El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
martes, 13 de mayo de 2008
Episodio fabril: El Shangai y el Sevillano

En el año en el que La terra trema se rueda, el Mezzogiorno se hallaba sumergido en una profunda postración que se prolongó en la década siguiente, incrementando el abismo respecto al Norte fabril hacia el que los meridionales se veían obligados a desplazarse. Exilio que el propio Visconti describiría en términos punzantes en esa tragedia urbana que era Rocco y sus hermanos.
Ese exilio constituía espejo verídico y punzante para esos hijos de la España rural que, en los años negros del franquismo, abandonaron sus pueblos para poblar las colonias textiles de Cataluña o la margen izquierda de la ría de Bilbao. Cuando las tornas cambiaban, por ejemplo en la crisis provocada por el llamado "plan de estabilización", los recién llegados se veían abocados a competir brutalmente con los oriundos para hacerse con un puesto de trabajo. Si la tensión era excesiva, los hombres de maleta de cartón que llegaban a la estación de Francia en el Shangai (Barcelona, Venta de Baños, Zamora...) o el Sevillano (Barcelona Valencia, Alcazar de San Juan...) eran acogidos por...la Guardia Civil, que les proporcionaba un billete de vuelta para retornar a su lugar de origen sin salir de la estación. Esto que hoy es tan frecuente tratándose de viajeros procedentes de países no comunitarios (y de algunos que sí lo son) ocurría en el cenit de la retórica sobre la España unida; unida geográfica, política, económica y lingüísticamente.
Dado que tal unida lingüística consistía tan sólo en repudio y voluntad de exterminio de las lenguas vasca y catalana, los desarraigados inmigrantes de la España rural (utilizados vilmente por el régimen para hacer inviable el uso social cotidiano de esas lenguas) sufrían la más desgarradora contradicción moral que inmigrante alguno haya podido soportar: pues sujetos a la desconfianza y el menosprecio que las sociedades "desarrolladas" (entonces meramente fabriles) incuban para los desarraigados que en ellas buscan cobijo, eran a la vez considerados vehículo de desnaturalización de la propia cultura, el propio sistema de vida y sobre todo la propia lengua.
[Publicado el 05/5/2008 a las 14:15]
Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.
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