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Editado por La Oficina del Autor

viernes, 5 de diciembre de 2008

Blog de Demetrio Pin

Silencio concreto

"Expuestos sobre este silencio que nada de ellos absorbía, los ruidos más alejados, provenientes de jardines situados en el otro extremo de la ciudad, se percibían con tan matizado detalle que parecían producir efecto de lejanía tan sólo en razón del pianissimo, como esos motivos en sordina tan bien ejecutados por la orquesta del Conservatoire que, sin que se pierda nota alguna, parecen venir de un lugar alejado de la sala, atento el oído de todos los abonados, como si hubieran escuchado el lento avance de un ejército, que aun no habría doblado la calle Trévise".

("Exposés sur ce silence qui n' en absorbait rien, les bruits les plus éloignés, ceux qui devaient venir de jardins situés à l'autre bout de la ville, se percevaient détaillés avec un tel «fini » qu'ils semblaient ne devoir cet effet de lointain qu'à leur pianissimo, comme ces motifs en sourdine si bien exécutés par l'orchestre du Conservatoire que, quoiqu'on ne perde pas une note, on croit les entendre cependant loin de la salle de concert et que tous les vieux abonnés tendaient l'oreille comme s'ils avaient écouté les progrès lointains d'une armée en marche qui n'aurait pas encore tourné la rue de Trévise".)

El Narrador nos describe una peripecia de su infancia, en la que habiendo tomado, contra la voluntad de sus padres, la decisión de abandonar en la noche su cama, sentado al pie de ésta, tras abrir las ventanas, percibe un paisaje tan estático, que se diría temeroso de perturbar un esplendoroso claro de luna que, otorgando a cada cosa un reflejo más substancial en apariencia que la cosa misma, lo  ampliaba  como si se tratara de un plano que se despliega. Sólo un tenue movimiento de hojas, perfectamente circunscrito, como ejecutado minuciosa y delicadamente  por algún demiurgo cuidadoso de que el silencio no fuera interrumpido sino matizado y enriquecido. Es sobre este fondo de silencio concreto que se destacan los sonidos musicales de la ciudad que el Narrador describe.

A diferencia  de lo que ocurre en el complejo código de señales  de las abejas, los signos emitidos por la voz humana significan aun en la oscuridad, pero nunca en  el silencio. La voz no viene a quebrar un vacío acústico (imposible de hecho mientras no se de el vacío puro y simple, mientras persista la naturaleza) sino a sobre-determinar un trasfondo sonoro abierto a todas las potencialidades, un trasfondo sonoro inherente a la pura materialidad, a la naturaleza elemental.

Cuando la voz incide, la naturaleza deja de ser lo absoluto, la naturaleza encuentra un polo que, además de relativizarla, le da nombre y, con ello, de alguna manera la erige en naturaleza. Sobre el fondo sonoro de la naturaleza llega, en la descripción del Narrador, el rumor procedente de esos jardines ubicados al otro lado de la villa. Combray es en ese momento el auditorio ancestral donde la percepción de un susurro es imagen de un ensanchamiento del espacio, a la par que parecerían tan cercanas mutuamente las voces de campesinos que se hablarían desde colinas simétricas separadas por la Vivonne.

[Publicado el 05/8/2008 a las 07:00]

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Comentarios (3)

  • No maleas, la distancia entre el uno y la nada es tan infinita como podamos ser capaces de percibir, que es otro problema. La filosofía del revés, (del revés de los tiempos dogmáticos), pero ya tendremos oportunidad de discutir, si puedo vivir de ello (dicho con toda sinceridad que tengo los elementos).
    De Damasio estoy leyendo su búsqueda de Espinoza.

    Comentado por: ¿? el 06/8/2008 a las 13:57

  • Entre el 0 y el 1 hay la misma distancia que entre el Todo y la Nada.
    Como Escher encuentro imposible concebir la Nada,el vacío absoluto o lo que encuentro semejante,el limite de lo finito.

    Comentado por: maleas el 05/8/2008 a las 22:22

  • la voz humana no sobre-determina nada, porque previamente la naturaleza no está determinada. el `vacío´ forma parte de la naturaleza, bajo esta hipótesis, es su último grado de indeterminabilidad absoluta. las sinapsis no son puentes sino brechas. incluso después la determinación humana no es total. deus sive natura. dios no existe sino en los hombres, y la naturaleza no es tal sino designada por los hombres. la naturaleza se relativiza, en efecto.

    bonito.

    profesor Gómez Pin: de cara al Congreso de aquí dos años, debe elegir un tema relacionado con la neurociencia e invitar a Damasio como presidente de honor. quizá yo podría aportar una comunicación sobre el tema de la imaginación. pero sobre el tema del infinito matemático está claro que no puedo. suerte con el "to apeiron" y los matemáticos Chinos.

    Comentado por: ximo brotons el 05/8/2008 a las 13:45

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Biografía

Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
 
Vinculado  durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja  conjetura de que los hombres sólo quedan  redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.

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