El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 5 de diciembre de 2008
Dónde se inserta un niño: la música

Tomás Marco, en la plaza Mayor de Madrid.
La matemática tiene- indicaba un eminente físico de nuestro tiempo -la virtud de emerger allí dónde en absoluto se la esperaba. Emerger, por ejemplo, en el seno de la música y además como elemento explicativo, como razón de la misma. Erwing Schrödinger sugiere incluso que el descubrimiento pitagórico de que el soporte acústico-ondulatorio (por utilizar una terminología anacrónica) de la música encubre determinaciones numéricas, es la base de la confianza, digamos ‘galileana', en la capacidad de la matemática para dar cuenta de la physis, de la naturaleza, por entero.
El compositor Tomás Marco recordaba en una reciente conferencia en Ronda la fascinación de compositores separados por siglos por la complicidad matemática-música. Y si en 1436 se inaugura Santa María dei Fiori con la interpretación de un motete que respondería a las mismas proporciones que la cúpula de la basílica... en la exposición internacional de Bruselas el pabellón Philips (encargado a Le Corbusier pero al parecer obra más bien de Xenakis) respondía al mismo plano que la obra musical de Iannis Xenakis.
Mas que la matemática sea alfabeto de la música, o al menos de un tipo de música, no ha de hacernos perder de vista que la música no tiene subsistencia fuera del ser mismo caracterizado por el hecho de dar cuenta. Música de acordes o música que parece subvertir todo acorde, mas en cualquier caso música ex- linguae, música que forjó a la humanidad en esa subversión respecto a la mera vida consistente en que un código de señales, gustándose a si mismo, se hizo palabra y singularizó radicalmente al animal humano. Música a la que se abre un niño cada vez que da un paso afirmativo en la durísima tarea de asumir su genuina naturaleza.
Sí, el niño ama intrínsicamente la música al igual que ama la geometría, ama esa intuición euclidiana a la que nada en el mundo físico da soporte. Y seguirá amándolas, a menos que una educación literalmente mutiladora de su humanidad le haga sentir que lo cabalmente humano está definitivamente perdido para él, o que, a lo máximo, queda un simple rescoldo apto para alimentar la nostalgia...
Y así, al igual que se diluye en una niebla la acuidad del hecho que en nuestra percepción de las cosas rige el teorema de Pitágoras, esa misma niebla diluye las diferencias de los colores y las formas. Pero diluye también (en razón de lo indisociable de tiempo y espacio en el acto perceptivo) la capacidad de ser impactados por las diferencias de intensidad o altura de los sonidos configuradores de todo espacio auténticamente humanizado. Por ello ese mismo niño que, en su mera aprensión de las cosas, modelaba a la vez el espacio y la materia, configurándose como un forjador de formas, es ya ahora tan sólo susceptible de captar (en la naturaleza, como en el marco urbano o en las obras artísticas) un mero esqueleto, a lo máximo una suerte de esquema: esquema en el que Venecia queda reducida a una impresión y en Alban Berg se percibe tan sólo lo que perdura en él de melodía.
[Publicado el 24/7/2008 a las 07:00]
no entiendo el juego de palabras. en todo caso, Damasio no tiene nada de falso: ahora he empezado el de Spinoza y los sentimientos, es más divulgativo y ligero, pero apenas de menor calidad, además de que siendo más reciente aporta experimentos y pruebas más recientes; pero me parece que su gran obra es "El error de Descartes", aunque no he leido su otra obra "La sensación de lo que ocurre".
Damasio, dentro de todos los cognitivistas actuales, filósofos, neurólogos, o biólogos, es el mejor. para mí es el mejor (Dennet, Searle, otros); no sé si Pinker estará a este nivel, pero en todo caso su tema específico, el lenguaje, es otro. no obstante, la perspectiva de Damasio es en todo caso la más elemental, y por eso digo que es el mejor.
además de que "El error de Descartes" está maravillosamente escrito. por cierto, que este error, sugiere o sospecha Damasio, viene motivado en parte por las presiones de la época, a las que Descartes no se enfrentó sino aislándose. luego fue su discípulo desconocido Spinoza el que acabó de poner las cosas en su sitio, a cara descubierta.
qué punki el Benito.
Comentado por: ximo brotons el 29/7/2008 a las 21:25
Hasta el 2006, tengo constancia de un artículo muy rudimentario sobre el tema. Gracias por tu información, (por eso el juego de palabras).
Comentado por: ¿? el 27/7/2008 a las 14:10
Comentado por: ¿? el 27/7/2008 a las 13:48
hola
sr. profesor y comentaristas: tienen que leer a Damasio; vengo de leerme su "Error de Descartes", ahora empezaré "En busca de Spinoza", y es un gran libro. Damasio ni busca a Dios ni busca al Gen, pero busca. Y rebusca. Y ha encontrado algunas cosas de gran valor. Además, el libro tiene una especie de aire filosófico o altura o talla (y talle) filosófica de primer orden, aunque los asuntos propiamente filosóficos, casi no los toca.
muy recomendable, excelentes todas sus teorías de "El error de Descartes".
Comentado por: ximo brotons el 26/7/2008 a las 23:20
La música también amansa a las fieras. La leona que ha perdido una cría la busca. El mono salta de rama en rama y no se cae.
Todas las especies de mamíferos tenemos los mismos 5 sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) que nos permiten deambular en el espacio-tiempo de nuestro planeta. Sólo una especie de mamíferos (la más sociable) tenemos los órganos físicos necesarios para convertir la exhalación del aire de nuestros pulmones en palabras. Para ello necesitamos "al otro", el receptor. "Un hombre solo no es un hombre". Ahí empieza lo humano. Es ahí donde el "macho" y la "hembra" devienen "hombre" y "mujer". Es ahí donde empezamos a construir la moral, la ética, el conocimiento etc.. Durante muchos siglos, en Occidente, estas cosas se han dejado a las religiones. El laicismo es muy reciente.
"Creacionistas" y "evolucionistas" buscan hoy con afán los orígenes del universo y del humanismo. Los primeros lo tienen más o menos solucionado. Discuten sobretodo cual de todos es el dios verdadero. Los segundos se dividen entre los que escriben tratados de ateología y los que investigan en la complejidad e interrelación de las ciencias, el gen que explique lo humano. De alguna forma: el "gen divino". Seguramente habrá también los que buscan como se plantean otras culturas estos mismos temas pero de momento es muy difícil encontrar sus textos....¡claro que al niño le gusta la música!.
Comentado por: F. espresate el 24/7/2008 a las 23:14
Sí, el niño ama intrínsicamente la música al igual que ama la geometría, ama esa intuición euclidiana a la que nada en el mundo físico da soporte. Y seguirá amándolas, a menos que una educación literalmente mutiladora de su humanidad le haga sentir que lo cabalmente humano está definitivamente perdido para él...
Hace mas de un año,encontrandome en el coche estacionado se me acercó un niño,apenas cinco años,y con la cara iluminada me dijo : ! Que musica mas bonita !, ¿ como se llama ? ". Tras unos instantes de sorpresa le contesté : Son los Poemas Sinfonicos de Listz.
El suceso me animó a pensar en unas audiciones musicales para niños que por falta de ayuda,desinteres de quienes deberian tenerlo, no se han producido ni tengo esperanza de que ocurra.Mejor nos quedamos en Paquito el Chocolatero
Comentado por: maleas el 24/7/2008 a las 17:22
Sí,he leido el articulo y encuentro acertadas,oportunas,las opiniones de Gregorio Sanchez y Antoñete.Vivimos tiempos confusos,ayer El Pais que apenas de información taurina,el tratamiento que se hace de José Tomás es histeria mediatica mas que critica responsable,calificaba como " decepcionante " la actuación del maestro en Santander " que solo cortó una oreja ".Parece ser que como no lo cogio el toro varias veces,algunos salieron decepcionados.
A proposito de lo de " el lenguaje animal ",copio esto.
http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008072400_19_476240__COMUNITAT-VALENCIANA-lenguaje-belugas
Comentado por: maleas el 24/7/2008 a las 13:24
Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
Vinculado durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja conjetura de que los hombres sólo quedan redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.
03/12/2008 12:12
Publicado por: Enea
02/12/2008 19:34
Cuando las ciudades dejan de...
Publicado por: maleas
02/12/2008 14:21
Seguro que al propio Marcel...
Publicado por: Enea
01/12/2008 19:59
Escocia, es muy bella, Venecia...
Publicado por: Enea
01/12/2008 18:42
Publicado por: maleas
01/12/2008 16:45
Publicado por: Enea
01/12/2008 16:07
No hay ciudades bellas, sino...
Publicado por: Fede
01/12/2008 14:38
Publicado por: Enea
01/12/2008 14:14
Publicado por: Enea
01/12/2008 13:57
San Petersburgo, que ciudad mas...
Publicado por: Edmond Grant
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres