El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
La mentira (2)
Desde las teorizaciones epistemológicas sobre la verdad, hasta la verdad heideggeriana como aletheia, desvelamiento, que restauraría nuestro lazo con el ser, pasando por la verdad que Marcel Proust vincula a la metáfora... la verdad nos interpela y, una y otra vez, nos llenamos la boca remitiéndonos a ella. La mentira parece a veces no ser considerada más que como un negativo de la verdad, iluminada por ésta sin necesidad de focalizar la reflexión sobre ella misma. De la aparente primacía de la cuestión de la verdad sobre la cuestión de la mentira podría ser indicio la siguiente anécdota:
Al comunicar a un niño de ocho años mi disposición a escribir un texto sobre la cuestión de la mentira, no hubo manera de hacerle comprender el sentido del proyecto, hasta que éste quedó mediado por la cuestión de la verdad. Para ti ¿qué es la verdad? le interpelé. Tras unos momentos de vacilación dijo... "la matemática".
La matemática no da pie a confusiones o ambigüedades, quería decir posiblemente el niño, perspectiva en la cual, lo que se opondría a la verdad no sería tanto la mentira como la equivocidad. Donde reina lo equívoco no hay criterio sobre lo erróneo, mientras que en matemáticas, tal criterio estaría garantizado.
Ya he indicado que cierto uso de la expresión verdad conlleva una carga de eticidad vinculada a la necesaria entereza en el comportamiento, ya sea por referirse aquello a lo que hemos de confrontarnos, o por referirse a lo que no debemos ocultar. Y en contrapunto surge el sentido más psicológicamente cargado del término mentira: mentira como usurpación, como entereza impostada, como simulacro de andreia, por utilizar el concepto griego al que he dedicado una de estas reflexiones.
Dado el peso del asunto los próximos textos supondrán un paréntesis en la exploración que iba realizando de las interrogaciones filosóficas y constituirán una exploración de epifanías de la mentira que irá dando pie a una reflexión sobre la misma.
[Publicado el 15/2/2008 a las 11:00]
Desde una perspectiva cosmológica cambiarían las cosas, es cierto, porque habría que cambiar de lógica o de geometría, como dice alicedd. Por eso, quizá sería más práctico circunscribir la cuestión a un ámbito más cercano, el ámbito social, para empezar a ver claro en este embrollo.
Estoy de acuerdo con el hecho que verdad y mentira son nociones recíprocas, aunque esta no parece ser la perspectiva que utiliza el Profesor en su análisis del tema. El ejemplo que pone del niño de ocho años ("ficticio", como todos los ejemplos que ponen los filósofos) lo deja claro. Piensa analizar el fenómeno de la mentira y sus contornos sin hacer alusión a la verdad.
Si se trata de hacer una especie de fenomenología de la mentira y la falsedad, ¿por qué no empezar por el discurso que más comprometido está con el tema, por ejemplo el discurso de los intelectuales?
Comentado por: Pangloss el 17/2/2008 a las 13:23
Podemos distinguirlas pero no impedir que se transformen la una en la otra a medida que profundizamos en ellas o que pasa el tiempo. Y después de esa transformación no sólo seguiríamos distinguiéndolas sino también identificando cuál es cuál. Algo raro hay en este concepto, no?
Tal vez sea como determinar algo que nunca podremos abarcar, si el mundo es infinito la realidad también puede serlo, entonces algunas distinciones carecerían de sentido, visto en dimensiones no humanas, o sea, no visto, en ¿realidad?.
Comentado por: alicedd el 16/2/2008 a las 21:11
¿Llevan la mentira y la falsedad una marca en sí mismas, algo que la simple razón pudiera identificar? ¿O se reconocen por contraste con otra cosa? Mencionar aquí algo como "la realidad" parecería una petición de principio. Si hablamos de ellas es que podemos distinguirlas.
Arrastrados por el capitán Ahab a una empresa delirante, ¿cómo podría la tripulación romper la fascinación y el miedo, la lógica de ese delirio que ya no distinguen de sus rutinas habituales? Además, hay una promesa de recompensa.
Comentado por: Pangloss el 15/2/2008 a las 20:41
Me gusta cómo ha definido Pangloss la verdad, algo que construir y no que descubrir. También la aportación del niño es buena, si vemos las cosas como con grados de verdad y de error, de equivocidad - me recuerda a la lógica difusa - nada es enteramente verdadero, me parece a mí. Lo verdadero vendría a ser como el punto en reposo de un sistema de referencia que nunca para quieto. A medida también que "avanzamos" (?) (cada vez me lo pregunto más, no será simplemente como dice Pangloss que derruimos y reconstruimos acorde a nuestra actualidad, nuestro presente?) y aumentamos y por tanto modificamos nuestros conocimientos pasados, mayor error encontramos en verdades pasadas; llegará un momento en que se hagan esos conocimienos totalmente falsos, por fijos y determinados que parezcan estar. Eso hace dudar un poco de todo, incluso de que la tierra sea finalmente redonda; pienso en la entrada en una cuarta o quinta dimensión, por ejemplo, por decir algo, desde donde todas las perspectivas cambiarían y las formas tendrían otro significado y más "niveles". De todas maneras, fuera especulaciones, los conocimientos que descubrimos o creamos, sirven y de qué manera y desde luego la tecnología, biología... avanzan en el sentido de que amplían su campo de acción y manipulación. Tal vez habría que limitarse a la práctica.
En resumen, para mí, la verdad es, sí, lo que creemos que es cierto mientras lo creemos.
También podría decirse que no hay error y que nadie se equivoca sino que sólo ven un aspecto de la verdad.
Comentado por: alicedd el 15/2/2008 a las 19:21
Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.
16/5/2008 21:06
Publicado por: alicedd
15/5/2008 18:01
Publicado por: maleas
13/5/2008 20:36
Hoy,trece de mayo, a las 22:30,...
Publicado por: kdhf
13/5/2008 19:17
Publicado por: JoseAngel
13/5/2008 18:53
Publicado por: Imanol Gómez Martín
13/5/2008 17:56
Pues, efectivamente, no todos...
Publicado por: ossa
13/5/2008 00:31
Publicado por: ksj
12/5/2008 19:02
COMO QUE ESTA MEDIO CABIS BAJO
Publicado por: eulalia
12/5/2008 15:26
Publicado por: Imanol Gómez Martín
09/5/2008 09:47
Publicado por: Imanol Gómez Martín
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