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Editado por La Oficina del Autor

viernes, 21 de noviembre de 2008

Blog de Demetrio Pin

De la pretendida sublimación del político

Dice el tópico que los políticos tienen la libido canalizada hacia el poder, y alguno de ellos como el cínico (y canalla) Kiessinger llegó en una ocasión a afirmar que, al menos en su caso, así era efectivamente. Así pues los políticos habrían dejado de experimentar la diferencia sexual como polaridad clave; a fortiori se sentirían completamente ajenos a esas personas para las que la sexualidad juega en sus vidas casi el papel de una causa final.

Conviene precisar que la tesis no es puesta en entredicho por los casos frecuentes en los que un político ejerce su poder para mejor encontrar partenaires, o incluso traiciona sus pretendidos idearios puritanos acudiendo a un lupanar. Se diría que se trata de políticos falsos, como falso banquero sería aquel que creyera poder utilizar el dinero para algún tipo de personal beneficio: el banquero que no tuviera en el capital y su reproducción la causa final de su actividad; el banquero, en suma, que no tuviera en el dinero su Dios. Al respecto me viene siempre a la cabeza el caso del Père Grandet, personaje de Balzac al que un sacerdote cree convertido porque, al administrarle la extremaunción, se alza a besar la imagen de Cristo... se trataba simplemente de que el crucifijo era de oro.

/upload/fotos/blogs_entradas/politico1_med.jpgEl político de raza amaría el poder por si mismo, al igual que el banquero digno del nombre sólo hace genuflexión ante el oro. Propio de pequeños burgueses sería querer tener dinero para usarlo, y de espíritus mediocres querer el poder para obtener beneficios en algún registro parcial.

Mientras escribía las líneas anteriores me preguntaba si debía referirme al político en general o los políticos del género masculino. Me preguntaba, en suma, si la concepción imperante de la política no hace de ella algo intrínsicamente masculino. Ciertamente hay mujeres profesionales de la política, pero también hay mujeres soldado, mujeres policía o mujeres banquero, sin que desaparezcan las razones para afirmar que (en el estado actual de cosas) la entrega de una mujer a una de estas profesiones responde a una suerte de deslizamiento hacia actitudes miméticas de las que, desde niños, interiorizan los hombres.

Habrá otro momento para discutir este asunto, preguntándose si a través de todo ello se consigue realmente algún tipo de homologación entre los sexos, o si más bien se trata de una nueva superchería, otra artimaña para blindar la relación de fuerzas imperante en el mundo, otro mecanismo que sería urgente desmontar. Para no entrar de momento en este berenjenal me limitaré a decir: los políticos del sexo masculino dejarían, según el tópico, de tener la polaridad sexual como referente último y ello les permitiría canalizar su libido hacia el poder.

La pregunta puede entonces formularse con toda precisión: ¿puede un político realmente realizar plenamente estas modificaciones de las funciones de la libido? Y de manera más precisa: ¿puede realmente la libido masculina tener otro objetivo que la mujer? ¿Hay algún hombre para quien la mujer no sea, en lo profundo, la referencia final?

Sin duda alguien respondería que la mera constatación de la homosexualidad masculina da testimonio de que efectivamente la libido de los hombres puede ser objeto de toda clase de transformaciones, puede cambiar de objeto y puede ser sublimada en abstracciones como las relaciones de poder económico o la política. Pero esta apoyatura en la homosexualidad no es excesivamente convincente. Pues una cosa es constatar el fenómeno de la atracción que un hombre ejerce en otro hombre y otra muy diferente es concluir que esta atracción ha sustituido pura y simplemente a la atracción (o repulsión, como patológica degeneración de la anterior) que inevitablemente ejerce, en el origen, la mujer. Hay más de una razón para suponer que la homosexualidad masculina se superpone (quizás enmascarándola) a la sexualidad masculina propiamente dicha, la cual no tiene siquiera sentido sin referencia al sexo correlativo.

Sospecha que se extiende asimismo a la pretendida derivación de la libido hacia el poder. ¿Consigue realmente el político derivar la sexualidad, o simplemente enmascarar el radical e inevitable anclaje de la misma en la mujer? La impresión de falacia que, tan a menudo, el discurso de los políticos produce encuentra posiblemente aquí un elemento de explicación.

[Publicado el 16/6/2008 a las 11:30]

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Comentarios (15)

  • Un cura amigo de juventud esribió un texto en el que planteaba si era posible estar en Fé y ser obispo.Creo que al final se secularizó.
    Podria trasladarse la pregunta a la politica civil. ¿ Es posible ser un hombre cabal y ejercer a la vez el poder ?.
    La historia recoge pocos casos en que asi haya sido y algunos de los mejores han sido truncados por el crimen.
    Areílza decia que no habia triunfado en politica por que para eso se precisaba un instinto criminal del que él carecia.

    Comentado por: maleas el 17/6/2008 a las 14:21

  • Esa llamativa afirmación de que "tan perverso es un beso en la boca como en el culo", supongo que, básicamente, se la creerán aquellos que hablan con el culo.

    Comentado por: baldung el 17/6/2008 a las 13:55

  • Cada vez que oigo hablar de "los políticos" como una especie aparte, me digo que qué poco interiorizada tenemos la democracia. ¡Que no nos pase nada!

    Comentado por: provoqueen el 17/6/2008 a las 12:21

  • Eso es, nada es natural, no hay naturaleza en la sexualidad.Y son los dualismos imaginarios los que permiten a algunos afirmar que la heterosexualidad es natural o esencial al humano.
    María de Toledo

    Comentado por: María de Toledo el 17/6/2008 a las 11:18

  • tan perverso es un beso en la boca como en el culo, es decir, tan antinatural. No acabo de entender la postura de maria de toledo al respecto. Ella sabe de sobra lo que Pin piensa al respecto y esos dualismos que cree encontrar son imaginarios. Cuando un hombre se enamora de una mujer su deseo también está enmascarado

    Comentado por: José Patiño el 17/6/2008 a las 10:04

  • En efecto, aquí se está suponiendo un orden heterosexual pretendidamente "natural", en el que vendría a insertarse la homosexualidad. Porque la sexualidad masculina de la que habla Demetrio Pin es heterosexual. Las otras, las de los gays, son sexualidades que han enmascarado el supuesto objeto "a" del deseo primero y original que es, señores, una mujer, ¿la mujer, Demetrio? Ay, Jacques, ¿por qué no pudiste pensar mejor qué era la homosexualidad? Al menos Lacan sí nos dejó pensar que el cuerpo elige su identidad sexual, porque lo real del cuerpo no es lo determinante para Lacan.No, con Lacan (o si prefieren contra él, tanto da) el sujeto "decide" o elige cuál es su identidad sexual más allá de su cuerpo biológico. Si Freud levantara la cabeza... Salud,
    María de Toledo

    Comentado por: María de Toledo el 16/6/2008 a las 23:48

  • "Pues una cosa es constatar el fenómeno de la atracción que un hombre ejerce en otro hombre y otra muy diferente es concluir que esta atracción ha sustituido pura y simplemente a la atracción (o repulsión, como patológica degeneración de la anterior) que inevitablemente ejerce, en el origen, la mujer. Hay más de una razón para suponer que la homosexualidad masculina se superpone (quizás enmascarándola) a la sexualidad masculina propiamente dicha, la cual no tiene siquiera sentido sin referencia al sexo correlativo"

    Disculpen pero no entiendo este parrafo , significa que en origen se es heterosexual y luego se enmascara mediante la homosexualidad , pero que en realidad es solo una reaccion del origen natural .

    Me gustaria saber si alguien lo entiende igual que yo , el parrafo o es que soy yo que no me entero de nada , para variar .

    Comentado por: Albert el 16/6/2008 a las 22:03

  • Mi respuesta anterior era para Baldung. Sobre lo que dice María, yo creo que la cultura ha intentado enterrar ese instinto bajo capas de subimación, pero apenas lo ha conseguido.

    Comentado por: pasaje a la India el 16/6/2008 a las 18:47

  • Eso pretenden que creamos, si.

    Comentado por: pasaje a la India el 16/6/2008 a las 18:38

  • No estoy segura, como parece sugerir Demetrio Pin, de que la sexualidad masculina esté constituida de modo natural por su atracción hacia la mujer (ni la femenina por su atracción hacia el hombre). Este dualismo naturalista parece suponer un orden natural(?) esencial en los humanos. ¿Es que acaso el deseo está en último término anclado en la naturaleza? ¿Es que nuestra vida es sólo la respuesta a las exigencias de reproducción? Salud
    María de Toledo

    Comentado por: María de Toledo el 16/6/2008 a las 18:36

  • ,,,pues sí, la mayoría son feas (o eso creen), ¿cómo iba a funcionar si no el gigantesco mercado del embellecimiento femenino?

    Comentado por: baldung el 16/6/2008 a las 17:43

  • Según Freud la libido se podía sublimar de muchas maneras, pero el sexo es el principio universal.
    Pues bueno, si a uds les parecen la mayoría feas, sublimen.

    Comentado por: pasaje a la India el 16/6/2008 a las 16:04

  • Bravo, Demetrio... pero, ejem, cada vez se apega usted más a los viejos discursos de uno de sus maestros, don Agustín.
    Tiene razón Alberto, "la mayoría son feas".

    Comentado por: baldung el 16/6/2008 a las 15:30

  • ¿Hay algún hombre para quien la mujer no sea, en lo profundo, la referencia final?

    Puede ser , entendemos como mujer en global o en concreto , lo digo porque a mi la mayoria de las mujeres no me gustan nada , son bastante feas , me gustan pocas en proporción a las que hay , eso de generalizar "las mujeres "
    como si fueran algo unitario no lo veo , porque entonces yo diria : En principio no me gustan las mujeres , me gustan algunas pero una minoria , el resto me gustan tan poco como los hombres .

    Comentado por: Albert el 16/6/2008 a las 15:05

  • Sin duda los politicos son iguales a nosotros.Lo unico que nos diferencia es que ellos tienen el poder y nosotros palabras.
    Es posible que la sexuallidad tenga algo que ver en esto. ¿ Será por eso que con tanta frecuencia nos den por culo ? .Claro que como dice la sentencia legía,tan maricón es el que da como el que toma.

    Comentado por: maleas el 16/6/2008 a las 13:42

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Biografía

Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
 
Vinculado  durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja  conjetura de que los hombres sólo quedan  redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.

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