El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Ácido retorno a la cuestión kantiana
En una reflexión anterior intentaba sintetizar tesis kantianas relativas a la imposibilidad de que el orden social, persistiera si las máximas de acción contrarias a la moralidad fueran erigidas en leyes universales, a las que se adecuaría necesariamente nuestro comportamiento. Uno de los ejemplos que el pensador nos ofrece es relativo a la palabra empeñada, ejemplo concretizado en la persona que, apurada, solicita una ayuda económica. Conviene recordar el argumento: la persona en cuestión puede hallarse tentada de prometer su devolución en un plazo determinado, aun a sabiendas de que ello no va a ser posible. Por definición, la palabra no surtirá efecto más que si el que la enuncia es susceptible de ser creído. Si la enunciación de falsas promesas fuera erigida en ley universal determinante del comportamiento, de tal manera que toda promesa tuviera entre sus rasgos esenciales el ser falsa... obviamente nadie avanzaría un penique, pues tendría la certeza de no recuperarlo. En suma: hasta para conducir a buen puerto mis aspiraciones más inmundas no podría dejar de desear que en el mundo haya seres motivados por valores desinteresados y favorables a la persistencia de los seres razonable, en lugar de serlo por meros intereses subjetivos.
En el evocado debate en que uno de los participantes acusaba al otro de mentir sistemáticamente estaban en juego ni más ni menos que los argumentos que tendría un ciudadano para elegir su primer representante en el orden de la polis, es decir de la organización de nuestras vidas en conformidad a una ley. Días después, conocido ya el resultado, el acusador deseó suerte en la gestión a su rival sin retirar en absoluto sus palabras y ante simpatizantes que, en consecuencia con lo que había reiterado su líder, coreaban "Si gana Zapatero gana un embustero".
Reitero: no había habido ni un instante de veracidad en un debate sobre la cosa pública, y tras el mismo parecía que, de facto, ni puñetera falta hace que lo hubiera. Reitero: cerca estamos del nihilismo y lejos estamos de la exigencia kantiana. Totalmente errónea puede llegar a parecernos la convicción de que un grado de veracidad en la palabra es condición de posibilidad incluso de una práctica social sustentada en el engaño.
[Publicado el 24/3/2008 a las 07:00]
El teledebate de marras no hizo sino confirmar lo que sabíamos, que la política es una puesta en escena donde se reparten unos papeles que el público ya conoce de antemano, pero donde acabamos asumiendo nuestro papel de espectadores, también consabido y estereotipado. Coincido con alicedd en el sentido que no queda clara la conclusión de estas últimas entregas. A menos que se trate de volver al principio, a la hipótesis de un sistema construido enteramente sobre la mentira, pero eso sería un nihilismo demasiado grosero. Me quedo con la idea que apuntaba alicedd, de la capacidad crítica del individuo, idea al fin y al cabo muy kantiana ("sapere aude").
Comentado por: Pangloss el 25/3/2008 a las 16:47
La impresión mas de fondo que me quedó de ambos contendientes fue la de que ninguno de los dos habia leído un libro mínimamente bien escrito desde hacia mucho tiempo.Su forma de hablar los delataba.
Libertad de mercado es aquello que defienden ante los demás los que no creen en ello,no practican.Ya Stuart Mill se percató de lo aficionados a esa practica que eran allende el Atlántico.
El triunfo pleno de la libertad de mercado es,según el informe Stern y mi propia opinión,el factor determinante en el de momento imparable proceso de exquilmación y deterioro del planeta Tierra.
Comentado por: Maleas el 25/3/2008 a las 00:02
Hoy día S del mes E del año X fue a parar a mis manos un libro escrito en español originalmente por un tal Arturo L’Arsenal, traducido al francés por una tal Alma Marcela Silva de Alegría y publicado por Clit-Oris Press de Paris en el año 1958. Assessment: El libro, de narrativa corrosiva y provocativa no se trata más que de una novela erótica de la época victoriana. Planes: Leerlo y quizás traducirlo devuelta al español. A lo mejor alguno de esos grupos editoriales que se concentran($$$) en literatura erótica se interesa en comprar la traducción. No creo que los derechos estén tan caros.
http://jaimeorgaz-moss.blogspot.com/
Comentado por: Jaime Orgaz-Moss el 24/3/2008 a las 23:17
Comentado por: Jaime Orgaz-Moss el 24/3/2008 a las 21:45
Pangloss ¿no tiene también una cierta sensación de vértigo? por los rápidos giros del vehículo que montamos, salta de un tema a otro sin previo aviso y cuando comienzas a amoldarte, ya está hablando de otra cosa, empiezas a seguirle en la ruta y ya ha vuelto al lugar del que partió. Me da la sensación de tiovivo y de que si me despisto sólo 1 segundo, lo habré perdido de vista para siempre. Aunque es probable que quedándome quieta vuelva a aparecer y a detenerse para que vuelva a montar. Me falta un poquitín el aliento, debo reconocerlo. En cuanto a las tesis kantianas las encuentro, tendría que estudiarlo más a fondo, pero así a priori diría que inmovilistas. La capacidad de crítica siempre persiste en las personas, no siempre con un correlato en la acción, lo que se suele tomar por ignorancia o desinterés cuando sólo es, quizás, paciencia o valoración contrastada en la que sigue ganando lo positivo. Por otro lado, sí, los políticos debieran dar ejemplo y ser modelos de un tipo de relación entre iguales, en la que prime el respeto y la educación que deseamos, por el bien común, que efectivamente tengan.
Comentado por: alicedd el 24/3/2008 a las 15:17
Comentado por: JoseAngel el 24/3/2008 a las 15:16
Dejando aparte la cuestión de si engaña más el Presidente o el líder de la oposición, por supuesto que la ética de la comunicación es necesaria para la sociedad. Es necesaria tanto para quiene se atienen a ella, cumpliendo promesas, diciendo la verdad, etc.; e igualmente para quienes, parasitarios de ese orden básico, viven de transgredirlo (mentirosos, estafadores, etc.). Se podría decir que éstos hacen un uso más inteligente, en el sentido de semióticamente más elaborado, del orden social: la gramática parda requiere que exista la gramática, pero sus reglas son más complejas que las de ésta. Ahora bien, la cuestión no admite simplificación, pues también es un comportamiento semióticamente complejo el engañar al engañador anticipando sus engaños, o haciéndole creer que nos los tragamos.
http://www.garcialanda.net
Comentado por: JoseAngel el 24/3/2008 a las 15:15
Dejando aparte la cuestión de si engaña más el Presidente o el líder de la oposición, por supuesto que la ética de la comunicación es necesaria para la sociedad. Es necesaria tanto para quiene se atienen a ella, cumpliendo promesas, diciendo la verdad, etc.; e igualmente para quienes, parasitarios de ese orden básico, viven de transgredirlo (mentirosos, estafadores, etc.). Se podría decir que éstos hacen un uso más inteligente, en el sentido de semióticamente más elaborado, del orden social: la gramática parda requiere que exista la gramática, pero sus reglas son más complejas que las de ésta. Ahora bien, la cuestión no admite simplificación, pues también es un comportamiento semióticamente complejo el engañar al engañador anticipando sus engaños, o haciéndole creer que nos los tragamos.
http://www.garcialanda.net
Comentado por: JoseAngel el 24/3/2008 a las 15:14
Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.
16/5/2008 21:06
Publicado por: alicedd
15/5/2008 18:01
Publicado por: maleas
13/5/2008 20:36
Hoy,trece de mayo, a las 22:30,...
Publicado por: kdhf
13/5/2008 19:17
Publicado por: JoseAngel
13/5/2008 18:53
Publicado por: Imanol Gómez Martín
13/5/2008 17:56
Pues, efectivamente, no todos...
Publicado por: ossa
13/5/2008 00:31
Publicado por: ksj
12/5/2008 19:02
COMO QUE ESTA MEDIO CABIS BAJO
Publicado por: eulalia
12/5/2008 15:26
Publicado por: Imanol Gómez Martín
09/5/2008 09:47
Publicado por: Imanol Gómez Martín
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres