El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
La mentira
He enfatizado a lo largo de estos textos el peso de la tesis según la cual el molde en el que el ser humano se forja no es otro que el lenguaje. Cabe decir que en todos y cada uno de los comportamientos que tienden a realizar plenamente sus potencialidades está presente el respeto al lenguaje, el respeto a la palabra dada o el respeto a la máxima de acción (la que da respuesta a la pregunta ¿qué hacer?) que nos configura como seres morales. Formulada o no en términos explícitos, tal convicción es seguramente antiquísima, tanto como lo es la reflexión del hombre sobre el hombre, lo que equivale a decir que se remonta al origen de los tiempos.
Y sin embargo en una de estas entregas me hacía eco de la tesis del investigador del M. I. T. Donald Brown, según la cual la instrumentalización de la palabra, el desprecio a la misma cuando se revela inoperante (con desvinculación de todo compromiso cuando sólo ella está en juego) y en general los usos falaces del lenguaje, constituirían una suerte de universal antropológico.
La historia de la reflexión filosófica está repleta de textos relativos a la verdad. A la verdad en el sentido epistemológico, por oposición a la falsedad, pero asimismo a la verdad en la acepción moral del término, esa verdad vinculada precisamente al hecho de no poner la palabra al servicio del encubrimiento y el simulacro. Sin embargo son mucho menos los textos consagrados a su polo dialéctico tò pseudós, en sus múltiples acepciones: inconsistencia, ocultación, impostura, usurpación, falsificación, fraude... que recubrimos con los términos falsedad y mentira.
Mi amigo, el filósofo y matemático Javier Echeverría se propuso, hace casi tres lustros escribir un ensayo sobre el tema, pero otros quehaceres le han distraído del mismo. Es una lástima porque se trata de una de las personas que conozco más lucidamente receptivas a tesis como las de Donald Brown, y hubiera podido aportar a las mismas un soporte conceptual, que fuera más allá de la constatación antropológica. Hay en efecto más de una razón para estimar no ya que ciertas sociedades tienen soporte en valores falaces, sino que la falacia es un ingrediente esencial de toda organización humana, de tal manera que las modalidades no verídicas del lenguaje, constituirían algo más que un accidente. Glosando las hipótesis de Donald Brown decía que difícilmente cabe un sujeto humano que simplemente no engañe de vez en cuando al hablar, mientras que eventualmente podría pasar su entera vida sin haber jamás proferido una locución que apuntara a lo real, apartando los velos que lo ocultan.
Hipótesis dura para los que, sosteniendo la inevitabilidad de la verdad (y concretamente de una verdad para la que el lenguaje sería instrumento), quisieran erigirse no sólo en héroes y modelos, sino también de alguna manera en profetas: al afirmar la veracidad de la existencia humana estarían literalmente clamando en el desierto.
[Publicado el 14/2/2008 a las 11:15]
La verdad y la mentira están lógicamente implicadas una por la otra. Lógicamente, y estratégicamente (pragmáticamente). Y además entre una y otra está la falsedad: con lo cual la filosofía tiene tarea asegurada. Pero no siempre del lado de la verdad sin más.
Comentado por: JoseAngel el 15/2/2008 a las 17:24
Resultaría una duda exagerada, como la hipótesis del genio maligno de Descartes, si no fuera porque los simples hechos nos la plantean cada día. En definitiva, eso permitiría entender la pervivencia de la verdad como "ciencia buscada", más allá de los simples datos sobre el mundo. La reiterada vuelta del pensamiento a sus fuentes y a sus problemas fundamentales se justifica por la constatación del triunfo social de la mentira. La verdad no es algo que se pueda encontrar, como se encuentran unas llaves que hemos extraviado, es algo que hay que fundamentar o construir, de alguna manera.
Comentado por: Pangloss el 14/2/2008 a las 23:19
Desplazado desde muy joven a París, Víctor Gómez Pin estudió en la Sorbona, donde obtuvo el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico (publicada en París por Anthropos y ulteriormente traducida al español por Ariel bajo el título El orden aristotélico). Tras años de docencia en Dijon y París, obtuvo una cátedra en la Universidad del País Vasco con una investigación sobre los aspectos filosóficos del cálculo diferencial. Actualmente es catedrático de la U. A. B., donde enseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Es coordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas últimas ediciones se han celebrado bajo el patrocinio de la UNESCO. Es asimismo vicepresidente de la Sociedad Ibérica de Filosofía Griega. Es autor de una veintena de obras y ha obtenido el Premio Anagrama de Ensayo en 1989 por su libro Filosofía, el saber del esclavo y el Premio Espasa de Ensayo en 2006 por su libro Entre lobos y autómatas. Entre sus obras destacan también El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Actualmente es profesor en la Venice Internacional University.
16/5/2008 21:06
Publicado por: alicedd
15/5/2008 18:01
Publicado por: maleas
13/5/2008 20:36
Hoy,trece de mayo, a las 22:30,...
Publicado por: kdhf
13/5/2008 19:17
Publicado por: JoseAngel
13/5/2008 18:53
Publicado por: Imanol Gómez Martín
13/5/2008 17:56
Pues, efectivamente, no todos...
Publicado por: ossa
13/5/2008 00:31
Publicado por: ksj
12/5/2008 19:02
COMO QUE ESTA MEDIO CABIS BAJO
Publicado por: eulalia
12/5/2008 15:26
Publicado por: Imanol Gómez Martín
09/5/2008 09:47
Publicado por: Imanol Gómez Martín
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