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El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Víctor Gómez Pin

Ficticia arrogancia... dinero real

Imagen de "Pride and Prejudice"

Sobre la familia protagonista de Pride and Prejudice, los Bennet, pesa la sombra de la ruina, pues -al no haber hijos varones- a la muerte del padre la hacienda pasará a manos del tan estúpido como sinuoso y resentido primo, el clérigo Collins. La primera conversación entre Elisabeth Bennet y Wickham, apuesto oficial, en apariencia un modelo de elegancia y caballerosidad, deriva muy rápidamente hacia asuntos de pasta, concretamente de la sustracción de herencia de la que habría sido objeto por parte del entonces considerado engreído y egoísta Darcy. Este mismo Darcy tiene la certeza de que sólo el dinero ha movido ignominiosamente al citado Wickham a intentar ligarse a su hermana, una adolescente.

A Elisabeth Bennet le parece en el fondo totalmente razonable que, tras haber coqueteado con ella, el galán se haya decidido por otra más fea... pero que dispone de fortuna. Cuando, tras fracasar con esta última, el otrora considerado caballero se fuga con la hermana de la protagonista y pone como condición para casarse- y así lavar el honor de la familia -una determinada dote, el padre de la seducida se dice "únicamente avergonzado de que pida tan poco" (I am only ashamed of his asking so little ). Y podría llenar páginas de observaciones análogas.

En la contraportada de la popular edición de que dispongo, se anuncia que "esta aguda comedia de costumbres se sumerge y reaparece entre bien trabadas tramas, hasta alcanzar una conclusión inmensamente satisfactoria".

Conclusión menos satisfactoria, obviamente, para unos que para otros, pues no todos ocuparán el mismo lugar preferencial a la vera del falsamente arrogant, pero auténticamente wealthy Mr. Darcy. Entre los salvados, los Gardiner, los tíos de la protagonista con las que visitó la mansión de Darcy y que, en sus cavilaciones, Elisabeth consideraba que hubieran quedado excluidos de su vida de haber aceptado la mano del propietario (lo cual -recuerden- la salvaba de lamentar el rechazo). Enfatizaba la importancia de este momento. Transcribo ahora las últimas cuatro líneas de la novela:

"Darcy realmente estimaba a los Gardiner tanto como Elisabeth; uno y otro mostraban siempre la mayor gratitud a las personas que, por haberla llevado a Derbyshire, habían constituido el instrumento de su unión."

[Publicado el 26/9/2008 a las 11:36]

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Comentarios (2)

  • Me gustó el poema. Fue todo lo que pudieron hacer, desde ese punto de vista la conciencia nos llevaría a hacer algo distinto para lo que no es necesario el rencor. Ya habrá otros que descubran lo que nosotros nos ocultamos

    Gracias por los textos, Sr. Pin y por su comentario, maleas. Me gusta leerles aunque calle.

    Comentado por: mitin el 27/9/2008 a las 14:43

  • Sueño de los mayores,todo aquello.
    Sueño de su nostalgia de otra vida mas noble,
    de otra edad exaltándoles
    hacia una eternidad de grandes fincas,
    mas allá de su miedo a morir ellos solos.
    Así fui,desde niño,acostumbrado
    al ejercicio de la irrealidad,
    y todavía,en la melancolía
    que de entonces me queda,
    hay rencor de conciencia engañada...

    JGdB
    Ribera de los alisos

    El poeta responde con rencor cuando descubre la mentira,la fatuidad de aquellos sueños.

    Un caso extremo,claramente patológico, es el que refiere Elías Caneti de su suegro. Era un hombre inmensamente rico. Le gustaba vestirse de pordiosero y practicar la mendicidad para luego reirse de aquellos que le habían socorrido mientras mostraba ufano su no despreciable botín. Un día descubrieron que ,en el paroxismo de su locura,se encerraba en sus aposentos para dedicarse,¡ a quemar fajos de billetes de banco que guardaba en un gran armario!.

    Me pregunto que hay de orate y que de lucidéz extrema en tal conducta.

    Comentado por: maleas el 26/9/2008 a las 20:59

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Biografía

Victor Gómez Pin estudió Filosofía en la Sorbona dónde obtuvo el grado de  Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Actualmente es Catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona dónde ha impartido  las asignaturas de Teoría del Conocimiento, Introducción al Pensamiento matemático, Ontología y Filosofía de las ciencias Formales. Ha sido profesor en  la VIU (Venice International University), de Venecia, en cuya ciudad recibió en 2009 el Premio Internacional del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti.

Su transcurso indisociablemente profesional y social está marcado por su incorporación al proyecto de "Zorroaga", en San Sebastian,  iniciado en 1979 por el  filósofo Ramón Valls Plana,   e inmediatamente asumido por Javier Echeverría.  Se aspiraba allí a que la Universidad del Pais Vasco se dotara de una  sección de Filosofía que respondiera a la exigencia kantiana de ser "un departamento entre otros y sin embargo toda la universidad".  La dificultad y previsible fracaso del empeño no impidió que  en su día  aceptaran incorporarse al proyecto, o jugaran un importante papel puntual,   personas de  muy  diferentes intereses teóricos (incluidas personalidades ajenas a la filosofía en el sentido estricto, como  Eduardo Chillida o el Medalla Fields de Matemáticas  René Thom). Grande era también la disparidad en  posicionamientos políticos, en un momento en el que el problema vasco era absolutamente candente.  Pero  se  pretendía en aquella facultad de Zorroaga  (otra cosa es que se consiguiera) que la diversidad en filiación política nunca primara sobre la exigencia de ser cabalmente humanos, es decir, avanzar siempre con la razón por delante.

Victor Gómez Pin trabaja actualmente en una tentativa de establecer el estado de la cuestión sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Pero convencido de que el reconocimiento de la pluralidad de intereses de la razón no implica renunciar a explorar los diferentes ámbitos de la misma, se ha introducido en  el universo de Marcel Proust  y en la apuesta de este escritor por hacer de la palabra matriz exclusiva de redención.      

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