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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Víctor Gómez Pin

El decoro y la grieta (2)

Hace ahora casi tres lustros tuve ocasión de ocuparme del texto de Crimen y Castigo citado en el último escrito y que posiblemente genera en el lector un malestar rayano en lo insoportable. Dostoievski logra en estas líneas condensar todos los elementos que configuran el destino ruin de los protagonistas:

Rodia, espectador de la escena, marcado por el crimen que obsesivamente barrunta; Catalina Ivanova que encuentra en la indigencia económica una coartada para liberar todo el desprecio sádico que incuba hacia su marido; Marmeladov, espejo de indigencia y debilidad, moldeado en cuerpo y espíritu por las humillaciones cotidianas que le inflinge su mujer y cobarde ante el maltrato que de terceros recibe su verdugo ("cuando hace un mes el señor Lebesiatnikin pegó a mi esposa con sus propias manos, ¿es que sufrí yo, mientras borracho e inerme contemplaba la escena?")

Marmeladov se halla tan aferrado a las referencias de lo que un tiempo se designaba con la expresión "trabajador de cuello blanco", que su entera personalidad es fruto de ellas. No se trata (por utilizar una expresión de Ortega) de valores que él tiene sino más bien de valores que le tienen, valores que le dan soporte, hasta el punto de que no responder a ellos es vivido como mutilación en su entera personalidad social; el no responder a ellos... al menos en apariencia, y de hecho sólo en apariencia.

Pues dada la dificultad para abrirse camino en el pantano que el entorno social del pobre diablo constituye, la dignidad es efectivamente aquí tan sólo cuestión de apariencia. El decorado tiene como única función el disimular las grietas. En lo real de la intimidad la rotura es tan acusada que, cabe decir, el soporte se agota en la red de quiebras.

Volveré a este texto y concretamente a las relaciones entre Marmeladov y su mujer cuando toque abordar una de las epifanías más sórdidas de la mentira, esa mentira cuya función lubrificante del orden social efectivamente establecido me propongo poner de relieve en las semanas que siguen. Por el momento, quisiera retener otro aspecto de estas estremecedoras líneas de Dostoievski. Me interesa el extravagante discurso que citaba al principio: "Sí joven amigo -insistió con ademán lleno de dignidad...- me está tirando de los cabellos". Discurso mediante el cual el pobre diablo, incapaz de sobreponerse a su situación y ni siquiera de rebelarse, apunta a paliar la atroz impresión que la escena no puede dejar de producir en el testigo. Marmeladov espera de las palabras que, incluso en la situación límite en que se encuentra, salven las apariencias, espera que reintroduzcan la decencia y el decoro, términos ambos a los que remite la palabra dignidad, empleada por el narrador. Mas obviamente su esperanza es vana, y el pueril barniz de las palabras no hace sino acentuar las grietas, lo improcedente, lo literalmente indecoroso de la escena.

[Publicado el 21/2/2008 a las 10:30]

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Comentarios (7)

  • "Sensacional Descubrimiento: Nueva Especie natural entre Hombre y Perro"
    De nuestro redactor permanente en la Royal Masonic Society

    Ayer tarde se desveló en presencia de S.A.R. el Gran Maestre Príncipe Eduardo y de los Altos Grados, el misterio de un ser criado por perros, cuyo cerebro no ha evolucionado como el de una persona. El descubrimiento fue realizado por el Doctor Maximin Lobot, médico rural de Kornam. A lo largo de la conferencia pronunciada en la Royal Masonic, el Dr. Lobot ha sugerido catalogarlo dentro de una nueva especie animal denominada kandeluc. La criatura está bien de salud aunque algo intranquila debido a que se halla en celo.

    Día a día la Royal Masonic demuestra ser un puntal benévolo de conocimiento para la sociedad civil.
    Ayer todos habíamos oído rumores, nos hallábamos todos listos para recibir una sorpresa histórica. Nadie sale defraudado de la Royal Masonic. En este caso la fantástica aparición en escena del kándeluc lo confirmó por enésima vez. De la mano del amable Doctor Lobot entró en la sala por la puerta Trafalgar un pequeño individuo. Vestía ropaje algo descompuesto dada la gran ocasión, pero Lobot nos explicó cordialmente que la criatura se había rebozado en los charcos justo antes de partir para Londres esta mañana, molesto porque lo habían peinado con colonia. Considerando la fisonomía del sujeto se diría que se trataba simplemente un oligofrénico común muy pestilente. Pero su comportamiento resulta sobrecogedor. Nada más entrar se lanzó como una exhalación hacia una azafata que en aquel preciso instante ofrecía una bandeja de canapés al Príncipe Eduardo. Su Alteza quedó con el canapé entre los dedos y los otros dos, criatura y azafata, enredados por el suelo. Todos comprobamos estupefactos lo fiera que es la naturaleza y el odio que tomó la bestezuela contra las enaguas y el sujetador de la muchacha. Por cierto, merece comentarse que en el corrillo formado inmediatamente alrededor de la pareja, el célebre zoólogo Lord Kinnalgas también hizo notar que “estos animalitos nunca pierden el instinto de succión mamario”, en vista de los lengüetazos y chupadas que propinaba el ejemplar. Como la azafata gritaba mucho, el propio príncipe redujo al kandeluc a correazos por la parte de la hebilla.
    Inmediatamente el Doctor, algo nervioso, justificó el incidente diciendo que posiblemente a la criatura le atraía el delicioso olor del canapé de hígados en salsa de higo boumignon que andaba sirviendo la azafata antes del ataque. Pasado el percance resultó ser un ejemplar muy tranquilo y sumiso. De vez en cuando comía pedazos de mortadela o jugaba con una cuerdita. No obstante, en la ceremonia de salida la criatura demostró poseer un vocabulario muy grosero al insultar a dos grados treinta y uno, a quienes llamó “hideputa” y “calvo cabrón” respectivamente; a este último le había arrebatado previamente su pelucón blanco.

    Ya en la puerta volvió a perseguir a la azafata y hubo que montarlo en el carruaje del Doctor arrastrándolo por los pies entre dos escoltas de S.M. Al parecer el Doctor Lobot lleva algún tiempo buscando una kandeluca por los bosques para intentar neutralizarle la agresividad del celo, pero aclaró que no la encuentra por el momento.
    Por su interés para la Sociedad Civil reproducimos los párrafos más representativos del discurso del ya prestigioso Lobot:

    >>Príncipe, Altos Grados, amada sociedad masona:
    Aquí está el medio-perro. (...) He de reconocer honestamente algunas de las críticas de mis colegas franceses: Ciertamente la criatura posee algunas habilidades de habla (pero nada preocupantes, queridos Grados; éstas son muy someras y nunca tan desarrolladas como acusan los psiquiatras de Francia). Afortunadamente para la Ciencia su humanidad no va mucho más allá. A diferencia de los hombres y como ocurre con los perros, carece completamente de un cerebro abstracto. O sea, es de todo punto incapaz de formar una imagen mental a partir de recuerdos del pasado o de imaginaciones sobre el futuro. Obsérvenlo. Más bien el kándeluc vive un continuo fluir de sensaciones presentes. (...) Y lo siguiente que voy a decir es muy importante: Tampoco concibe daño o culpa por sus acciones, sobre todo cuando se perpetran fuera de la manada, que en estos momentos la formamos yo, mis ovejas y mis criadas. (...)
    >>Así que el kándeluc actúa bien a orden de su amo, bien a impulsos de su instinto, entre los cuales destacan la comida y el apareamiento (éste último siempre frustrado gracias a mí).Naturalmente si en el ínterin infringe las reglas del juego debo aplicarle correctivos. (...)
    >>Téngase por caso el suceso de ayer, cuando el medio-perro cayó sobre la joven hortelana llamada Molly Melocots camino de mi finca; la muchacha lo trasegó primero a palos y luego a pedradas, mas el kandeluc le robó su cesto de brevas. Y claro, hoy de mañana vino a mi quejándose del vientre, seguramente empachado. Como de madrugada la propia Molly me había informado del desaguisado de las brevas, yo lo he castigado duramente: le he frotado una breva por toda la boca y acto seguido he purgado al bicho con ricino mediante el método del embudo traqueal sin contemplaciones ni falso pudor francés, ni cediendo a los chantajes emocionales a los que me tiene acostumbrado: Piensen que hasta el final del proceso no cesó de repetir su habitual “perdón maessstro perdón maesstro”, como ahora gusta en llamarme a todas horas, y también decía otras falacias más elaboradas del tipo “la Molly ya fue del maesstro hace años; el Kandeluc también quiere un poco”, a las que hice oídos sordos porque no concibe el pasado y suele mentir en beneficio propio. (...)
    >> Y desde luego no sientan lástima por el correctivo aplicado con embudo, fusta y haz de líctores: he cronometrado que la corteza cerebral del kándeluc olvida todo en doce minutos. Es más, en estos momentos en que leo la conferencia reposa a mis pies comiendo mortadela y jugando con una cuerdita; es bastante feliz como pueden comprobar. No es previsible ningún otro altercado. >>Y además diré que las puniciones son eficaces: seguramente su hipotálamo prohibirá para siempre la ingestión de nuevas brevas, no tanto por vía del recuerdo racional sino gracias a la ligazón instintiva entre el olor de ese higo tierno y el sabor de la purga. Vean pues cómo funciona su mente: Entre hombre y can.

    >>No obstante su pasión por los otros higos –ya saben, los copulativos, con perdón del auditorio–, esa es más difícil de erradicar; fíjense que lleva puesto el valeo de los machos cabríos, es decir una lata repleta de zarzas acoplada sobre el bálano para desincentivar erecciones, pero ya ven cómo sigue mirando fijamente a la azafata de allí –pobrecilla, cómo tiembla–. Y miren cómo se relame el kandeluc. Y es que nada lo desalienta. Nada más muchas gracias venerables Maestros”. >>
    El discurso culminó con una ovación cerrada.
    La próxima semana acudirá a la Royal Masonic Society el célebre niño-inventor Horacito Jackson y presentará un nuevo vehículo imaginativo. Se rumorea que se trata de algo fascinante (dicen que una especie de autogiro a tracción animal). Qué simpático es todo lo relacionado con el pequeño Horacio, hijo del admirado Lord Edmund Jackson (por cierto, grado treinta y dos) quien vendrá a la Masonic Society directamente desde Kenia donde está cazando herbívoros con la bella Lady Jackson.
    Les mantendremos puntualmente informados desde la Royal Masonic de Londres.
    ¡Viva la filantropía!, ¡gire el compás y cuadre el cartabón!.

    Dado Birmingham
    Redactor Permanente en la R.M.S.

    PD. Visita mi blog: http://palacioquemado.blogspot.com/

    Comentado por: Mr. kent el 22/2/2008 a las 10:47

  • Dostoievski logra en estas líneas condensar todos los elementos que configuran el destino ruin de los protagonistas:
    ......total,mente de acuerdo... en eso
    Enea

    Comentado por: Enea el 21/2/2008 a las 18:39

  • Me hace pensar más en una escena cómica de vodevil, en el ridículo, que en la indignidad. Encuentro más indigno, a pesar de su dignidad, a Raskolnikov asesinando a una vieja ¿Era ése el nombre del protagonista? Imagino que la lectura no se hace igual siendo hombre que siendo mujer pues la identificación pesa más por un lado o por otro y la vivencia se hace distinta y sí, más humillante, supongo, si se es un hombre y se lee imaginando lo que un hombre debe o quisiera o aspirara a ser en comparación con lo que Marmeladov es. Un hombre además que cree en la andreia ¿era así? en la hombría. Hombría, de bien.
    Y, sin embargo, aparte, qué radical es la juventud y cómo y por qué podemos ponernos en el intelecto, ya que no en el sentimiento, del protagonista.
    Cómo deseé que no se entregara, ya estaba hecho! Y cómo aprobé, con pena y disgusto, que lo hiciera al fin. Si no hubiese tenido remordimientos tal vez no hubiese sentido compasión por él.
    Se volvió un hombre no singular, sin fuerza, social. Pero sin duda mucho más agradable de encontrar tomando un té en el salón o tal vez no, quien lo sabe, probablemente ni siquiera así. Mirarlo desde el otro lado de la jaula literaria, como a un gorila en el zoológico. Precioso sólo al otro lado del foso o de los barrotes.

    Comentado por: alicedd el 21/2/2008 a las 18:24

  • ( lo escribo a trocitos, por ir pensando)
    la indignidad... es lo que no representa Marmeladov, me recuerda a ese funcionario en Siberia que casi mata a Dosto. Ese funcionario que espera una falta para sacar todo el odio y crueldad. mientras, se aguanta. La falta de Dostoievski fue salvar a un amigo en Siberia...
    contra la ética ese funcionario, o lo que representa.
    ( bueno,...)

    Comentado por: Enea el 21/2/2008 a las 13:55

  • Se quedarán inmóviles con la cesta en la mano... Vasili Grossman ( Vida y Destino)
    me recordó Crimen y Castigo es así ese relato pausado.
    (Lo volveré a leer)

    Comentado por: Enea el 21/2/2008 a las 13:44

  • es increíblemente impresionante, Raskolnicov dice una frase que es ...
    cuando muere Katerina, Sonia le pone la cabeza en el hombro con afecto y él piensa algo así: que inconsciencia o desfachatez en estos momentos... , y le da la mano y se despide...
    es que no veo mentira, ni el engaño, hay engaño pero es un engaño casi siempre ético... como el de Las bicicletas son para el verano de F. Feran Gomez y las lentejas que comen todos a escondidas.
    Regresaré a ese capítulo para pensarlo.

    Comentado por: Enea el 21/2/2008 a las 13:35

  • En lo real de la intimidad la rotura es tan acusada que, cabe decir, el soporte se agota en la red de quiebras.
    ...Me interesa el extravagante discurso que citaba al principio: "Sí joven amigo -insistió con ademán lleno de dignidad...- me está tirando de los cabellos". Discurso mediante el cual el pobre diablo, incapaz de sobreponerse
    .......
    m
    ..........
    o el discurso (la frase)de K. Ivanova cuando exclama: todo el mundo sabe por qué va descalza la nena!... es el contrate y la Gran mentira, es más significativo
    .- Llamen al médico... responde Raskolnicov
    .......
    La mentira?
    no la veo, Crimen y Castigo y la Ética de Dosto contándolo.

    Rodia, observa y observa y observa...
    Es una explosión mental esa novela. Ese crimen de la vieja y la muchacha... o de Puljeria Raskolnikova y Dunia?
    es una lectura impresionante,
    Marmeladov... me está tirando de los cabellos... quién Dosto a quién se lo haces decir a Rodin o a...
    No veo la mentira? veo seres distintos, funcionario o ya sabemos porque va descalza, o Dosto... que creo que plantea que Rodin se equivocó de Crimen, conciencia tiene, pero elige a Jesucristo.
    fue lo impresionante al leer esa novela.

    Comentado por: Enea el 21/2/2008 a las 13:25

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Biografía

Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.

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