El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 5 de diciembre de 2008

Blog de Demetrio Pin

El hombre de Herto

Imaginemos una pareja de primates, macho y hembra, que en Herto (actual Etiopía) patria común de todos los humanos, se relacionan entre sí mediante un código de señales. El código se utiliza, en primer lugar, para designar todo aquello que tiene propiedades nutritivas o carácter instrumental. Obviamente, el código es útil para avisar de una amenaza o de su desaparición. Mas el impulso singular por vincularse entre sí a través de signos, les conduce a multiplicar de tal manera lo abarcado por el código, que incluyen en él signos para referirse a pluralidad de hierbajos o guijarros carentes de todo interés, mas también para referirse a la luna, las estrellas y hasta constelaciones de las mismas.
 
Utilizan también signos para expresar el estado anímico del que los enuncia, o del que los percibe, y hasta signos que no remiten ya a objeto alguno, si no que tienen como única función el servir de puente entre los anteriores.
 
Lo más singular, sin embargo, es que el complejo entramado de este cúmulo de signos, en ocasiones no parece tener más objetivo que... el complejo entramado de este cúmulo de signos. El macho se dirige a la hembra (o viceversa) sin otra razón que la de obtener de ésta una respuesta, respuesta que a su vez tendrá relevo en un nuevo encadenamiento de signos por parte del macho, y así sucesivamente, no hasta el infinito, mas sin que nada parezca fijar un límite finito e infranqueable. Obviamente si el sistema de signos estuviera determinado por meras necesidades, esta ilimitación no podría darse.
 
Si llamamos habla al acto individual y concreto de poner en práctica el sistema evocado (reservando la palabra lengua para el sistema mismo), entonces los evocados primates constituirían una pareja de vocacionales habladores.
 
De hecho, hablando pasan gran parte de su tiempo de vigilia, y cuando se hallan en soledad parecen rumiar a solas, como si no pudieran ya prescindir de esto que empezó siendo un instrumento. En efecto, el soporte del habla, la lengua, les acompaña hasta tal extremo que, cuando se hallan dedicados a las tareas cotidianas imprescindibles para la subsistencia y para la seguridad en el entorno, cuando se aplican a horadar o a tallar, su percepción de los objetos a modelar y de los pasos que conducen a la prosecución del fin parece empapada y perturbada por la lengua, de tal manera que no hay forma de establecer en estos seres la barrera que separa la vida inmediata y la vida empapada por los signos.
 
Signos del habla a los que acompaña otra serie de signos: funerarios, festivos o lúdicos. La pareja forja herramientas que no tienen función definida, por ejemplo recipientes que -por hallarse horadados- no sirven para almacenar líquidos, o escudos demasiado frágiles para servir de protección. La pareja en cuestión tiene progenitura a la que amamanta, cuida, protege, y sobretodo... inicia en el juego de intercambiar palabras, en el juego de dejarse mecer por ellas, en el juego de tomarlas como meta.
 
La pareja y su progenitura quizás no viven aisladas. Es posible que otras parejas en análoga situación compartan parcialmente con ellas las tareas necesarias para la vida cotidiana, y realicen, en sus momentos de exaltación o dolor, ritos análogos a los de nuestros protagonistas. La lengua, concretamente, sería común a todos los grupos vecinos. Y cabría conjeturar que en el uso intergrupal tiene quizás un carácter mucho más funcional y operativo que cuando se usa en familia, es decir: entre miembros de diferentes familias la lengua es instrumento para el intercambio, o para ordenar o suplicar en relaciones de poder, sumisión, etcétera. Tales usos funcionales no están ciertamente ausentes del lenguaje intrafamiliar, pero aquí prima sobretodo el mencionado aspecto en el que el habla es un goce que no parece tener más finalidad que la perseveración y la recreación de sí mismo.
 
Si los objetos próximos o lejanos son materia de la que la lengua se nutre, ésta parece tener el don de hacer surgir palabras nuevas (a las que es difícil asignar nada que tenga relación con lo dado) y combinaciones de palabras que dan lugar a nuevas entidades que, por su decidida ausencia de correlato con un objeto (tampoco con circunstancias o vivencias inmediatas), dan muestras de una capacidad inagotable para realizar síntesis a partir de lo que sí tiene correlato; y así se acrecienta la potencia de sintetizar, que ulteriormente será calificada de imaginación.
 
Conviene enfatizar que la conjetura de que en el entorno de esta familia existen otras familias también dotadas de capacidad lingüística y don efectivo del habla, no es efectivamente más que eso, una conjetura. Es perfectamente plausible que la familia en cuestión sea única en el entorno y que la capacidad de hablar afecte exclusivamente a sus miembros. Una u otra hipótesis no cambia lo esencial, a saber, que hubo exilio de esta familia, dispersión, y transformación del habla de los protagonistas. Mutación de la lengua que constituye la matriz del hecho que hoy haya en el mundo miles de lenguas, gran parte de ellas amenazadas de desaparición.

[Publicado el 17/7/2008 a las 11:30]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (4)

  • en primer lugar, es curioso que Hanna Arendt diga, y diga bien, que el uso del lenguaje que provocó el nacimiento de la democracia, es un uso público, intergrupal. y dice una cosa que choca con lo que mantiene Víctor aquí: mientras que en las familias, y en el trabajo, el lenguaje se usaría como mero instrumento, todo lo cariñoso que se quiera, como mediación basada en mandar-obedecer, en la esfera propiamente intergrupal, pública, política, el lenguaje se hace realmente libre, y sirve a sí mismo, sí, lo que significa que sirve para deliberar sobre o conocer la realidad.


    por mí parte, yo no diría que la imagnación sintetiza; la imaginación no es sintética ni analítica, sino intuitiva, y es condición de la síntesis y del análisis, y también de la inducción. pero como intuición, "nous" y no "logos".

    es difícil pensar que pueda haber síntesis potencialmente infinitas de elementos finitos. es mejor pensar que los elementos físicos son infinitos, y así intuidos por la imaginación, como condición de futuras inducciones o deducciones potencialmente, experimentalmente, infinitas, pero que en su concreción tienden a la finitud -a la conmensurabilidad.

    Comentado por: ximo brotons el 20/7/2008 a las 19:19

  • Tal vez Lenz,por que piensa que la lección no ha sido entendida,que la mecha no ha prendido.

    Algunas noches de principios del verano ,escucho el canto de un ruiseñor desde la cama. En ocasiones inicia su canto despidiendo al Sol y lo continua hasta el amanecer cuando ya las golondrinas,algunas,inician el suyo.No parece que responda ese canto a un reclamo amoroso al uso en otras aves,cuentan que canta cuando la hembra está en el nido. Tampoco es conveniente para su supervivencia,da referencia de su situación a los posibles depredadores. Para mas complejidad ,los ornitólogos especializados en trinos afirman que se suceden generaciones de trinadóres , a una época de un estilo marcado por el ruiseñor,digamos,maestro,sigue una generación decadente hasta la llegada de un nuevo maestro que renueva el canto.

    Entre los aborígenes de Paraguay,el canto tiene una función vertebral en la relación del individuo con el mundo. Cada hombre elabora un canto,su propio canto ,es la tarea de su vida.
    La perdida de la inmanéncia tal vez consista en esto, en la pérdida de la capacidad para el canto . El uso generalizado de la mala prosa,que la buena aún tiene su espacio,sería el castigo del filosofo, intentar abordar la complejidad con la,obviamente limitada, herramienta de la prosa .

    Comentado por: maleas el 18/7/2008 a las 00:06

  • Señor Pin, este artículo es repetición de uno que escribió hace tiempo.

    Eso no está bien, señor Pin.

    Comentado por: lenz el 17/7/2008 a las 15:40

  • "amenazadas de desaparición"... ¡lógica y afortunadamente!

    Comentado por: lupita el 17/7/2008 a las 12:26

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
 
Vinculado  durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja  conjetura de que los hombres sólo quedan  redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.

Noticias asociadas

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres