El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 5 de diciembre de 2008
Odette y los cuerpos oscuros
"Bajo los árboles del boulevard, en una oscuridad misteriosa, erraban figuras apenas reconocibles. A intervalos la sombra de una mujer que se acercaba, murmurándole al oído su disposición a acompañarle, provocaba en Swann un estremecimiento. Rozaba ansiosamente estos cuerpos oscuros como si entre los fantasmas de los muertos, en el reino de sombras, se hallara buscando a Eurídice."
Cuerpos oscuros de muchachas de la calle, cuerpos no susceptibles de apagar el sentimiento de abandono y desarraigo que produce en el protagonista la primera desaparición de la mujer que, desde ese mismo día, está condenado a amar. Y sin embargo todo lector de la Recherche sabe que ese amor de Swann, la tan frívola como ferozmente calculadora Odette de Crecy, sólo por la enferma sublimación de Swann puede interpretar el rôle de Eurídice.
Cierto es que también Swann es de hecho un simulacro de Orfeo, pues su relación con la música lleva la marca estéril de la erudición y cuando realmente la música le afecta se trata de "notas falsas producidas por dedos inexpertos en un piano desafinado". Ni qué decir tiene que tales dedos son las de la propia Odette, la cual sólo se distingue de las sombras del averno como una cocotte astuta se distingue de la muchacha de la calle o del prostíbulo de carretera.
La pericia para instrumentalizar el deseo de hombres poderosos, su instinto adaptativo y su férrea voluntad posibilitan que, a una edad imposible, cuando la muchacha del prostíbulo ha pasado como mucho a funciones de gerencia, la vieja cocotte continúe alimentando los escuálidos fantasmas de un amante, o de un esposo, anciano y en busca de una reconversión "como una tierra ya estéril para la viña sirve aun para el cultivo de remolacha". Amante o esposo al que -a la vez que traiciona- acaricia, consuela y en definitiva cuida, de manera rácana, "pues es mediocre en tal papel como en todos los demás".
Mediocridad de Odette de Crecy en todos los papeles de la vida, excepto en lo referente a la capacidad de medrar, de ocupar un lugar empapado por la luz dorada, luz a la que cada cosa del alma humana (erudición, arte, modales, afectos, deseos, creencias...) es permeable.
Dinero que es mi alma, dinero que, aun sin saberlo el protagonista, guía las palabras brutales de Swann con las que muestra su complacencia por haberse librado de su amor como quien se libra de una amenaza de ruina: "Y pensar que he gastado años de mi vida, que he deseado morir, que he hecho objeto de mi mayor amor a una mujer que, en realidad, no podía gustarme, que no era de mi estilo."
[Publicado el 09/6/2008 a las 11:07]
Retrato
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—;
mas recibí la flecha que me asignò Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñò el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansiòn que habitò,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
Comentado por: Cre que os comprendo, y es tierno mi sentimiento el 10/6/2008 a las 10:41
Parece ser que durante la grabación,la versión completa creo que dura veinte minutos,Bebo la lió,se quedó solo.Todo un primor,cierto.
Comentado por: maleas el 10/6/2008 a las 09:58
megusta más la versión de Bebo y el Cigala , sin duda alguna, es larga, detenida , con voz no tensa pero con ese osco ser de la garganta cuando habal él, el ser ( ni siqueira el sentimiento) indudablemene, no hay comparación en Lágrimas Negras es el sonido de unos dedos en el piano que se dejan lelvar por eso... la vida... sin más... y la voz de El Cigala sin llanto, relando... y eso es.. relantdo... simplemente ( como la vida, relatando)belísimo, pues
Comentado por: Enea el 10/6/2008 a las 00:28
Qué poco se valora el mérito de las Odettes del mundo, siendo, como son, la sal de la tierra. En cambio, cómo se admira a estos tristes Swann, neurasténicos perdidos, razas a extinguir. Proust mismo era uno de ellos, envidiando en el fondo a las Odettes, los Charlus y otras Albertines.
Comentado por: ossa el 10/6/2008 a las 00:10
Ave Víctor:"Notas falsas, ¿en conserva? ¿sigue Víctor con su teoría (no sé si praxis) de escuchar única y exclusivamente música en vivo? ¿Son también dedos falsos que procuran falso amor los de Oddete? o ¿son verdaderos en su destino, quizá de mediocridad, pero revelantes por las consecuencias que se siguen de su desafinar en el coraón y el alma del artista? Imanol Gómez Martín.
Comentado por: Imanol Gómez Martín el 09/6/2008 a las 22:07
Comentado por: maleas el 09/6/2008 a las 19:02
y la canta Sabina, si tu eres la bien pagá... y las joyas que te compré que ahora pa otro lucirás... ay! pobres... se les va y lloran
bien oagá tu fuuieste la bien pagá, porque tus besos compré y ami te supiste dar ( con acento, en mi) por un puñao de parné...
na te debo, na me llevo .. y ahora esas joyas que pa otro lucisrás... toma ya!"
Maria de la O, que desgraciadita tu eres ( con acento en ) teniendolo too.
...Ay ! lña viruela, quien me compra este ... llevo la suerte, picadita de viruela... quien me compra el numerito, mañana sale... mañana salee
olé!
porque ni la romana, de Carlo ... ya puede llegar la romana de Carlo, Sofia Loren... que como la española Lole flores no hay ninguna
(Antonio Caracol)
pero lo canta... viva la tuna, sal al balcón, niña que como la madrileña no hay ninguna
y lo canta Miguel Molina, no Joaquin Costa... toma ya!
olé
No era Odette que le pedía consejo a la Verdurín, no se si debo ir, a lo mejor a él no le gusta y le contestaba madame, sin tu presencia no hay salón
está escrito en Proust
sa!
Comentado por: Enea el 09/6/2008 a las 15:46
Comentado por: marc el 09/6/2008 a las 13:02
Comentado por: maleas el 09/6/2008 a las 12:50
El extraño caso del doctor Víctor y míster Demetrio.
(Eso del equipo interdisciplinar y Vladivostok es buenísimo.)
Comentado por: baldung el 09/6/2008 a las 12:48
Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
Vinculado durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja conjetura de que los hombres sólo quedan redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.
03/12/2008 12:12
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02/12/2008 19:34
Cuando las ciudades dejan de...
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02/12/2008 14:21
Seguro que al propio Marcel...
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01/12/2008 19:59
Escocia, es muy bella, Venecia...
Publicado por: Enea
01/12/2008 18:42
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01/12/2008 16:45
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01/12/2008 16:07
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01/12/2008 14:38
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San Petersburgo, que ciudad mas...
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