El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 21 de noviembre de 2008
Campesinos en el teatro griego
"La sociedad de formación natural ofrece al individuo no sólo el espacio vital sino también un contenido de vida. El campesino ático que cultivaba campos y viñas lejos de la ciudad, rara vez podía encontrar tiempo para asistir a la asamblea popular. Eso no quita que políticamente fuese no, digamos, de Maratón o de Acarne sino un Ateniense, tuviese el conocimiento que le permitía (en las elecciones importantes, que le concernían personalmente porque afectaban a todos) aportar su contribución de hombre libre. La ciudad de Atenas, además, no era para él simple mercado para sus ventas y sus compras: allí, sobre la Acrópolis, dominaba también Palas Atenea, que protegía con mano fuerte, su polis y a él mismo. Y ni siquiera el campesino más simple se descuidaba de asistir a las representaciones del teatro de Dionisos, gloria de su ciudad patria."
Tuve hace poco ocasión de escuchar en la ciudad de Murcia un comentario sobre este espléndido párrafo del libro de M. Pohlentz La libertá greca (Paideia Brescia, 1963). Quisiera resaltar aquí las últimas líneas, relativas al hecho de que el teatro era espacio en el que convergían ciudadanos de todos los estamentos, y en el que concretamente los campesinos reconocían el espacio propio de su espiritualidad.
Piénsese por contraste en esas sociedades literalmente quebradas de América Latina, donde las clases sociales europeizadas viven en barrios aislados y villas cercadas, tanto en razón de amenaza real como de la inevitable paranoia, compartiendo referencias culturales o festivas vedadas absolutamente a una población reducida a la indigencia y a la que todo ha sido arrebatado, incluidas en primer lugar las formas auténticamente festivas de su cultura, las cuales en algún caso llegaron a ser compartidas por la entera población, como resultado que eran de un fértil mestizaje.
Como resultado de este auténtico apartheid, en las capitales latinoamericanas perduran espacios para conciertos de eminentes pianistas, pero sólo el fútbol constituye la referencia espiritual para los niños de los inmensos suburbios, para esos hijos de los que, abandonando el medio rural, han sustituido la cabaña de arcilla o madera y la convivencia con lamas o vacas por la chabola de bidón infectada de ratas. En estos paisajes, amenizados (¡eso sí!) a intervalos por la parabólica, dónde los niños se ven abocados a los ocho años a la condición de pirañitas, no cabe fiesta ni rito. Pero sólo por una radical ceguera pueden los privilegiados sentirse ‘narcisísticamente' próximos a los valores de una Europa tan aséptica como mirífica; Europa que a sus ojos laboraría en orden y tendría en Mahler una referencia compartida.
[Publicado el 09/7/2008 a las 11:24]
Si wn el Paraiso hay que hacer cola,yo no entro.Quince minutos sí,para escuchar el experimento de Metheny y Morente.Espero que no haya fallado la grabación.
De polis y agro, de corte y aldea a aldea global hay un paso de titanes,es su tiempo decia Junger,pero volverá el tiempo de los heroes,o mas nos vale.
Comentado por: maleas el 09/7/2008 a las 21:13
En aquellos tiempos,en que eran familiares el ritmo de la casa y el de las estaciones,tambien habia ilotas.Menos que ahora sin duda en que mil millones de humanos,por una razón u otra y en distintos grados,pueden ser considerados en esta categoria social hoy.
El otro dia llamé a la tia Maricarmen,monja en Granada,para que se acercase al palacio del emperador a escuchar a Bruckner, según Baremboin y la Orquesta.Me respondió que hacia calor y preferia quedarse a la fresquita. Me recordó la respuesta que dió la madre de Santayana,ya viuda, a unas vecinas que le preguntaban acerca de lo que pensaba hacer en el futuro,procurar mantenerme caliente en invierno y fresquita en invierno. Algo asi como pasar los inviernos en Cadiz o Cadaqués y los veranos en Vladivostók.
Comentado por: maleas el 09/7/2008 a las 20:38
Comentado por: antimahler el 09/7/2008 a las 12:50
Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
Vinculado durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja conjetura de que los hombres sólo quedan redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.
20/11/2008 20:02
Publicado por: Pasaje a la India
20/11/2008 16:16
Publicado por: aas
19/11/2008 19:52
Publicado por: kahsd
18/11/2008 13:48
Publicado por: Baldung
17/11/2008 23:15
...Y si alguien no tiene espada,...
Publicado por: trybal
17/11/2008 19:55
Y ya puestos os invito a entrar...
Publicado por: Dasein
17/11/2008 19:53
Publicado por: Dasein
15/11/2008 19:38
Publicado por: maleas
15/11/2008 18:30
Me parece que solamente el que...
Publicado por: concepción julia
15/11/2008 10:23
Publicado por: desde aquí
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