistas".

[Publicado el 05/12/2008 a las 11:35]

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Comentarios (4)

  • ¡Qué tiempos tan oscuros estos, en los que todavía quedan psicoanalistas lacanianos!

    Comentado por: Fred el 08/12/2008 a las 19:54

  • Espero que disculpen la reiteración de lo ya dicho en un blog del grupo en agosto del 2007, espero disculpen las molestias de la redundancia pero es que el planteo de fondo (la enfermedad sería sólo un accidente) sigue en pié.

    Léxico familiar de Natalia Ginsburg, es una novela estupenda, desarrolla el lenguaje significativo de la infancia, los signos compartidos por una familia, pero ¿es el único lenguaje con significado?
    Mi primer recuerdo se sitúa, según mis padres entre los dos y tres años, eran apenas fragmentos: el río, el vapor de la carrera, la primera noche de insomnio atrapada por la perdida de unas luces, Montevideo en una orilla, la bóveda estrellada y el descubrimiento de las primeras sombras de la madrugada porteña. Pregunté mucho sobre ese viaje y necesité de la memoria de mis padres para recomponerlo, por lo que descubrí que parte de mi memoria y por lo tanto de mi historia personal no es otra que la memoria, también fragmentada de mis padres. Como en esa época los viajes eran frecuentes para ver a la abuela, y mis viejos se apretaban el cinturón por los gastos, no quedaron fotos de testigo, que siempre son mejor datadas que la frágil memoria oral, por lo tanto lograr ponerle una fecha resulto muy difícil: un arco de posibilidades entre los dos y los tres años, donde a fuerza de aflorar detalles, se fue hilando un principio de identidad anterior al de mi memoria personal.
    Con mis hijos las fotos fueron más abundantes, incluso las primeras cámaras de video inmortalizaron imágenes por las que fue más fácil recomponer la intrahistoria de los primeros pasos. Con mi conciencia de la no-memoria surgieron con urgencia los recuerdos de los que ya no estaban, para que formaran también parte de su memoria y de sus afectos.
    Una vez contándoles sus propias historias, surgió el primer recuerdo de uno de ellos, era otro fragmento diferente del mío, y los dos tuvimos que modificar en algo nuestros recuerdos pero le pudimos asignar una fecha lo mas aproximada posible. No podemos decir que un niño, incluso un bebé no tengan memoria, la tienen, lo comprobamos: recuerdan a personas, voces que le son familiares, gestos, pero entonces, ¿por qué no recordamos la celebración del primer cumpleaños? ¿Será que hasta que el lenguaje se hace significativo para cada uno de nosotros no es posible articular ni la memoria?
    Mirar de esta manera no es opuesta a la de Natalia Ginsburg, una hace hincapié en el nacimiento de la identidad y otra en la socialización de las identidades de la mano del lenguaje, convivimos con las dos, enfrentarlas implica un paralogismo que es una perdida de tiempo y energías (Vaz Ferreira: Lógica viva), porque en realidad una es posible porque existe la otra y se impulsan mutuamente. El río de Heráclito, el dinamismo de la vida, parece solo pero no discurre solo, los vientos, el terreno, las corrientes, las lluvias, la gravedad.

    Comentado por: Mercedes Beroiz el 07/12/2008 a las 15:32

  • En cierta ocasión una niña de cinco años sorprendió a sus sesudos oyentes,su madre,siquiatra lacaniána,su padre,prestigioso catedrático de una Escuela de Arquitectura Superior y al resto de los presentes de la misma ralea,con la afirmación que hizo," Cuando sea mayor quiero trabajar de verdad,no como mi madre,que solo habla ". Su acusación de poco sirvió,ni su padre se puso a amasar cemento ni su madre a despachar pan en un comercio. Y al menos estos no eran de los que usan la palabra a modo de capote para humillar al novillo y poder descabellárlo con comodidad.
    En el mejor de los casos,si la palabra es plata,el silencio es oro.

    Comentado por: maleas el 07/12/2008 a las 14:04

  • ¡Ahí le duele! Nunca mejor dicho. Nos dolemos del lenguaje.
    Estaba muy a gusto por San Petersburgo pero ya espero con alegría sus reflexiones sobre este tema, con cuyo punto de vista estoy totalmente de acuerdo. Un saludo.

    Comentado por: Concepción Julia el 05/12/2008 a las 12:56

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

Bibliografía

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