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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Víctor Gómez Pin

Superficial verdad, densa falacia

Rajoy durante el segundo debate

Rajoy durante el segundo debate.

El rival del presidente en funciones del gobierno parecía  durante los debates verdaderamente  preocupado por la problemática de la verdad. Pues tras su fiscalización de las modalidades de mentir del contrincante  anunció a un momento dado, durante el segundo debate, "yo voy a hablar también de la verdad".

Decepcionado quedó sin embargo el oyente que esperó un discurso teorético sobre la noción de verdad. El señor Rajoy no citó a Tarsky ni a Heidegger. No habló de la verdad, sino que se limitó a cantar al señor Zapatero unas cuantas verdades, la mayoría relativas a las dramáticas consecuencias para los más necesitados de su política social. Muchos oyentes o teleespectadores eran personas que podían temer las  inevitables implicaciones  de una  política económica  sustentada en el ideario liberal y la erección del mercado en referencia sagrada;  personas conscientes de que el partido del señor Rajoy lucha porque tal ideario se imponga aun con mayor radicalidad y que tienen en mente el aspecto sombrío de la prosperidad general de los gobiernos de Thatcher o Blair. Pues bien con estupor pudieron escuchar en boca del candidato frases críticas como las que siguen: "La diferencia entre los más ricos y los más pobres es hoy mayor en España"..."A la hora de las becas, de los comedores, y de la sanidad pública, algunos españoles se pueden ver perjudicados".

Edificante desde luego esta preocupación por las víctimas del sistema económico. A diferencia de lo que suele ocurrir esta vez era el representante del partido más devoto de la libertad de mercado el que parecía tener el monopolio de los buenos sentimientos, y hacía mayor gala de amor a los pobres  Lo que decía constituía muy probablemente una verdad como un templo. Mas el lugar desde el que lo decía convertía su discurso en un paradigma de falacia.

¡Que ilusoria puede llegar a parecer la kantiana  convicción de que un grado de veracidad en la  palabra es condición de posibilidad incluso de una práctica social sustentada en el engaño!   Viene a cuento transcribir literalmente lo que escribía hace unas semanas en relación a  esta  tesis de Kant:

"Hasta para conducir a buen puerto mis aspiraciones más inmundas no podría dejar de desear que en el mundo haya seres motivados por valores  desinteresados y favorables a la persistencia de los seres razonable, en lugar de serlo por meros intereses subjetivos. ¿Respuesta del cínico a tal argumentación? Pues la división de los comportamientos: la defensa de los intereses generales de los seres de razón para el otro, y la defensa de los intereses subjetivos para mi."

[Publicado el 19/3/2008 a las 11:30]

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Comentarios (7)

  • Adición:
    Plantear el asunto, por último, en términos de alternativa disyuntiva no deja de ser engañoso: por un lado un defensor de la vil libertad de mercado, por otro un garante de los derechos de los pobres. Examinando el asunto con libertad de prejuicios podemos constatar que, tanto uno como otro, ambos defienden la libertad de mercado, aunque uno lo haga más abiertamente y otro con un marcado sentido de culpa esgrimido ante su electorado como justificación moral.
    www.feacios.es.vg

    Comentado por: Borgia el 22/3/2008 a las 20:03

  • Mi admiración por usted y su filosofía no puede plegarse a la ingratitud intelectual de no decir lo que pienso: si su argumentación va dirigida a señalar las falacias y sofismas que atravesaban las palabras del candidato, lo ha hecho reutilizando esas u otras parecidas, reciclando, por decir, el mismo material desde la seguridad de estar en lo cierto.
    1- en primer lugar: usando una acepción de "libertad de mercado " interesada, lo que le vale para descalificar "a priori" cualquier pretensión de alguien que diga defenderla. Cuando afirma que la preocupación por los socialmente perjudicados que decía representar Rajoy no era creíble en referencia "al lugar desde el que lo decía" está utilizando, camuflada, un paradigma de falacia: una falacia "ad hominem", y así se evita entrar en la consideración del argumento en sí. Es una justificación grosera y torpe: "este hombre no puede preocuparse por los pobres porque es de derechas y defiende un libre mercado devorador de desfavorecidos"; "como es él y sabemos en realidad qué piensa (juicio de intenciones injustificado) no podemos dar crédito a sus palabras".
    Por otra parte, más que producto de consideración científica, su noción de "libertad de mercado" parece rozar la delos sermones parroquiales de un manual para infantes. Es muy fácil establecer una definición perversa de algo y, así, deducir toda serie de perversidADES que de ello se siguen. Un aserto injustificado por usted es que la libertad de mercado signifique pobreza o apaleamiento del débil; más bien, si nos atenemos a la experiencia histórica, parece ser exactamente lo contrario. Tampoco se le ha ocurrido, por supuesto, iluminar la realación que pueda haber entre la "libertad de mercado" y la libertad en general, o mejor, examinar la alternativa: ¿es que hay sitio para la libertad civil si se renuncia a la de mercado? No quiero proponer una respuesta, y creo que la relación entre ambas es problemática, pero por ello mismo debemos mantenernos a resguardo de supuestos simplificadores como los que usted da por sentados.
    2- Algo que me parece lindar con el absurdo es citar "el aspecto sombrío de la prosperidad general de los gobiernos de Thatcher o Blair". Claro, como la liberta d de mercado es malévola, supongo que es preferible, antes que nada, una pobreza general, mas libre, eso sí, de la perversidad moral de aquella prosperidad culpable.

    Comentado por: Borgia el 22/3/2008 a las 19:57

  • Estimado Victor,

    Quería comentarte que me gustó mucho tu artículo ayer en El País contra el modelo Venecia, y que me recordó mucho el panfleto de Régis Debray "Contre Venise".
    Un saludo muy cariñoso,
    Juan Asís

    Comentado por: Abenyusuf el 22/3/2008 a las 19:27

  • Aquí está:
    "Y plantándose delante de mí, me tomó de las solapas de la chaqueta y mirándome fijo en los ojos añadió:
    - ¿A ti qué te parece? Nunca dices nada, te limitas a reír de vez en cuando.
    Yo no sabía qué responder; todas las ideas me parecen igualmente buenas, y el hecho de que existan prueba que alguien las está creando.
    - ¿Qué importa - dije - si son objetivamente verdaderas o falsas? No pueden permanecer invariables largo tiempo."
    (Lawrence Durrell)

    Comentado por: alicedd el 21/3/2008 a las 15:09

  • No comento sus textos ni opino sobre ellos, pero es que lo de hoy es lo más superfluo y tonto (perdón, creo que todos alguna vez hacemos algo tonto, seguro que yo más que Usted) que he leido en su Blog. Qué lástima que también a Ud. le pueda la política más rastrera; elijir entre dos mediocres que dicen sandeces y que insultan por igual es sin duda un difícil gesto apto sólo para los caídos.

    Comentado por: didac el 20/3/2008 a las 15:55

  • Otro ejemplo de lo dicho podría verse en este artículo. Pretendiendo ser una argumentación filosófica, es un artículo político que destila el mensaje no tan subliminal de que la oposición miente y engaña (y el gobierno no, se entiende). También eso es manipulación.

    Comentado por: JoseAngel el 20/3/2008 a las 12:44

  • En la ceremonia generalizada de la confusión en que parece estar inmerso el discurso publico y privado,la mentira domina el panorama.Cuentan que se ha visto a obispos manifestarse en defensa de la libertad,de la suya supongo.

    Comentado por: Maleas el 19/3/2008 a las 21:38

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Biografía

Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.

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