El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Simetrías falaces
En España debatimos hoy sobre la llamada "memoria histórica" y, en la polaridad que el asunto ha provocado, cada parte intenta cargarse de razón poniendo sobre el tapete el monto de vejaciones infringidas a poblaciones inocentes por el bando contrario, incluidas detenciones arbitrarias, torturas y pases por las armas. Estoy seguro que en relación a los hechos empíricos cada parte tiene razón, y que incluso se hallan homologadas respecto a las interesadas exageraciones. Y sin embargo soy de los que toma partido, con todos los matices que se quieran, pero partido. Como hubiera tomado partido a la hora de posicionarse respecto a la Revolución Francesa, y siempre en defensa de la misma, aun ante la evidencia del Terror.
Para la persona motivada a la hora de actuar por los objetivos liberadores que eran la esencia de la Revolución Francesa, el verse abocado al Terror constituía una tragedia, esperada o inesperada, pero tragedia, y hasta la prueba de una radical impotencia. Pues en la matriz de la Revolución Francesa se encuentra el deseo de conferir veracidad social e histórica a la idea moral de convertir a todo ser de razón en efectivo objeto de ese respeto al que me he venido refiriendo. En consecuencia, toda acción que ofendiera a la persona, concretamente todos los actos de abuso o de gratuita subordinación, que efectivamente se daban, suponían (por la impotencia a evitarlos) un trágico fracaso: fracaso de los ideales de libertad y en consecuencia fracaso de lo más noble. Pues bien:
Me atrevo a decir que algo análogo sucedía en los años de nuestra República y de la Guerra Civil. La República era signo de que los débiles de España alzaban la cabeza en busca de la recuperación de su dignidad, sin la cual no cabía dignidad social para el pueblo español. Y cuando este proyecto tiene algún viso de parcial realización, otras cabezas se alzan, objetiva y subjetivamente motivadas por el imperativo de impedir que tal dignificación fuera posible.
[Publicado el 05/3/2008 a las 12:07]
Huy, huy... reduciendo hechos y situaciones y motivaciones tan complejas a una esencia abstracta o a una foto tipo Che, así sin matices... esas abstracciones empiezan siendo metafísicas, pero terminan siendo políticas. De las de tomar Partido, en nuestra propia circunstancia.
Comentado por: JoseAngel el 06/3/2008 a las 14:42
La memoria histórica, por una parte me parece bien entendiéndola como Gómez Pin lo ha explicado aquí arriba; por otra da miedo que vuelvan a despertar odios dormidos y resentimientos. Sí, también creo que el horror viene de ambos bandos, así que debiera dignificarse a todos, los que lo merezcan y, sonará fuerte, desmitificar a todos también. No es el blanco ni el negro sino el gris. Es decir, reconozcamos que una guerra es una guerra, con lo que conlleva y sí, eduquemos históricamente, olvidar que hubo una república y sus valores, no,
Comentado por: alicedd el 05/3/2008 a las 14:32
Antes de leer este artículo y los comentarios, comento algo sobre los anteriores. El caso de Einstein, es curioso pero me parecería peor aprovecharse del supuesto inmigrante analfabeto etc porque lo encuentro más indefenso y la brutalidad resulta mayor que si se ataca a alguien a quien se considera capaz de dar una respuesta defensiva, aunque sólo sea de pensamiento, no de acción, a la altura e incluso superior, a las circunstancias que le aflijan. Es algo puramente emocional, la defensa del débil. En esa parte emocional no hay distingos entre seres humanos, es cierto, pero también es verdad el que el hablar de las cosas no es vivirlas y experimentarlas y que la historia demuestra sobradamente qué barbaridades somos capaces de cometer los hombres, la generalidad de ellos, no sólo un puñado. En cuanto a lo de que esa moralidad subsiste porque el ser ARGUMENTA pienso que es sólo en algunos, Cierto que uno tiende a querer verse como "bueno" y ése es el fin de la argumentación, la cual, flexible como es, no suele ofrecer apenas resistencia, da igual la idea que se pretenda defender, las palabras e incluso la lógica son muy manejables. Pero no siempre es así, hay gente que está muy contenta y feliz de ser "mala" y no necesitan explicarle a nadie sus motivos más allá de "porque puedo" o "porque quiero". Teniendo en cuenta los impulsos que a diario nos acometen a todos y que controlamos, fácil es imaginar cómo sería una persona, haberlas haylas, que no necesite justificarse y que no asimile ni comprenda ni le importe tener ningún control sobre sí. Estoy convencida de que se pasaría la argumentación tranquilamente por donde todos sabemos y de que el único tipo de argumentación que a esta persona le puede importar es aquella de puertas afuera, la que le exculpe de responsabilidades.
Comentado por: alicedd el 05/3/2008 a las 14:21
Españolito que al mundo vienes,te guarde Dios.
Una de las dos españas ha de helarte el corazón.
Asi resumia el maestro Mairena,que en la angustia también tomó partido,la cuestión.
Hay antecedentes,los afrancesados ilustrados,Blanco White a la cabeza,que hubieron de optar entre sus ideas y la evidencia del horror.En Francia es figura paradigmatica de este conflicto Chateubriand,victima de la tensión resultante ante la muerte de familiares y amigos por parte de los revolucionarios y sus convicciones republicanas.La lista se haria interminable.Aqui,del caso Unamuno algunos recalcitrantes aún seguimos hablando.Pena y verguenza que los combatientes de la desmemoria se empecinen en lo contrario
Comentado por: maleas el 05/3/2008 a las 14:00
Vale. A eso se le llama ir tomando la cosa cara y ojos con respecto a lo comentado días atrás.
A ver a dónde le lleva (siempre si le da la gana, claro) ese punto de partida temporal que imagino no es arbitrario.
Comentado por: Baldung el 05/3/2008 a las 13:09
Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.
16/5/2008 21:06
Publicado por: alicedd
15/5/2008 18:01
Publicado por: maleas
13/5/2008 20:36
Hoy,trece de mayo, a las 22:30,...
Publicado por: kdhf
13/5/2008 19:17
Publicado por: JoseAngel
13/5/2008 18:53
Publicado por: Imanol Gómez Martín
13/5/2008 17:56
Pues, efectivamente, no todos...
Publicado por: ossa
13/5/2008 00:31
Publicado por: ksj
12/5/2008 19:02
COMO QUE ESTA MEDIO CABIS BAJO
Publicado por: eulalia
12/5/2008 15:26
Publicado por: Imanol Gómez Martín
09/5/2008 09:47
Publicado por: Imanol Gómez Martín
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