Deseo moral de morir... y afirmación de la vida
Car c'est vraiment Seigneur
le meilleur Témoignage
Que nous puissions donner
de nôtre Dignité...
Cesare Pavese evocaba estos versos de Baudelaire para situar el suicidio como el único gesto portador de esa dignidad que en ellos se menciona. Albert Camus comienza uno de sus más conocidos ensayos afirmando que el suicidio es "el único problema filosófico verdaderamente serio", y que responder a la interrogación fundamental de la filosofía equivale a "juzgar si la vida vale o no vale la pena de ser vivida".
El planteamiento de estas líneas no viene trazado por la actitud de ninguno de los dos escritores. No me interesa tanto determinar si la propia vida vale en sí la pena, como determinar si merece ser conservada a toda costa o en toda circunstancia.
Algunas de las reflexiones que preceden son suficientemente indicativas de que no me son simpáticas (por así decirlo) actitudes de pesimismo existencial. El instante del nacimiento propiamente humano equivale indiscutiblemente a irremediable pérdida de la inmediata conexión con el mundo natural. Pero tal crisis (resultante de que las cosas queden empapadas por el lenguaje y que el mero percibir sea indisociable del juicio), supone precisamente que el entorno inmediato bañe para nosotros en esa exhuberancia hecha de contrastes, hecha de imágenes pletóricas anunciadoras ya, sin embargo, de quiebra, que constituyen el fermento en el que se han fraguado todas esas construcciones del espíritu que calificamos de obra de arte.
Nacer como hombre, es decir, actualizar plenamente la humanidad que un niño potencialmente encierra, es abrirse a la estupefacción y a la magnificencia de las cosas impregnadas por el verbo, y sólo la reminiscencia de tal nacimiento da fuerza para esa suerte de creación permanente, para ese sí continuamente iterado, que constituye el único anclaje de la vida.
Todo humano es por nacimiento rico y digno, pues sin esta plenitud originaria el infante no hubiera dado el paso de actualizar su humanidad. De hecho sólo por una reminiscencia, consciente o inconsciente, de tal origen los humanos reivindicamos una vida acorde a un grado de excelencia, y de ninguna manera nos sentimos conformes con el vivir pura y simplemente.
¿Y el suicidio en todo esto? Pues obviamente quizás no sea el único problema auténticamente "filosófico", pero desde luego se deriva de este último, por ejemplo dada la circunstancia de que, ante el problema filosófico la ausencia de fuerza haga imposible limar sus aristas, hurgar en sus recovecos no retornar sobre lo ya resuelto y, en definitiva, plantarle realmente cara.
Estoy simplemente sugiriendo que cabe renunciar a seguir, no por resentimiento contra la condición humana, sino precisamente por haberla sumido plenamente; cabe apuntar a la muerte propia como expresión de amor a la vida... Y no obstante, tal posición es problemática y ello en base a los presupuestos mismos a partir de los cuales se reivindica la singularidad del ser humano, la subversión que su aparición supuso en la historia evolutiva y, en suma, su irreductible dignidad. Debo abrir una reflexión sobre este asunto.
[Publicado el 09/4/2008 a las 07:00]
saben , odio la vida pienso en que deberia dejar de existir . aveces estoy bien pero buena parte me siento asi . solo algunos son felices y lo tienen todo odio esta vida y quisiera morirrr
Comentado por: ariana el 23/4/2009 a las 21:24
Ave Víctor: el tema está siendo un revulsivo en las clases de Filosofía. Sería interesante que tantos mojigatos con olor a naftalina escucharan a los jóvenes hablar de la pulsión de la vida, vivida digna, libre y conscientemente; pero también de encararse a la muerte con valentía, sin desprecio a lo vital, asumiendo su propia libertad.
Comentado por: Imanol Gómez Martín el 09/4/2008 a las 20:04
Nació en Barcelona y se trasladó muy joven a París, donde estudió filosofía, alcanzando el título de Doctor de Estado en la Sorbona con una tesis sobre el orden aristotélico. Tras años de docencia en Francia obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con un trabajo de investigación sobre aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona. Víctor Gómez Pin ha trabajado en el proyecto de establecer el estado de la cuestión respecto a las interrogaciones fundamentales de la filosofía griega contemplándolas a la luz de la reflexión contemporánea. Ello le llevó en 1993 a fundar el International Ontology Congress/ Congreso Internacional de Ontología, en cuyo comité científico figuran relevantes personalidades de la ciencia y la creación contemporáneas (entre ellas varios premios Nóbel). La Unesco ha otorgado su patrocinio a la mayoría de las reuniones celebradas en tal marco. Víctor Gómez Pin es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega y miembro de múltiples sociedades filosófico-científicas. Autor de una treintena de libros ha obtenido entre otros los premios Anagrama de Ensayo y Espasa de Ensayo. En septiembre de 2009 el Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti le otorgó el "Premio Internazionale per Venezia".
18/3/2010 20:05
Publicado por: Pisto Nudo
15/3/2010 20:28
Se divierte que no es poco... ...
Publicado por: Santiago
14/3/2010 14:19
Me estoy divirtiendo. No es poco...
Publicado por: Céleste
12/3/2010 23:09
Es terriblemente fascinante: ...
Publicado por: Pascual H.
12/3/2010 11:11
de que lo puramente imaginario...
Publicado por: E.
12/3/2010 11:07
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10/3/2010 14:31
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09/3/2010 13:24
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