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viernes, 8 de agosto de 2008

Blog de Demetrio Pin

Falacias Kantianas en materia de suicidio (1)

Decía dos textos atrás que la radicalidad de Kant en cuanto a la exigencia de que la razón vaya siempre por delante, puede servir de coartada (en la medida en que el pensador de Könisberg repudia el suicidio en nombre de tal exigencia) a la pusilánime razón de los que sólo otorgan el derecho a morir en caso de radical quiebra en las funciones que hacen la vida estimable. De hecho Kant podría, en este asunto, constituir la coartada incluso de los que defienden las posiciones más radicales. Cabe, en efecto, razonar kantianamente de la siguiente manera:

Supongamos que, acuciado por la indigencia física, la impotencia intelectual o el dolor afectivo, la melancolía me induce a poner fin a mis días. Mas supongamos asimismo que el actuar de esta manera fuera erigido en ley universal (recuérdese de textos anteriores que esta es la conjetura de la que Kant se sirve para alcanzar un criterio relativo al carácter moral o inmoral de una acción). Entonces todos nuestros antepasados hubieran muy probablemente tenido la ocasión de obedecer a tal ley universal y la humanidad no hubiera persistido. Mas como sin seres humanos no hay razón de ningún tipo, erigir en ley universal de la naturaleza el que el hombre pueda poner fin a sus días, sería contradictorio con el imperativo de tener la razón como un fin.

Todo muy edificante (además de racional), pero ya dije antes que esta posición de Kant no puede ser tomada como ejemplo digamos evangélico (aunque probablemente tal cosa es lo que sea, pues "el Gran Chino de Könisberg" tenía probablemente un inconsciente devoto). La reflexión ha de responder menos a ciertas afirmaciones explícitas de Kant que a la lógica interna de su texto. Y ello, por supuesto, sólo en la medida en que tal lógica parezca la más aguda, la menos contaminada por prejuicios, la más conforme al imperativo de huir de la falacia (ya ni me atrevo a escribir "atenerse a la verdad").

He sostenido muchas veces que (sea o no virtud en materia de relaciones conyugales), en materias filosóficas la fidelidad es un vicio (esterilizante más bien que contaminante, pero vicio). No debe interesar Kant (ni Descartes ni Putnam) sino el lúcido pensar que, en ocasiones, su texto nos transmite. Sigámosle, pues, exactamente hasta este punto, y abandonémosle cuando empecemos a tener la sensación de que hay que hacerlo. Una matización de momento:

No supondría lo mismo erigir en ley universal la máxima: el humano pone fin a su propia vida, que erigir en ley universal la máxima: el humano pone fin a su propia vida en las circunstancias x, y, z.  

[Publicado el 16/4/2008 a las 11:30]

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Comentarios (4)

  • Como bien muestra el comentario de Porsiel, en estos razonamientos "kantianos" del Dr. Gómez falla a menudo la lógica más elemental.

    Comentado por: JoseAngel el 16/4/2008 a las 21:19

  • Entiendo yo que Kant decía que si todos nos suicidamos aquí no queda nadie. Pero ¿es que estariamos aquí si a todos nos hubiera dado por hacer lo mismo, sea esa la cosa que sea?

    Esto no quedará muy filosóficoelegante, pero ahí está

    Comentado por: Mitin el 16/4/2008 a las 19:34

  • Aunque no sea 'devoto', y no como a Kant se refiere el sr. Gómez Pin sino de estos parajes....'selva selvaggia' diría mejor, al tenor de las reflexiones que lleva haciendo el filósofo hace ya, y brindando a la concurrencia, sobre el siucidio y más recientemente sobre el aborto (y aunque tampoco sea un puritano sí quiero seguir en este punto para mis fines, su advertencia de que "no debe interesar Kant (ni Descartes ni Putnam) [y pongo yo, ni Gómez Pin] sino el lúcido pensar que, en ocasiones, su texto nos transmite. Sigámosle [ pongo yo ...al sr. Gómez Pin ], pues, exactamente hasta este punto, y abandonémosle [al idem] cuando empecemos a tener la sensación de que hay que hacerlo"...sea pues que le sigo hasta que dice derecho a 'no dar la vida' cuando el "proceso" de vida humana (que desembocará en vida humana...what's a fuzzy concept!) ya está empezado y dado de facto, pues que las células primeras viven...y si no a ver como encuentra la una a la otra; luego más que no dar la vida es 'dar la muerte'. En este punto y para no pillarme los dedos yo utilizo para juzgar el problema del aborto las categorías aristotélicas, que resulta que parece ser que también usa la iglesia, las del Acto y la Potencia...en fin...sed non erat in his locis).
    Vayamos al grano al fin, ayer vi una película 'El hombre Kiev' o 'The fixer' poderosa y tremenda peli de Frankenheimer (basada en 'novela' homónima) que recomiendo; no desvelemos siquiera el argumento y vayamos a lo que interesa. En una escena en la que Bok lee a Spinoza se dice con voz en off que cualquier hombre quiéralo o no tiene derechos (civiles y políticos) y que en este caso ni el poder ejecutivo ni ningún otro poder puede arrebatárselos al hombre...esto tiene como natural consecuencia sin duda que tampoco el sujeto de estos derechos puede hacer 'dejación' de ellos, es decir, que el Estado no permite el 'suicidio civil'...quien considere esto como oportuno aun moralmente, pero considere sin embargo que el suicidio físico también lo es debería explicar, si ha lugar y tiene a bien, porque defiende uno mientras ataca el otro, ¿por qué el Estado se convierte en dueño y señor de nuestro ser civil-político, y dejamos que lo haga?...la iglesia creo que en esto es más consecuente...aunque no sea necesario serlo, sin duda... en la vida privada de cada cual, digo.

    saludos

    Comentado por: vic el 16/4/2008 a las 13:53

  • La humanidad sí hubiera persistido, la edad en que uno se inclina al suicidio no es siempre antes de la pubertad, se puede uno suicidar mucho más tarde, habría que ver las estadísticas.

    Comentado por: Porsiel el 16/4/2008 a las 12:34

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Biografía

Desde hace muchos años ha tenido el centro de su vida en la filosofía académica, que ha enseñado en diversas universidades europeas. Recupera ahora interrogaciones vinculadas a su infancia y proyecta colaborar con un equipo interdisciplinar que tendrá una de sus referencias en la ciudad de Vladivostok.

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