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lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

El ocio y el mar

Barrio de la Barceloneta, vista general desde la Torre de Sant Sebastià del Transbordador aéreo de Barcelona

Barrio de la Barceloneta, vista general desde la Torre de Sant Sebastià del Transbordador aéreo de Barcelona.

Esa "Vela" barcelonesa, esa parodia de barco, merecedora de la mayor desventura, es efectivamente todo un símbolo, a la par que todo un síntoma: símbolo de la sustitución de lo real de los problemas de los hombres por parodias de ficciones; síntoma de que ciertas sociedades, marcadas a la vez por los valores del capital y por la estulticia, están decididamente enfermas.
 
Las embarcaciones de recreo, son apenas utilizadas el fin de semana, pero, al ser triste símbolo de un pretendido status social, su número crece exponencialmente, exigiendo el uso exhaustivo de los muelles, moldeando la imagen del puerto como espacio para ociosos y arrinconando la treintena de embarcaciones que, saliendo cada día a faenar, configuran un ámbito laborioso, elemental, entrañable, y desde luego arcaico... pues incompatible con la reducción de toda expresión del esfuerzo humano a su valor de cambio, y de la propia vida humana a mercancía. ¿Anacrónica terminología? Pregúntesele a los habitantes del popular barrio de la Barceloneta, contiguo a lo que queda del puertecito pesquero, víctimas- en estos años ciegamente llamados de prosperidad- del expolio de su espacio por pirañas que (en connivencia con los inspiradores de la Barcelona del diseño) adecentan ciertamente viviendas insalubres... bajo condición de que sean expulsados los habitantes de las mismas. La total impunidad con la que en los barrios rehabilitados de Barcelona y de tantas otras ciudades del mundo operan las pirañas que vacían un espacio urbano de gente y de espíritu, vuelve a hacer perceptible algo que durante un tiempo resultaba una evidencia, a saber: que una sociedad dónde el mercado carece de polo moderador no garantiza, en última instancia, más libertad que la del mercado mismo. Mientras ésta última no sea vulnerada, el respeto a las demás libertades es de buen tono...pero no requisito para ocupar un lugar en el sol de la respetabilidad.

[Publicado el 28/11/2008 a las 11:03]

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Comentarios (1)

  • Envejecido y polucionado, cruzado por petroleros y por cruceros atiborrados de turistas, ya no es lo que era, ha perdido "la importancia que tenía cuando el mundo era joven".

    Copiado de copia/pega en lo de Azúa.
    El Mediterráneo. Un mar de encuentros y conflictos entre civilizaciones
    John Julius Norwich
    Traducción de Emilio G. Muñiz
    Ariel. Barcelona, 2008

    Nuestra generación ha tenido el triste privilegio de ,algunos,ser testigos impotentes de este latrocínio.
    En alguna ocasión me consolé,falazmente,de que si bien me robaban el paisaje,me quedaba el mar y a si,durante años,casi todos los fines de semana aparejaba el fiel Rastafari,vela ligera clase Snipe y,pena de faltárme verbo para contarlo,lo encuentro inefable,vivir instantes de plenitud.
    Eso ha acabado también,efectivamente ya ni el mar es lo que era y la vela de cemento en tierra es la marca del expoliador de todo,el Libre Mercado.

    Comentado por: maleas el 29/11/2008 a las 22:03

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

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