El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 6 de octubre de 2008
Al leer los periódicos...
"Madame Verdurin, lamentándose por sus jaquecas de no tener cruasanes que mojar en su café con leche, acabó por conseguir una receta para que se los hicieran en cierto restaurante... Sin dejar de mojar el cruasán en el café con leche necesidad y de dar capirotazos a su periódico para que se mantuviera abierto sin que ella tuviera necesidad de sujetarlo con la mano de mojar el cruasán, decía: ¡Que horror! Esto es más horrible que la más horrible de las tragedias... Mientras, con la boca llena, hacía estas desoladas reflexiones, el aire que sobrenadaba en su cara, traído a ella probablemente por el sabor del cruasán, tan eficaz contra la jaqueca, era más bien un aire de plácida satisfacción."
Amparados por el privilegio de su posición social los Verdurin, personajes emblemáticos de la Recherche de Marcel Proust, consiguen instrumentalizar al servicio de sus frívolas existencias tanto las catástrofes vehiculadas por los periódicos como una guerra que transcurría a escasos kilómetros de sus domicilios y que conmocionaba la historia europea... Fácil es, pues, suponer qué clase de rentabilidad psicológica cabe extraer de conflictos en los que las víctimas son exclusivamente exóticas y ocasión idónea para que almas bienpensantes (a veces alcahuetes del sistema político y social que hace inevitable ese tipo de conflictos) nos extasíen con discursos relativos a la unidad moral de los humanos, la solidaridad internacional, el triunfo del derecho y hasta el espíritu de sacrificio.
[Publicado el 25/2/2008 a las 10:52]
Comentado por: en el autobús 975, el 26/2/2008 a las 01:50
consiguen instrumentalizar al servicio de sus frívolas existencias ...
...
y por favor... esa sonata en fa... noo. me entra la neuralgía... Calro de luna oh! no no.. List...
oigo bombas, cierra la ventana....
me molestan
Creo que a Odette le gusta .. Swan... pero no sé...
Wagner...
ohhhhh... las salessss
( increíble de bien escrito)
Comentado por: Enea el 25/2/2008 a las 22:52
no hay nada como el Te té, tea..
ay San Peter(s)burgo, ese Lenin no pudo.
cuando cuenta Tolstoi como se introdujo ese adolescente en la fiesta, y como a penas vamos qué impertinencia no saludar a la abuela...
Dosto era despreciado en ess fiestas, él lo sabía pero acudía, ellos le necesitaban, él ... sabemos lo que dijo de ess fiestas .. y también como hizo´el último viaje a Itlaia y Sofia? qué odio más lleno de no puedo cambiarte aunqeu quiera Dosto!
pero lo dice
Comentado por: Enea el 25/2/2008 a las 22:25
Ja ja ja
Tal vez lo haya dramatizado un poco pero ¿qué buscamos cuándo buscamos el conocimiento? ¿no la pone a veces un poco nerviosa saber que no sabemos?
Um, acaban de poner música y suena bien.
Comentado por: alicedd el 25/2/2008 a las 22:05
Pero no me refería a "los periódicos", sr Gómez Pin; era la realidad. La realidad.
Gracias, alicedd. (Es razonable menos cuando dice que "parece que nos va a revelar algo que cambie nuestra..."; hombre, ¡eso, no!
Comentado por: Baldung el 25/2/2008 a las 21:26
Lo terrible sucede cuando la ideologia de los Verdurin se convierte en algo generalizado.Consecuencia directa e imprevista por los viejos utopistas de la sociedad del bienestar y la era del consumo en masa.Efectivamente denunciar esto es ir a contracorriente.
Comentado por: Maleas el 25/2/2008 a las 18:34
No me pareció un amago de ataque, sólo una opinión expresada tal vez con un poco de falta de tacto. La entiendo y además la comparto, también tengo esa sensación de quedarme con la fruta entre los dientes sin llegar a poder morder; esa inquietud, más ligera, desde luego, en este caso pero incómoda, de un noviazgo que no se concreta o se consuma. Creo que los cambios de tema repentinos tienen algo que ver: cuando parece que nos va a revelar algo que cambie el rumbo de nuestra existencia y nos llene la vida de sentido y significado, de dirección, chaf, pasa a hablar de Proust y Verdurin. Tal vez estemos pidiendo demasiado, con Sergio Ramírez pasa lo contrario, es de una contundencia abrumadora. Y, sin embargo, ninguno de los dos nos dejará las tablas de la ley. Hay que sentirlo y aprender a caminar a ciegas.
Comentado por: alicedd el 25/2/2008 a las 16:48
Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con lugares como París, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
Vinculado durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia con la confrontación a la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. A la vez, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja conjetura de que los hombres sólo quedan redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.
02/10/2008 18:20
Publicado por: mªjosé
02/10/2008 00:23
Hola buenas, mire usted no me...
Publicado por: DANIEL
01/10/2008 23:41
Publicado por: mªjosé
01/10/2008 22:17
Publicado por: mitin
30/9/2008 21:08
Publicado por: maleas
29/9/2008 15:04
Si leer no nos mejora y escribir...
Publicado por: mªjosé
29/9/2008 03:41
Publicado por: maria antonieta martinez granados
27/9/2008 14:43
Publicado por: mitin
26/9/2008 20:59
Publicado por: maleas
25/9/2008 13:07
Publicado por: gines
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