El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 5 de diciembre de 2008

Blog de Demetrio Pin

La culpa es del cliente

Unas 1.400 mujeres ejercen la prostitución en la capital

Hace ya unos años un importantísimo periódico, daba el título que precede a un reportaje que (azares de la composición periodística) se incrustaba en un suplemento semanal titulado Dinero. Paso sobre el hecho trivial de que tal rotativo dedica cotidianamente dos o tres páginas  a anuncios de prostitución  y voy al meollo de lo que planteaba el reportaje, perfectamente representativo de la opinión entonces aun no predominante, pero que hoy ha ganado terreno, con aureola de ser moralmente indiscutible.

En un recuadro, el artículo destacaba el perfil del contratante: entre 25 y 30 años, con trabajo y relación sentimental estable y vehículo de tipo medio. Las razones del anatema moral  se incrementarían pues por el hecho de que el cliente no respondería a una carencia debida a la marginación social, a la edad  o la ausencia de lazos familiares.

El autor del reportaje nos presenta las  motivaciones  que según  los propios clientes les conducen al prostíbulo, y que van desde  una  supuesta pulsión irrefrenable, hasta la camaradería varonil en farras del tipo despedida de soltero. Tras ello el reportero se da la palabra a sí mismo, descargando su indignación en el siguiente párrafo: "pero lo cierto es que en el intercambio el ser cliente es siempre claramente una opción, mientras que el actuar como mujer que se prostituye es en la mayoría de los casos una necesidad y, con frecuencia una obligación ineludible".

El autor alude al hecho indiscutible de que muchas de las mujeres que se prostituyen son víctimas de situaciones sociales profundamente injustas: inmigrantes a las que se niegan los papeles, presas de organizaciones mafiosas, carentes de una formación profesional, o todo ello a la vez. Y sin embargo la asimétrica presentación no es del todo correcta y parece esconder algún tipo de intencionalidad.

Se habla tan sólo de clientes socialmente integrados, cuando es evidente que el recurso a los servicios de prostitutas se da también entre sectores marginales de la población masculina. Complementariamente se obvia toda referencia a casos no menos evidentes en los que la prostituta complementa mediante su práctica una vida sin mayores carencias materiales ni marginación en razón de origen o cultura. El autor del artículo intentaba así que el lector comulgue (¡a precio nulo! como ocurre siempre en casos de moralina que no ponen en entredicho el substrato económico social de lo que se anatematiza) con la tesis de que "la prostitución no es una actividad laboral más, sino algo que mina la imagen de la mujer y sus derechos".

Lo problemático de la tesis reside meramente en que el autor parece dar por supuesto que si la prostitución pudiera ser considerada una actividad laboral como otras entonces ya no habría razón de culpabilidad moral en recurrir a una profesional. En suma: resulta una vez más que el trabajo dignifica  y como no estamos dispuestos a dignificar la prostitución... ¡pues no estamos dispuestos a considerarla un trabajo! Me ocupare mañana de este asunto.

[Publicado el 03/6/2008 a las 11:00]

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Comentarios (14)

  • queremos ver la cara de los clientes, siempre nos enseñan a nosotras. Queremos ver la cara de los clientes! m
    debe ser así, la madame se ahorcó hace poco en EEUU, vaya!
    no hacia la calle, ella ni los diplomáticos, ni los políticos, ni... queremos que pongan en los periodicos la cara de los clientes, debe ser así, una pregunta?
    Por qué no ponen nunca la cara de los clientes, no dice la ley que hay que respetar la intimidad, la de él y la de la puta, no?
    pongan de una vez la cara de los que van de putas... cambiaría la situación inmediatamente.
    Los hombres necesitan follar, no pasa nada... entonces porque se esconden?

    porqué no le dicen a su madre, a su mujer, hoy llego tarde porque voy de putas... el trabajo dignifica... m?
    ellos trabajan cuando follan o simplemente compran... no sé

    Comentado por: Enea el 07/6/2008 a las 21:49

  • faltan los chaperos en esa foto, y faltan los chulos que se las follan, queremos ver la cara de los clientes.
    Hay prostitución porque los hombres necesitan eso...
    indudablemente, debe ser un trabajo.. si ellas quieren trabajar en ello, o los Apolos que se anuncian en inernet, para ellos y para ellas, hay menos hombres prostituyéndose porque la biología de la mujer no requiere tanta necesidad de calmarse en otro cuerpo. Pero indudablemente si hay prostitución ( exacta palabra) es porque ellos necesitan follar, y eso es así... deben pagar como por otro trabjao y en condiciones higiénicas, queremos que además paguen IVA

    ok! para los putos y las putas trabajo digno, para los que quieran trabajar en eso, claro

    preservativos gratuitos y que no tengamos que ponernoslo en la boca porque el puto de turno que me paga no quiere ponerselo, tamabién reivindicamos una legislación que recoja nuestros accidentes laborales, un lugar donde ponga, como en la carnicería aquí se vende carne, abierto y a la luz del día.

    Comentado por: Enea el 07/6/2008 a las 21:45

  • he visitado el tablero y buscado los artículos que dices, Fran, y no los encuentro; ¿qué hago? ¿dónde están?
    PD.: entre mis muchas limitaciones está la de no saber jugar al ajedrez.

    Comentado por: http://librosdeagustingarciacalvo.blogspot.com el 05/6/2008 a las 13:14

  • Tengo algunos viejos articulos de Garcia Calvo de los años 40 y 50 muy dificiles de encontrar. Te sugiero visitar www.clubdeajedrezdamamorena.blogspot.com que es donde ultimamente escribo

    Comentado por: Fran el 05/6/2008 a las 12:37

  • gracias, Fran, localizado, espero conseguir un ejemplar en breve. Uno tiene estas perversiones todavía.

    Comentado por: http://librosdeagustingarciacalvo.blogspot.com el 05/6/2008 a las 11:48

  • Sevilla, un nombre en la ópera, Sevilla, Editoriales andaluzas unidas, 1986. Uni. Inter. Men. y Pelayo.

    Comentado por: Fran el 05/6/2008 a las 09:59

  • Encuentro excelente su idea JoseAngel aunque tal vez algo prematura.Desde luego podia ser una solución al problema de la financiación de los partidos y sin duda,mucho mas transparente que el actual.

    Comentado por: maleas el 04/6/2008 a las 18:35

  • Bueno, con todas las explicaciones que han dado ustedes sobre el nombre del Sr.Pin y la foto yo corroboro mi propia opinión que surgió en base a la foto. Me atrevo a exponerla, completamente consciente del error que puedo cometer. Esto es ficción es en cualquier caso.
    Desde mi punto de vista en la foto anterior el Sr. Pin aparecía distante en entorno elegantemente añejo, con una copa vacía y, según me parece, daba la impresión de estar en lucha con la realidad. En esta foto, que ustedes ven más puesta, lo veo asumiendo y luciendo su realidad y lejos de aparecer distante aparece comestible. Creo que ha rellenado la copa.

    Comentado por: Perdón por la frivolidad y por la debilidad el 04/6/2008 a las 17:43

  • ¿es que hay un libro sobre Sevilla y la ópera escrito por don Víctor Gómez Pin bajo el nombre de David Mas? Urge contestación y datos bibliográficos. Salud.

    Comentado por: http://librosdeagustingarciacalvo.blogspot.com/ el 04/6/2008 a las 14:32

  • No sé qué importancia puede tener, pero Víctor Gómez Pin se llama Demetrio efectivamente. Este heterónimo puede que responda a una coquetería (como el de David Mas, en otras ocasiones, véase el excelente libro sobre Sevilla y la ópera), pero en cualquier caso el exigente discurso del maestro sigue ahí

    Comentado por: Fran el 04/6/2008 a las 11:17

  • Como el autor del blog no tiene por costumbre responder a los comentarios, daré una respuesta tentativa a la pregunta del anterior. La firma distinta en un blog y en las obras "profesionales" responde a una conveniencia apreciada de diferenciar las dos actividades - como quien escribe libros de jurisprudencia y novela negra. Obsérvese que es una decisión sobrevenida, no inicial... y que se aprecia una contradicción potencial en el sentido en que era Víctor Gómez Pin, y no Demetrio Pin, la persona o máscara cuyo prestigio intelectual buscaba El Boomeran(g). Se inaugura una división de funciones entre el filósofo (que responde, suponemos, de su discurso) y el bloguero (que a los comentarios al menos no responde). Queda, claro, una conexión (la foto al menos, el PIN identificador personal)— con lo cual esto es un paso menos drástico que el de pasar a utilizar un nick anonimizante o ficcionalizante.

    Comentado por: JoseAngel el 04/6/2008 a las 08:19

  • ¿Cómo ese cambio de nombre y foto señor Pin?

    Me gustaba más en la foto anterior, esa manera de sostener el vaso de vino vacío
    me parecía muy filosófica.

    Ahora en cambio aparece en una pose más convencional de filósofo, interrogante.

    Comentado por: lenz el 03/6/2008 a las 21:46

  • Por fin un texto absolutamente interesante y dificil. Espero mañana con impaciencia.

    Comentado por: vice el 03/6/2008 a las 19:36

  • Por fin una foto bien elegida.

    Tema recurrente donde los haya, y que provaca cascadas de topicos y lugares comunes.

    Me sorprende la descripcion del contratante, como si no fueran personas de todas las clases los usuarios de dicho servicio.

    Supongo que el nuevo ministerio de igualdad (¿?) se encargará de que los hombres puedan tener las mismas opciones laborales que sus compañeras.

    Lo que hace indigno este tipo de relación para la sociedad es que uno pueda comprar con dinero una intimidad. Pero a nadie le escandaliza los matrimonios cuyo nexo es el mismo, ni tampoco amistades, ni tampoco maternidades (madres de alquiler)...
    En fin, todo esto para volver a hablar de la hipocresía, de la infidelidad, del trabajo, de la dignidad,...

    Comentado por: Querelle el 03/6/2008 a las 11:44

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Biografía

Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
 
Vinculado  durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja  conjetura de que los hombres sólo quedan  redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.

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